
ARÉVALO Y LOS EXPERIMENTOS HUMANOS (Segunda Parte)
La Otra Cara
Para darle seguimiento a lo documentado en la primera parte, debemos resaltar que en el caso de los experimentos realizados con soldados del Ejército de Guatemala se utilizó dentro del universo de las víctimas a algunos que tuvieron contactos sexuales confesados, y contactos sexuales supervisados. Apareciendo por ejemplo el caso de Macedonio Gallardo quién sostuvo contacto sexual supervisado con dos mujeres en octubre de 1947 y al resultar infectado lo convirtieron en productor de material para los siguientes experimentos. Así sucedió ininterrumpidamente durante el tiempo que duraron las pruebas entre los soldados y algunas mujeres que fueron intensamente utilizadas como receptoras y transmisoras.
El 30 de julio de 1947 el Dr. R.C. Arnold, identificado como Cirujano Mayor de Servicio de Salud Pública de Estados Unidos, escribió: El experimento fue revisado con Harlow y en un tiempo adecuado los récords fueron enviados al Dr. Mahoney”. Los registros médicos del personal militar registraban: nombre del paciente, puesto y pertenencia institucional, los síntomas, incluyendo el tiempo desde el último cóito o contacto sexual admitido y la profilaxis que le fue dada, y algunos estaban de servicio en la Casa Presidencial, Guardia Presidencial, Estado Mayor, Guardia de Honor, y Base Militar La Aurora.
Cantidad e identidad de inoculados, según los registros médicos.
Los documentos de John C. Cutler registran un total de 3,780 pacientes directamente inoculados, y 1,160 contagiados mediante contactos sexuales con mujeres infectadas, divididos así: 424 internos del Hospital Neuropsiquiátrico, 205 reos de la Penitenciaría Central, 524 soldados del Ejército de Guatemala y 7 prostitutas registradas por el Hospital de Profilaxia Sexual.
Pacientes militares
En el caso de los militares sometidos a experimentos, sus registros constan en libros de pacientes de la Guardia de Honor y libros de registro de laboratorios de pacientes de todas las procedencias. Las víctimas de la Familia Militar como quedo apuntado fueron aproximadamente 524 elementos de tropa, (pues esta cifra podría aumentar al revisar minuciosamente el listado general de las 3780 víctimas) de los cuales se adjuntan al presente artículo una ínfima muestra de sus nombres: Manuel Yanes, Fabio Estrada, Oscar López E, Julio López, Francisco Tovar H, Francisco Pérez, José Eduardo Tejeda, Augusto Juárez Coronado, Luis Burrión, José B. Ramírez, Fabián Pitch Orom, Jesús Coronado, Adrián Rodríguez, Marcos Gómez, Antonio Saravia, Francisco Chacón, Reyes Flores, Dámaso Rodríguez, Francisco Martínez.
Nombres y cargos de médicos responsables de los experimentos
Nombre Cargo
- Hugh H. Cummings Jefe de la Oficina Sanitaria Panamericana, Washington.
- R. C. Arnold Cirujano Mayor del Servicio Público de Salud de Estados Unidos.
- John F. Mahoney Director Médico del Servicio Público de Salud de Estados Unidos y Director del Laboratorio de Investigación de Enfermedades Venéreas (VDRL), State Island. Hospital de Infantería de Marina de Estados Unidos.
- John C. Cutler Cirujano del Servicio Público de Salud de Estados Unidos. En Guatemala Jefe del Centro de Adiestramiento e Investigación de Enfermedades Venéreas.
- Sacha Levitan Médico de la Oficina Sanitaria Panamericana.
- Joseph S. Spoto Jefe del Sector Caribe de la Oficina Sanitaria Panamericana.
- John H. Murdoc Director Asistente, Oficina Sanitaria Panamericana.
- William J. McAnally, Jr. Jefe Sector Caribe de la Oficina Sanitaria Panamericana.
- Fred L. Soper Director Oficina Sanitaria panamericana, Washington, D.C.
- Genevieve Stout Directora del Centro de Adiestramiento e Investigación de Enfermedades Venéreas, Guatemala.
- DR. Julio Bianchi Ministro de Salud, Guatemala.
- Dr. Luis Galich, Director de Sanidad Pública de Guatemala.
- Además de otros médicos y técnicos guatemaltecos.
En los documentos sujetos a escrutinio se hace referencia a que las futuras víctimas no debían conocer que las investigaciones de prevención de sífilis podrían ser probadas en humanos ya que tal trabajo no se debía realizar por ética. Y en el diario de la Asociación Médica Americana quedo una nota acerca de financiamiento de la Oficina Panamericana de la Salud para el estudio de la sífilis que dejaba muy claro: “nosotros estamos consientes de la posibilidad que se comente sobre nuestro programa lo cual sería adverso para nuestra continuidad”. Demostrando la forma subrepticia y conspirativa como se manejo el riesgo futuro para la vida de los guatemaltecos afectados.
