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De la Liga de las Naciones al reordenamiento geopolítico contemporáneo

Del Escritorio del General

Con el final de la Primera Guerra Mundial, el presidente Woodrow Wilson propuso la creación de una instancia internacional destinada a evitar nuevos conflictos globales. Así nació la Liga de las Naciones, concebida como un foro permanente donde los Estados pudieran resolver sus disputas mediante el diálogo y la negociación, evitando el recurso a la guerra.

Sin embargo, la Liga careció de mecanismos coercitivos reales y, paradójicamente, Estados Unidos —su principal impulsor— nunca se integró formalmente. La incapacidad para frenar la expansión de las potencias revisionistas en los años treinta evidenció su debilidad estructural. El estallido de la Segunda Guerra Mundial terminó por sepultar ese primer experimento de gobernanza global.

En 1945, tras la devastación del conflicto más sangriento de la historia, se creó la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Su arquitectura institucional fue diseñada bajo dos principios fundamentales: igualdad soberana de los Estados —un país, un voto en la Asamblea General— y mantenimiento de la paz y seguridad internacionales como objetivo supremo.

No obstante, la estructura real del poder quedó concentrada en el Consejo de Seguridad, compuesto por cinco miembros permanentes con derecho de veto: Estados Unidos, la Unión Soviética (hoy Rusia), China, Reino Unido y Francia. Este diseño reflejaba la correlación de fuerzas de la posguerra.

Durante el proceso de descolonización surgieron nuevos bloques políticos, particularmente el Grupo de los 77, integrado por naciones en desarrollo que buscaban mayor incidencia en la toma de decisiones globales.

El verdadero desafío del siglo XXI no es una guerra de religiones, sino una disputa por modelos de orden mundial: soberanismo vs multilateralismo, liberalismo político vs autoritarismo estatal, economía de mercado vs capitalismo de Estado.

La ONU, concebida como garante de la paz, se encuentra hoy en una encrucijada histórica. Su estructura refleja el mundo de 1945, mientras que el sistema internacional actual es radicalmente distinto.

Adelante, con espíritu de vencedores.

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Francisco Bermudez Amado

General de División ex Ministro de la Defensa, Analista político.

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