
CELEBREMOS EL DIA DEL MAESTRO
Antropos
Y me hice maestro que es hacerme creador. José Martí
El apóstol de la libertad José Martí dejó plasmada estas palabras cuando la Escuela Normal para Varones, lo invitó a ser docente en este centro de estudios en la formación de maestros fundado por la revolución liberal de 1871.
Cada generación que pasó por estas aulas lleva en su pecho y en su cabeza, estas hermosas palabras que se conjugan para servir a la nación como maestros en la formación de ciudadanos probos, creativos y con profundos conocimientos de la ciencia y la cultura. Sobre todo, dimensionan los derechos de la persona humana y sus responsabilidades con la sociedad.
Siendo que todos los veinticinco de junio celebramos el día del maestro, en honor de nuestra mártir María Chinchilla, asesinada por las balas de la dictadura ubiquista en una de las marchas en donde se exigía el cumplimiento de los derechos del magisterio nacional. Hoy alzamos la vos para que nuestras familias no se olviden que la niñez está también en la cabeza y el corazón de los maestros.
Como dice el refranero, mucha agua ha pasado bajo el puente. De esa cuenta hemos vividos diferentes momentos de una crisis educativa, que visto en términos positivos, es nuestra ventana de oportunidades para avanzar con pasos de gigante a partir de una verdadera responsabilidad estatal que dignifique con amplitud de criterio, al magisterio nacional.
Hemos sido testigos qué en cada campaña electoral, los candidatos colocan a la educación, como una de sus grandes prioridades para hacer gobierno. Sin embargo, la maraña administrativa burocrática, enreda a los gobernantes en miles de procesos, que les impide ver el bosque del proceso educativo. Reuniones van, reuniones vienen. Montañas de papeles que se firman. Números de suma y resta de cómo “gastar” el dinero de los impuestos. Audiencias, visitas, viajes y un montón de cosas fortuitas que se van por los aires, como el humo que queda del fuego encendido.
No debemos olvidar al maestro, porque siendo casi el último de los escalones de las profesiones, cumple con lo que me atrevería a decir, no logran ni la familia, la iglesia o el barrio. La niñez y la juventud está en sus manos, y por ello debemos cuidar a los maestros, si de verdad queremos una sociedad en donde se privilegie la justicia, la honradez y la dignidad.

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