En una nota del 21 de junio de 1948 enviada al Dr. Mahoney, por el Dr. John Cutler, consignaba: Adjunto encontrará una copia del acuerdo firmado por el doctor Cummings, de la Oficina Panamericana de la Salud, y el doctor, Bianchi del Gobierno de Guatemala.
¿Confidencialidad u ocultamiento de la verdad?
El 16 de septiembre de 1947, en relación a las pruebas con humanos y a la no divulgación de los mismos, manifestaba Cutler: “Tendremos listo otro grupo para la próxima semana. Pensamos que debíamos espera ya que ha habido muchos comentarios e inconformidad entre los oficiales de la Guardia de Honor, donde estamos trabajando.
Otra nota de Cutler para Mahoney fechada 18 de septiembre de 1947 fue más perversa aún: “Por la misma línea de investigación, tendré la oportunidad de realizar un estudio en un grupo de indígenas que están siendo estudiados por la institución Carnegie. De las muestras que se han tomado de los nuevos reclutas del Ejército de Guatemala, muchos de los cuales son indígenas, puedo asegurar que encontraremos un número pequeño de reactores positivos”.
Código de Nuremberg
El Código de Nuremberg se considera como el principal reglamento de normas éticas para la experimentación con seres humanos, y fue producto de las deliberaciones de los Juicios de Nuremberg, al final de la Segunda Guerra Mundial.
Específicamente, el Código responde a las deliberaciones y argumentos por los que fueron enjuiciados la jerarquía nazi y algunos médicos por el tratamiento inhumano dado a los prisioneros en los campos de concentración. Por ejemplo los experimentos médicos del Dr. Josef Mengele.
Este código fue publicado el 20 de agosto de 1947 al finalizar los Juicios de Nuremberg (agosto de 1945- octubre de 1946), e indica que “Para cualquier tipo de experimento es absolutamente esencial el consentimiento voluntario del sujeto humano”. Y a pesar de ello, sabedor de lo que representaban (delitos de lesa humanidad) mientras estaban sentenciando a los alemanes por efectuar experimentos con humanos, Arévalo permitía a los norteamericanos efectuarlos con soldados y ciudadanos guatemaltecos, obviando perversamente que: la persona afectada debería dar su consentimiento en forma libre, sin intervención de fuerza, fraude, engaño, coacción u otra forma de coerción; y tener conocimiento y comprensión de los elementos implicados para tomar una decisión razonable e ilustrada.
En el contexto de la definición anterior es pertinente señalar que durante los experimentos realizados con seres humanos en Guatemala durante los años 1947-
1948, durante el Gobierno de Juan José Arévalo Bermejo se cometieron deliberadamente crímenes de lesa humanidad al atentar contra la salud y la vida de miles de ciudadanos guatemaltecos quienes nunca fueron informados de los riesgos a los que estaban siendo expuestos con las inoculaciones y el contagio de enfermedades venéreas, algunas de las cuales tenían riesgos mortales como la sífilis.
A lo anterior debe agregarse que con los pacientes del Hospital Neuropsiquiátrico, se procedió a pesar de conocer que los pacientes padecían enfermedades mentales que impedían obtener de ellos su consentimiento, o ser informados de las prácticas que sobre sus cuerpos y su salud se estaban operando. Si en este marco, se suma la puesta en conocimiento del mundo médico del recién creado Código de Nuremberg que resaltaba la ausencia de ética en los experimentos con seres humanos, aprobado por el Tribunal de Nuremberg, cuyo Presidente era un Juez estadounidense, denota evidentemente la doble moral de quienes autorizaron y ejecutaron dicha práctica perversa que debería aún tener consecuencias penales, morales, éticas y económicas, dado que mientras se juzgaba a los médicos nazis por las prácticas con prisioneros de guerra en los campos de concentración, sus colegas estadounidenses solapadamente lo hacían también con ciudadanos guatemaltecos, con el aval de sus autoridades, y de Arévalo, pues basándonos en la información disponible no existe ningún documento en el que pueda comprobarse que las personas sujetas a inoculaciones y otros métodos de experimentación hayan sido informadas y consultadas respecto a estos experimentos, ya que su voluntad se encontraba sujeta a las órdenes que recibieron sin posibilidad de cuestionarlas, refutarlas o evadirlas.
Guatemala merece conocer la verdad sobre nuestra historia reciente, pues hasta el presente ha sido deliberadamente deconstruida y manipulada.
El futuro de la Nación depende de ello.

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