Los Nuevos Magistrados de la Corte de Constitucionalidad
Barataria
Al final, nos guste o no nos guste, la nueva magistratura de la Corte de Constitucionalidad fue integrada entre acusaciones de chanchullos, de compra de votos, violaciones a la ley, abusos de poder y presiones externas. Cada uno de las cinco instituciones postulantes decidieron mediante votación elegir a los que consideraron idóneos para el cargo. Así, algunos de los elegidos no son nuevos, ya tienen uno o más periodos en el cargo; señores como Molina Barretto, Dina Ochoa, Claudia Paniagua y Rosales Marroquin, ya han sido parte de otras magistraturas y vuelven a repetir ante los noveles magistrados como Morfin, Rivera Aguilar, Lemus Rodríguez, Jocholá Tujal, Aguirre Pumay y Bermejo.
Es importante en este caso indicar que de los magistrados titulares de cinco repiten dos y de magistrados suplentes de cinco repiten cuatro. Resulta imperante considerar el trasfondo de todos los designados de los cuales la elección más reñida parece ser la que se realizó el Colegio de Abogados y Notarios en donde se designó a Claudia Paniagua y Bermejo.
En relación al Consejo Superior Universitario de la USAC fue una verdadera vergüenza dado que se eligió a dos personas que no parecen por sus méritos ser idóneos para ejercer tal magistratura. En efecto se eligió a la Magistrada Julia Marisol Rivera Aguilar y la Abogada no ha pasado de ser Jueza de Paz y luego Jueza de Instancia para llegar a la Corte de Constitucionalidad ni siquiera tuvo que desempeñar un periodo como Magistrada de Corte de Apelaciones, pero ya está en el alto tribunal sin tener la idoneidad necesaria, incluso se impuso su candidatura ante otros honorables profesionales que merecían mejor consideración. Esta elección hace recordar a la Magistrada Suplente en varios periodos de la Corte de Constitucionalidad María de los Ángeles Araujo Bohr, quien en realidad era absolutamente inoperante pero sus votos, tan importantes que fueron, llevaban el sello de su marido.
Pero sin duda alguna la designación que ha sido noticia en el país fue la elección que realizó el presidente de la República al designar como su magistrada titular a Gladys Anabella Morfín, esto resulto sorpresivo dado que todos daban como candidato fuerte a alguno de su circulo más cercano, por lo que nadie se explica porque este proceder. En realidad no se sabe si fue por presiones o por exceso de moderación, pero la elección de Morfín no le ayuda con su propósito. Existe una evidente contradicción cuando estuvo manifestando que el Congreso tenía presiones para elegir a Molina Barreto y que no debería existir este tipo de situaciones, sin embargo al decidir por Morfín hace pensar precisamente que él mismo cedió a presiones y presupone que, lo que todos piensan en cuanto a que elegirá a un Fiscal General más alineado con la derecha, que podría ser incluso la misma Consuelo Porras y que determina que el señor presidente no gobierna en absoluto sino únicamente esta esperando que pase el tiempo para entregar la banda presidencial.
Sea como fuera, la Corte de Constitucionalidad ya fue integrada y ahora queda esperar cómo va a funcionar esta magistratura, si va a seguir el ejemplo cínico de las tres anteriores que se plegaron a intereses políticos, jugaban a ser el poder absoluto y con ello pensaron que podrían hacer cualquier cosa y decidir cualquier cosa incluso en contra del país. La Corte de Constitucionalidad como es el verdadero poder en Guatemala, los magistrados tienen harta obligación de cumplir con su deber y no ser serviles de grupos de poder, enemigos del país y mercaderes de la patria que han estado arruinando el país con cada acción que nos está desgastando como sociedad.
Un país se construye primeramente con el respeto a la ley, la fortaleza de las instituciones y un orden constitucional que prevalezca sin distingo de ninguna naturaleza. En Guatemala, la Corte de Constitucionalidad se ha encargado de ir desgastando instituciones, irrespetar la ley por cuestiones políticas y debilitando el Estado de Derecho, parece paradójico pero al ver las resoluciones de los honorables magistrados constitucionales en aspectos trascendentales se nota su servilismo y su obtusa manera de ver al país como una finca en la que pueden decidir sin responsabilidad casi todo.
Las ultimas tres magistraturas han sido nefastas para el país, sus miembros han sido vergonzosamente serviles y han decidido todo a favor de sectores, así la magistratura de 2011 al 2016 se alineó para destruir el Estado de Derecho, siendo complaciente con la CICIG y facilitó defenestrar al gobernante de turno sin miramientos. La Magistratura de 2016 a 2021 tuvo una actuación nefasta plegándose a los intereses de la CICIG y resolviendo amparos a la Carta al Procurador de Derechos Humanos, llegando al punto de interferir en funciones del presidente como jefe de Estado. Y, la magistratura de 2021 a 2026 puso en jaque la república al no ordenar la elección de magistrados de Corte Suprema de Justicia y Corte de Apelaciones en tiempo, sino que dejo casi ad eternum prorrogando el plazo sin más, aparte de que casi anulaba las elecciones generales emitiendo una resolución oscura que casi ordenaba el recuento de votos.
Es por ello que es muy importante que esta magistratura será efectivamente lo mejor que sean independientes y que respondan a los intereses de nación, ya que de seguir con magistrados serviles cada año nos queda menos país.

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