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Día Internacional de la Mujer

Tanmi Tnam

El domingo 8 de este mes, fue la conmemoración del Día Internacional de la Mujer. Durante muchos años, los pueblos del mundo han sido testigos del contenido de las demandas de las mujeres que por diversidad de motivos como la falta de oportunidades laborales, bajos salarios, maltrato en contextos laborales, la ausencia de oportunidades y espacios para ejercer los derechos políticos, la falta de oportunidades de formación escolar en todos los niveles, los argumentos y prácticas culturales que limitan la participación y representación de la mujer en espacios donde se tratan los asuntos de poder que en muchos casos están bajo la responsabilidad solamente de los hombres. El reconocimiento de estas luchas históricas, los aportes y presiones de actores desde distintas partes del mundo, la participación de la mujer en condiciones adversas y la clara visión de alcanzar la igualdad y vigencia de sus derechos dio origen al Día Internacional de la Mujer.

Ese día y todos los días están indicados para que culturas, pueblos y Estados promuevan sana y permanentemente los derechos de la mujer, denunciar qué derechos específicos de la mujer no son atendidos por todos los sectores, apoyar y fomentar oportunidades y actores para hacer las denuncias de los tipos de violencia que sufren las mujeres en distintos ámbitos. Tenemos que reconocer que la lucha reivindicativa de las mujeres por sus derechos es en todos los espacios donde se concretan encuentros de mujeres y hombres de manera desigual.

Es necesario corregir tradiciones culturales que reconocen y ceden oportunidades a la primacía del hombre, la conservación del poder en manos masculinas, el contar con leyes cuyo lenguaje y práctica no reconocen a la mujer, las religiones que obvian la presencia de la mujer con argumentos y hechos, actitudes y decisiones de funcionarios y trabajadores que no reconocen los derechos de la mujer. 

Tiene impacto negativo obviar la presencia de la mujer y sus respectivos derechos en la educación escolar que limita el estudio de los aportes de la mujer en el campo científico, histórico y artístico, el hacer énfasis en el estudio y práctica de los roles hogareños de las mujeres en los libros de texto, el amplio estudio de los aportes de los hombres a las ciencias, la selección de ejercicios de aplicación exclusiva para varones y el uso de conceptos peyorativos para referirse a las mujeres. 

Para asumir procesos conjuntos que buscan respuestas concretas a la vigencia de los derechos de la mujer hay que dedicar atención al fortalecimiento de los argumentos y prácticas que luchan por la presencia y participación de la mujer en la política en los ámbitos locales, regionales y nacionales, en la economía, en la identificación de problemas y planificación de respuestas que merecen los cambios sociales. Corresponde a entidades públicas establecer espacios para la participación femenina al momento de diseñar políticas públicas con estrategias y acciones para el desarrollo de la mujer. Es necesario fomentar la participación de la mujer en las organizaciones propias de las culturas dedicadas al servicio, justicia, salud y desarrollo.

Los programas del sector público deben contar con la participación expresa de la mujer, presupuesto específico, acceso de las mujeres a créditos y establecer cuotas de participación y representación en instituciones de poder. Corresponde a cada uno de los pueblos fortalecer y practicar valores que hacen posible los distintos roles de la mujer como profesional, trabajadora, politóloga, funcionaria, científica, artista, madre y esposa. 

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