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La malograda revolución cubana

Barataria

Hablar de Cuba es hablar de un país que ha tenido una historia bastante accidentada.  Fue el último país de América en independizarse de España después de la guerra hispano-estadounidense, se convierte en república independiente a principios del siglo pasado 1902, sin embargo, poco más de cincuenta años después Fidel Castro se hace con el poder bajo promesas de que Cuba iba a ser diferente, se eliminaría la pobreza, las desigualdades, se dejaría atrás las dictaduras y Cuba iba a ser ejemplo en Latinoamérica.

Poco tiempo pasó en que Fidel Castro y sus secuaces lanzaran al retrete las idead demócratas y eliminara el pluralismo político, se instaura un partido único y ya los cubanos pueden olvidarse de cualquier oposición, porque no existiendo otras instituciones democráticas lo único que quedaba era obedecer ciegamente al partido comunista cubano, saber que siempre iba a existir Fidel Castro hasta el final de sus días y que, luego de su fallecimiento se iba a traspasar el poder ya no como un partido político único, sino como una monarquía en el cual los Castro seguirían con Raúl otro tiempo más. Si hacemos cuenta los Castro gobernaron la isla 60 años y todavía Raúl estuvo a cargo del partido comunista unos 10 años más, hasta que llegó casi a 90 años de edad.

La revolución cubana fue una oportunidad desperdiciada para Cuba porque aunque muchos defensores de la revolución hablan de los “logros sociales” en materia de educación, salud, deporte como si esto da libertad y da comida.  Ninguno puede negar que la perdida de libertades en Cuba ha levantado ya dos generaciones que se dan cuenta que todo el mundo vive libre menos los cubanos.

Resulta sumamente contradictorio que mientras los hijos, nietos, esposas, nueras y otros familiares de Fidel y Raúl Castro y muchos dirigentes políticos han salido de Cuba a Europa especialmente en planes de estudios o por paseo y turismo.  De hecho muchos de estos familiares se han quedado viviendo en países como España, Francia y otros países europeos como cualquier ciudadano de un país libre que puede emigrar sin restricción alguna. Muchos jóvenes cubanos se quedan solo con las ganas, porque no hay forma de que puedan emigrar, la regulación migratoria cubana es clasista y discriminatoria y ninguno de los “afamados dirigentes” del partido comunista cubano se anima a levantar tales restricciones.

Así, desde tiempos de Fidel Castro Cuba se convirtió en sus mejores momentos de relación con la antigua Unión Soviética en una jaula de oro, en donde muchos afamaban el sistema de salud gratuito, el deporte gratuito, el arte gratuito y las raciones, pero muchos en el exilio exigían lo que medianamente sucede en cualquier país que se premie de democrático, es decir, que haya pluralidad política y que la oposición exista y la libertad de ideas, además de la libertad de los seres humanos.

Fidel, bajo las ideas comunistas copiadas al mejor estilo de los stalinistas, limitó las salidas de Cuba, allí nacieron y murieron muchos cubanos solo conociendo un sistema corrupto desde todo punto de vista que hasta el día de hoy no les da la oportunidad de elegir si quieren seguir bajo el yugo del partido comunista o girar a donde quieran, pero ese ha sido “el gobierno del pueblo” que vela por su bienestar tanto que no les dejan viajar, no les dejan manifestarse y, si de ellos dependiera, tampoco les dejarían pensar.

Ahora, después de casi 67 años de gobierno comunista, Cuba se encuentra al borde del colapso. La culpa según su presidente y las autoridades comunistas cubanas la tiene Estados Unidos porque le impone un bloqueo comercial que lleva casi el mismo tiempo de revolución, sin embargo, los líderes han sido incapaces de “caminar conforme los tiempos”, porque la mayoría de países del bloque comunista tras la cortina de hierro evolucionaron hacia democracias más o menos participativas y mejoraron los índices de libertades lo que ha supuesto una mejora significativa para sus conciudadanos. Pero Cuba, al mejor estilo de los países autoritarios y represivos continúa en un sistema que solamente beneficia a unos pocos en detrimento de la generalidad.

Las revoluciones inspiradas en justicia social, derechos sociales y beneficio poblacional lamentablemente han terminado inspirando a una ultraderecha que quiere raer todo lo que encuentra a su paso. Seguramente en Latinoamérica ciudadanos de Mexico, Nicaragua, Colombia, Venezuela, Brasil y Cuba para citar algunos ejemplos están hartos de oír que todo va bien, cuando sus propias carnes, sus propias familias sufren cada día de carestías, necesidades básicas y restricción de libertades tales como la de expresión.  Tan hartos están de promesas de un mejor país bajo la bandera comunista o de izquierdas que seguramente estos países en elecciones libres girarán a la derecha como lo ha hecho Honduras, El Salvador, Costa Rica, Bolivia, Ecuador, Argentina, Costa Rica.

La razón es clara, lo que prometieron revoluciones como la cubana fue un mejor país, acabar con la corrupción y que los ciudadanos tuvieran no solo mejoras sociales, sino libertades.  Al final de los periodos el fracaso evidente de las revoluciones han sido claras a la luz de los actos corruptos de los dirigentes que quieren vivir como capitalistas gobernando un país con el yugo de la tiranía y el autoritarismo.  Algo así como “predican, pero no se convierten”, porque mientras el pueblo se muere, se sacrifica por un mejor país, ellos y sus descendientes van a vivir a “un mejor país” que no es precisamente el que gobiernan porque el que gobiernan es el experimento que fallo, que no será pero que les permite continuar viviendo como reyes en tanto el pueblo languidece.

Nadie puede negar que Cuba necesita cambios como los necesita Nicaragua, en donde quienes gobiernan han hecho de un país una finca, de los ciudadanos unos peones y de sus cargos una monarquía solapada.

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Emilio Estrada

El Doctor Emilio Estrada, es abogado egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, obtuvo su PhD en Sociología en la Universidad de Salamanca, España, es abogado litigante.

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