
Al desnudo, la educación no importa
Sueños…
En medio del caos actual, cómo construir una nueva sociedad
El mundo marcha acelerado hacia un final inseguro. Las jóvenes generaciones pueden sentirse desmotivadas y llenas de incertidumbre por el futuro. Las viejas generaciones no sabemos cómo hemos podido hundir el planeta en esta oscuridad.
Siempre habrá lugar para el optimismo, la esperanza y la utopía. Estamos ante un momento de cambios fundamentales. Por lo que merece la pena que nos detengamos a cuestionar el pasado y vislumbrar el futuro con optimismo. La gran atención del momento actual es comprender que será la juventud a quien incumbe la tarea de construir una sociedad nueva, solidaria, equitativa y protectora del medio ambiente.
Por supuesto que no se puede construir una sociedad nueva sin tener en cuenta los conocimientos, las organizaciones, las instituciones y los medios productivos generados en la historia. La gran tarea de los que tenemos confianza en construir una nueva sociedad comprendemos que hay que transformar muchas cosas. Una muy importante, la educación, la enseñanza, las instituciones de educación a todos los niveles.
Uno de los elementos negativos que hay que superar es la relación entre la práctica y la teoría; además, de la ruptura entre la ciencia, los libros y la realidad, ya sea social o natural. Los discursos y libros nos describen todo como una sociedad, una naturaleza llena de colores atractivos, todo suena bonito, como que transformarlo solo necesita la buena voluntad de unas personas llenas de amor y caridad. Sin embargo, al comparar la realidad vemos que las teorías, los discursos políticos y los libros, en su mayoría están llenos de hipocresía y falsedad, que no reflejan la realidad.
Por eso es de interés revisar los datos reales para compararlos con los discursos falsos. En ese sentido, el BID viene publicando una serie de estudios anuales sobre el estado de la educación en América latina. Vamos a repasar algunos hechos sobre la situación particular de Centroamérica.
Que nos deja nuestra historia
En forma clara el documento del BID define que “El gasto público destinado a la educación como porcentaje del PIB refleja el esfuerzo que un estado dedica a la educación en relación con la capacidad económica nacional”. Queda claro, que comparar las mejores prácticas de gasto público en educación muestran el por qué algunos países tienen mayor estabilidad política, mejor productividad y más alta calidad de vida.
Entonces cómo estamos: los países de la OCDE, tienen un gasto relativamente pequeño, del 5% del PIB para educación, lo recomendado por la UNESCO sería cercano a ese porcentaje. Al observar los datos de la región, los países que destinan más gasto público a la educación como porcentaje del PIB son Bolivia (7,7%), Costa Rica (6,3%) y Jamaica (5,7%); el resto apenas se preocupan de la educación de sus habitantes Belice con el 5,0; El Salvador el 4,5; Honduras 4,4; Nicaragua 4,1 y con un vergonzoso 3,2% Guatemala figura en los últimos lugares. Como puede pretender un país avanzar con una población educada, políticamente madura y económicamente productiva con estos desastrosos números.
Si vemos la preocupación del Estado por invertir en educación por estudiante la imagen es triste. El BID indica que “en la OCDE la inversión promedio por estudiante del nivel primario es de 6.700 dólares, mientras que en América Latina y el Caribe es de sólo 2.500 dólares por estudiante” una brecha significativa. Pese a este rezago y este olvido de invertir en educación, la región muestra disparidades que indican el monstruoso rezago de algunos países condenados al atraso eterno. El mayor financiamiento de la educación primaria por habitante en toda América latina la tiene Costa Rica (4.910 dólares), luego Dominicana (3.943 dólares) y Barbados (3.553 dólares). De allí la brecha ya que Guatemala solo dedica 1.353 dólares por lo que no se puede nadie imaginar como Guatemala pueda mostrar el mismo progreso que su vecino del sur.
Fuente: BID, 2024, El estado de la educación en América latina y el caribe.
Entonces, al comparar podemos observar cómo existen Estados que se preocupan por ocupar elevados niveles de desarrollo y otros se dedican a concentrar los recursos en pequeños grupos intrascendentes pero multimillonarios y fuertemente armados. “En América Latina y el Caribe la inversión pública promedio en educación secundaria es de 2.600 dólares, lo que representa 62% menos que el promedio de la OCDE”. Aquí, nuevamente Costa Rica se muestra como un ejemplo de orgullo, al invertir 4.959 dólares por estudiante, Argentina (3.837 dólares) y Trinidad y Tobago (3.526 dólares). En contraste, la inversión por estudiante es menor en Guatemala (595 dólares) y El Salvador (1.536 dólares).


Conclusión
Queremos una nueva educación basada en valores de equidad, justicia, respeto a la naturaleza y el resto de especies, amante de la verdad y el progreso.
Como lo diría Francis Bacon, en 1624:
“El navío representa a la humanidad, que realiza su largo periplo en un mundo impredecible y amenazante.
Sin conocimientos especiales, los seres humanos se fatigan, enferman y se pierden.
Cuando finalmente se salvan, su instinto los induce a pensar que ha sido un milagro.
Pero esto es una ilusión.
Los seres humanos solo pueden salvarse a sí mismos mediante la comprensión y el control de la naturaleza.”
Fortalecer la educación crítica y científica es la dirección correcta.

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