
Los servicios del estado
Vocación de Libertad
La experiencia, quizá incluso mundial, es que la eficiencia y la eficacia, ahora junto a la honestidad y honradez, no existen en el diccionario de la gran mayoría que viven de la administración pública. En ninguno de los niveles de la organización estatal, ni en los niveles de los llamados despachos superiores – interesante lenguaje, ¡no! – ni a niveles de la administración media, direcciones o subdirecciones y menos aún en niveles operativos. Esto aplica tanto a nivel del gobierno central como de gobiernos municipales, así como también de todos los entes autónomos y semiautónomos. No dudo que habrán honrosas excepciones.
Siendo lo anterior una realidad cotidiana que además los ciudadanos damos por aceptada, pone claridad en uno de los ámbitos en donde necesitamos demandar como exigencia natural de quienes pagamos los salarios.
Para nuestra información, como un desarrollo cuya iniciativa luce atribuirse a la SICA, existen estudios que vienen demostrando lo catastrófico que los ciudadanos en la región Centroamericana, Panamá y República dominicana calificamos los servicios públicos. Copio párrafo del último informe publicado en 2012, mismo que seguramente no debe haber mejorado sino todo lo contrario.
De esta manera, la ecuación Corrupción e Incapacidad deterioró el funcionamiento del aparato estatal a un grado tal que, según el mismo estudio, el Índice de Desarrollo Burocrático, como indicador agregado que representa el promedio lineal de los cinco índices, para el 2012 muestra a Guatemala posicionada en el penúltimo lugar de los países evaluados: Costa Rica 54 y mejorando, República Dominicana 39 y mejorando, Guatemala 24 y empeorando. Por supuesto, criterios de eficiencia y eficacia no existen, como tampoco de honestidad, honradez e integridad.
Lo que empezó con asignar puestos de dirección y ministros de Estado a algunos amigos y financistas de campaña, sin necesariamente llenar los requerimientos de experiencia, técnica y administración pública, se fue tornando poco a poco y en la medida que avanzamos en «la norma», norma practicada por los grupos políticos que buscaban el poder, consentido y estimulado por sus dirigentes, para luego aceptarse que los mismos ciudadanos apoyaban “voluntariamente” a los partidos, como la mejor forma de solucionar su problema de conseguir un empleo bien remunerado y sin tener que cumplir con las competencias básicas. Así, se evoluciona hacia el fenómeno de corrupción, y agravando hasta convertirse hoy en un típico caso de Botín Político.
Todo esto lo debe saber o al menos estar consciente la gente que ahora asume el poder con la promesa de terminar con la corrupción y la incapacidad, esta última prima hermana de la misma corrupción.
Seria necio no hacer nada de forma inmediata para limpiar la escoria que significa tener una planilla del Estado que no corresponde las realidades y necesidades de este, tanto en cantidad como en calidad. Menos cuando los servicios que se prestan distan de ser tan solo mediocres, porque rayan ya en lo inútil, y si no, valoremos nuestros indicadores en el ámbito de educación o salud, ya no digamos en aduanas, vialidad de carreteras, puertos y aeropuertos, para no quejarnos como todos los días de las extorsiones que salen de las mismas cárceles del sistema penitenciario etc. etc.
Hoy, observamos con pesar y desilusión para algunos, no muchos, el nivel de tiempo, energía, talento, tinta, audio, video y ya no digamos redes sociales que se ocupan – pecado sería decir: invierten – en hablar de la citación del Presidente de la República a la Fiscal General e incluso, el mundo periodístico, habido de espectáculos de esta naturaleza para ocupar espacios y seguir construyendo sus audiencias, se ponen creativos y ya hoy se habla de la batalla del Guacamolón vs.. Gerona. ¡Qué tal!
Mientras tanto, algunos muy sigilosos avanzan aprovechando a la distraída opinión pública que también resulta ser buena consumidora de los circos políticos, para sembrar a sus alfiles en posiciones de poder que puedan hacer caminar sus agendas, muchas de las cuales llevan serios tópicos que retarán profundas raíces de la identidad y valores muy profundos y propios de una nación en la cual, aun se dice tener una valor y respeto por la familia tal cual el diseño de Dios. Me refiero al nombramiento por ejemplo de la Dra. Linda Valencia como nueva viceministra de Salud pública, quien llega con amplia, profunda y clara carrera de éxito en la temática de control natal, aborto y algunas joyitas más. ¿Se podrá pensar en que iremos siendo impulsados en esta dirección?
Todo anticipa que el actual régimen, contrario a las muchas expectativas generadas y a las hasta juradas áreas de temas en los cuales no incursionaría, pudieran estar pensando y en su momento queriendo llevar la conducción del Estado por derroteros que enfrentarían grandes contradicciones con el sentir de una verdadera mayoría de la población guatemalteca. Esto hace necesario que estemos alertas y de ser posible, mejor organizados para enfrentar a quienes pretendan instalar ideas exóticas sociales, políticas y económicas contrarias a la libertad y la vida como derechos inalienables en nuestra ciudadanía.
Exijamos por otro lado, eficiencia, eficacia, honradez, honestidad e integridad de quienes ejercen el control del Estado.

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