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Tecnología digital vs. Tecnología Tradicional: la Disyuntiva Pedagógica

Reflexiones

«La tecnología nunca reemplazará a los grandes maestros, pero la tecnología en manos de grandes maestros es transformadora.»
George Couros

Utilizar herramientas digitales o lápiz y papel para un aprendizaje de calidad es un tema que se encuentra posicionado en el ambiente educativo de los países del norte global. A finales del siglo 20 y principios de este siglo 21 los países escandinavos, los dragones asiáticos, Estados Unidos y Canadá comenzaron a implementar el uso de tecnología digital en los centros educativos con el propósito de mejorar la calidad educativa.

Luego de la pandemia del COVID-19 estos países del norte global comenzaron a observar que se estaba operando un descenso en los resultados de las evaluaciones internacionales (PISA/PIRLS) principalmente en las áreas de lenguaje y matemáticas. Esto obligo a los Ministerios de Educación a evaluar el uso de herramientas digitales en el aula.

En el estudio realizado se descubrió que el uso intensivo de pantallas reduce la necesidad de recordar, lo que lleva a un aprendizaje más pasivo, a esta nueva amenaza se le ha denominado amnesia digital o efecto Google. Así también, leer en pantallas de una manera permanente o por largos períodos implica más saltos visuales (desplazamientos rápidos y simultáneos de ambos ojos que permiten redirigir la mirada de un punto a otro) y genera una mayor carga mental, lo que reduce la comprensión profunda en comparación con el trabajo realizado con lápiz y papel. Teclear tiende a ser una actividad más automática y repetitiva, involucrando menos regiones cerebrales relacionadas con la memoria y la comprensión. 

Muchos profesores de la Harvard Business School y la Harvard Law School han prohibido el uso de laptops en sus clases. Esto obliga a los estudiantes a tomar apuntes a mano, fomentando la actividad sensomotriz-cognitiva (activa) en lugar de la transcripción (pasiva). La recomendación de los expertos en psicopedagogía es el uso del lápiz y papel para tareas declarativas, dejando las herramientas digitales solo para la organización y el almacenamiento de datos.

En Suecia tras años de ser pionera en la digitalización escolar, se ha iniciado un cambio de paradigma bajo el eslogan «De la pantalla a la carpeta«.  Se ha impulsado una prohibición de celulares en las escuelas, incluso para fines educativos, con el fin de reducir distracciones. El gobierno destinó este año más de 2,100 millones de coronas para la compra de libros físicos y guías para docentes, buscando revertir la caída en la comprensión lectora detectada en pruebas (PIRLS) y se está diseñando un marco educativo que refuerce el aprendizaje basado en libros y la escritura manual como pilares fundamentales.

Desde la perspectiva de la neurociencia, la utilización de lápiz y papel es más recomendable para un aprendizaje de calidad y una mayor retención de información en comparación con el uso exclusivo de herramientas digitales. Tanto Suecia como diversas facultades en la Universidad de Harvard son pioneras al tomar medidas concretas para reintroducir el uso del lápiz y el papel, motivados por la evidencia neurocientífica que vincula la escritura manual con una mejor comprensión, interconexión de los hemisferios y retención de información. Aunque las herramientas digitales ofrecen velocidad y eficiencia, la escritura a mano activa una red cerebral más extensa, involucrando áreas motoras, sensoriales, emocionales y cognitivas simultáneamente. 

Las autoridades ministeriales deben compartir con maestros, directores escolares, supervisores educativos y autoridades departamentales este tipo de información, porque aunque en Guatemala la gran mayoría de comunidades educativas no tienen acceso a las herramientas digitales para fortalecer el aprendizaje de los estudiantes, es pertinente reforzar el trabajo con medios didácticos tradicionales como libros de texto, lápiz, crayones y cuadernos por las ventajas neuroeducativas que representan para el desarrollo académico de los sujetos curriculares.

Dentro de estas ventajas establecidas por la neurociencia, podemos indicar que escribir a mano genera patrones de actividad cerebral mucho más complejos y elaborados que teclear. Esto se debe a la coordinación motora fina y la retroalimentación sensorial que implica dibujar cada letra. El proceso físico de escribir ayuda a catalogar la información más profundamente. Estudios muestran que la escritura manual facilita la conceptualización y la memorización a mediano y largo plazo.

Al escribir a mano, generalmente no se puede transcribir todo al pie de la letra, lo que obliga al cerebro a procesar, resumir y reformular la información, fomentando un aprendizaje activo. Esta actividad da lugar a procesos de análisis y síntesis más eficientes. La sensación de la textura del lápiz y del papel, la presión manual que se ejerce al manipular el lápiz y la posición espacial (brazo, mano, tórax, cabeza, ojos) en relación con la hoja del cuaderno o del texto proporcionan señales que ayudan al cerebro a fijar la información. 

Los nuevos estudios en neuroeducación recomiendan utilizar lápiz y papel porque es ideal para tomar apuntes, hacer mapas conceptuales, esquemas, flujogramas, etc. Se debe utilizar las herramientas digitales como un apoyo tecnológico en el proceso de aprendizaje. El teclado es mejor para redactar documentos largos (velocidad), editar, organizar y almacenar información rápidamente.

Combinar la toma de notas, el subrayado de textos y la anotación al margen de los documentos de forma manual (para procesar) con la utilización de herramientas digitales (para almacenar información) permitirá obtener lo mejor de ambos mundos, será una simbiosis que ayudará a superar los niveles de aprendizaje.

Si el objetivo es la calidad de la educación, la retención de conocimiento, así como aumentar el rendimiento académico, la neurociencia favorece el uso de técnicas tradicionales (lápiz y papel) sobre las digitales. ¿Un sistema híbrido será la solución?

Solo el tiempo nos lo dirá.

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