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En medio de la confusión política: ¿se podrá construir una sociedad mejor en Guatemala?

Sueños…

Entonces comenzaba un nuevo día,
y el sol se alzaba al par que las estrellas
que junto a él el gran amor divino
sus bellezas movió por vez primera;
así es que no auguraba nada malo
de aquella fiera de la piel manchada

Dante Alighieri

La confusión

El reciente proceso electoral de junio muestra una sociedad confundida, en donde todos los actores se muestran seguros de que su postura en torno al proceso es la correcta y la que finalmente saldrá adelante.

En muy pocas ocasiones, un Estado ha mostrado un nivel de fractura tan enorme. Por un lado, el ministerio público, la Corte de Constitucionalidad y el ejecutivo abogan por la eliminación de una de las opciones ganadoras del proceso y que tendría derecho de participar en el balotaje, en donde el pueblo, el soberano podría determinar el rumbo que tiene que seguir el país. Por otro lado, instituciones del mismo Estado como el Tribunal Supremo Electoral, demandan al mismo Estado para que el proceso de segunda vuelta continúe y culmine el proceso electoral.

A menos de un mes del balotaje nadie sabe si habrá o no segunda vuelta. Lo que sí es cierto es que Sandra Torres tuvo en sus manos convertirse en la líder de la democracia, rechazando el pedido de un pequeño grupo de partidos perdedores, con una insignificante cantidad de votos, que iniciaron el caos al pedir recuento de votos. Torres no comprendió su momento y se sumó a los perdedores firmando la revisión de votos. Grave error de ganadora ella misma se colocó en la fila de los perdedores.

Por otro lado, en el balotaje, todos los perdedores pudieron sumar sus fuerzas y maniobras, encaramando al UNE al ejecutivo. Pero, el recuento confirmó, no solo que Semilla si iba de segundo, sino dejó dudas sobre la elección de muchos puestos de diputado, que podrían revisarse expost balotaje. El hecho de que se sumaran al ataque contra el modesto Semilla, el MP, la CC, el poder judicial, el poder ejecutivo y la policía ha encumbrado a Semilla, que pasó de un modesto 7% de votos del total de electores, a un 62% en las encuestas. Así que lo mejor para la institucionalidad es llegar a la elección y que gane el que decidan los votantes. Torres y los órganos del Estado resultaron los mejores medios de propaganda de Semilla, paradojas de la vida.

El descrédito del Estado

La baja credibilidad en las instituciones del Estado semifeudal chapín no es el resultado de la propaganda. Es un los Estados más inseguros del mundo, al poder de las bandas narco y sus sicarios, que cobran peaje para entrar y salir hasta en los barrios más pobres. El señorío del narco y el lavado de dinero es generalizado, las mismas bandas oficiales, tienen gente armada que muestra sus armas abiertamente para intimidar y pasar sobre los demás. La corrupción generalizada, que lleva a puestos de poder en elecciones adulteradas a cualquier gentuza de diputados, ministros y directores. Con la muestra de que los indicadores de educación primaria, secundaria y universitaria son de los peores de América; en donde la desnutrición, el hambre, el analfabetismo, la pobreza se muestran a los cuatro vientos. Mientras que políticos y empresarios exhiben sus riquezas descaradamente, sin ningún rubor, y sin el más mínimo interés por la igualdad, ni por la nacionalidad.

¿Cuál fue el resultado electoral?

El desorden, el caos, la ruptura estatal que han provocado estas elecciones no son más que el resultado final de la crisis política e institucional que son el resultado de 6 décadas de mala administración, corrupción y oscuridad en el pensamiento de todos los lideres, de izquierda y derecha que han provocado el hundimiento de este maravilloso país. Pero, muestran, también que es el momento de reiniciar la ruta hacia la construcción de una nueva república digna de figurar entre lo mejor del siglo XXI.

El pueblo rechazó a todos los políticos, todos sacaron resultados de fracaso, derrota y rechazo. Nadie quiere a ninguno. El próximo proceso electoral tiene que servir para marcar el inicio de un nuevo amanecer de la patria. Veamos los resultados electorales:

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En más de la mitad de los departamentos ganaron los votos nulos, es decir un rechazo total a todos los políticos ineficientes o ineptos que han dirigido al país en las últimas décadas. Sin contar el enorme 40% que ni siquiera se acercó a las urnas. Entre los dos ganadores, apenas tienen el 16,4% de apoyo electoral, ni siquiera 1 de cada cinco chapines apoyó, en primera instancia a los supuestos ganadores, ya no digamos al resto que sacó un mediocre resultado, y con muy baja autoestima pidieron recuento de votos para morderse las entrañas de que ni sus familiares votaron por ellos.

A construir una nueva república

El proceso electoral, con su caos y confusión, muestra que la realidad nacional e internacional, que el pueblo ya escucharon los remotos sonidos de un mañana mejor. Muere una Guatemala de fracasos, de resultados sociales indecorosos, de huidas del país de muchedumbres famélicas. El pueblo habló, se le tiene que permitir que en una segunda vuelta se pronuncie por quién mejor le parezca, todo para iniciar un mundo nuevo entre todos.

Para iniciar un futuro mejor para toda una república todos tienen que aportar, todos los inventores de un futuro que convierta al país en una nueva civilización. El país tiene que reconstruir sus instituciones y que estas sean el orgullo de todos.

Es el momento de construir una nueva Guatemala. En donde todos aceptemos el derecho que tienen los demás de pensar exactamente lo contrario de nosotros. En donde podamos convivir y construir libremente. Ya se ha dicho, desconfiamos en los que viven en ideologías obsoletas y desprestigiadas del siglo pasado. Sean comunistas o anticomunistas. Ambas fueron un fracaso y solo llevan a la confrontación y el luto. Es la hora de construir una república libre, democrática en donde nadie tiene las respuestas, apenas están surgiendo las preguntas.

Vamos hacia una nueva definición del desarrollo. Esta crisis es bienhechora, nos indica que el desarrollo es la protección del medio ambiente, de la naturaleza, de sus animales y plantas, y la convivencia del humano en paz y fraternidad. Puede ser que por fin iniciemos una segunda república, con estabilidad, tranquilidad, y oportunidades para todos. Para que vuele tan alto como el cóndor y el águila real. O, que se produzca un golpe de Estado y nos hundamos en la abominable edad media.

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Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.

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