
A merced del terrorismo
Kidon
Guatemala ha sido blanco de diferentes ataques terroristas en el último año, algunos domésticos, otros foráneos, pero todos ejecutados por estructuras criminales perfectamente organizadas, con capacidad económica, logística, informática y gran poder de fuego, que han afectado de forma directa la seguridad regional por el impacto de sus acciones perversas y el daño que producen.
No se trata de simples actos hostiles, aislados y ejecutados en contra de la población o el gobierno, sino de la estructuración de planes enfocados en tomar el control del país por medio del terror, para convertirlo en un paraíso perfecto de impunidad, tomando en consideración la ubicación estratégica por su cercanía con los Estados Unidos de América.
Hemos sido testigos de cómo la izquierda radical ha logrado permear casi en todas las esferas de la administración pública, lo cual ha ocasionado un debilitamiento en temas de seguridad nacional, pues bajo la premisa de defensa de los derechos humanos, la instauración de políticas sociales, de inclusión o paso de ilegales por motivos humanos, han logrado afectar y castigar duramente a nuestras fuerzas de seguridad, reduciendo su capacidad de operación y defensa.
Recordamos por ejemplo como hace unos meses, un grupo de narcotraficantes mexicanos tomó por asalto la frontera norte del país y de forma impune repartieron plomo a nuestras desgastadas fuerzas de seguridad, quienes, ante la embestida perfectamente organizada por los terroristas, no tuvieron otra más que salir huyendo en busca de refugio, al haber sido superados en número, poder de fuego y capacidad de movilización.
La operación paramilitar fue de tal magnitud que vergonzosamente cubrimos los titulares de todos los medios de comunicación a nivel mundial, por varios días y los videos del atentado y la corrida que les pegaron a los policías y soldados, alcanzaron las primeras posiciones de visualización, generando una serie de comentarios que no solo dejaron en ridículo a las autoridades de gobierno, pero en especial a los encargados de la seguridad nacional.
Otro evento que fijó los ojos en el país, por el lugar donde ocurrió, fue el robo de varios fusiles, granadas y municiones, llevados a cabo desde el interior de una base militar del norte, demostrando una vez más que los grupos del crimen organizado no solo tienen la capacidad de influir en el Estado, sino que también de tomar por asalto sus instalaciones, hacer suyos los pertrechos de guerra y utilizarlos para sus fines ilegales.
O, la reciente fuga de peligrosos pandilleros, calificados como delincuentes terroristas a nivel mundial, de una supuesta cárcel de “máxima seguridad”, con la plena colaboración del ministro de gobernación y personal del sistema penitenciario, quienes no solo les facilitaron la fuga, sino que también los uniformes de policía y las patrullas con las cuales se lograron cómodamente evadir.
Lo lamentable de esta situación es que, así como se fugaron los pandilleros, curiosamente también se fugó el ministro encargado de custodiarlos, obviamente con pleno apoyo estatal, para evitar así una posible declaración eficaz que pudiera salpicar hasta el propio inquilino del palacio nacional y más. O, ¿Quién sabe si desde algún lugar lo estará haciendo?
Luego, tocó el poderoso ataque a un destacamento militar, en Santa Catarina Ixtahuacán, llevado a cabo por una célula criminal, donde de nuevo pudimos observar la incapacidad de nuestras fuerzas de seguridad para contrarrestar el atentado, así como la falta de previsión y organización al no contar ni con la munición para mantener la posición.
Más tarde, nos llegó la noticia de que un helicóptero de la fuerza aérea había sido atacado por fuego de fusilería intenso, y que en el contraataque por una mala planificación se disparó en contra de la población, con el resultado de varios muertos y heridos. Derivado de esto, se inició ya la investigación que en su momento seguramente afectará la cadena de mando.
Otro punto que vulnera la seguridad regional es el de la inmigración ilegal y la falta de voluntad para detenerla, en especial por la lista de islamistas, africanos, afganos, venezolanos, cubanos, pakistaníes, argelinos y de otras nacionalidades peligrosas, quienes no solamente utilizan el país como ruta de paso hacia el norte, sino que también, han establecido aquí sus hogares, comunidades, mezquitas y bases de operaciones terroristas de forma permanente y muchos de ellos cuentan incluso con documentación nacional en mano, listos para viajar a cualquier lugar de la región. Peligroso.
En cuanto al tema de la inmigración ilegal, cabe preguntarse, ¿tendrá alguna relación la inmigración ilegal de ciudadanos calificados como sospechosos, con los continuos decomisos de armas en los puertos nacionales? Pues, resulta extraño que en tan solo quince días se han decomisado cinco cargamentos de armas en embarcaciones procedentes de diferentes países. ¿Quiénes las estarán importando y financiando? ¿para qué las querrán? ¿y las que no se decomisan qué destino tienen? ¿será Guatemala el destino final u otro país vecino? ¿será que el nuevo fiscal nos dará la respuesta?
Sumado a los hackeos llevados a cabo en la DIGECAM, el Tribunal Supremo Electoral, la SAT, la PGN, varios ministerios y unas cuantas universidades, donde terroristas cibernéticos no solo rompieron los protocolos de seguridad institucional, sino que, además, robaron datos sensibles de la población con algún propósito que no ha sido posible de identificar.
Para finalizar, el tema de los continuos bloqueos ilegales llevados a cabo por grupos terroristas que con el acompañamiento de vagos, vividores sin oficio, andrajosos y falsos líderes comunitarios, montan continuamente en diferentes calles y arterias del país, y que, bajo sus consignas comunistas, castristas, de ambiente, de solidaridad o resentimiento por el fracaso de sus vidas, obstruyen la libre locomoción en complicidad con las fuerzas de seguridad que en vez de capturarlos, apalearlos y bañarlos, los cobijan.
Es por ello, que Guatemala y en especial sus gobernantes fueron relegados, excluidos y desplazados vergonzosamente del selecto club de países que integran El Escudo de las Américas, y los grandes retos que implementaran en beneficio de sus comunidades, teniéndonos que conformar y hacer alianzas con países de corte socialista como México, Cuba, Colombia, España, Brasil y otros desaforados.
Mientras tanto, nuestros vecinos del norte próximamente vendrán no solo por respuestas, sino que también por cabezas.
Cuba next.




