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El 99%: Camino de regreso al alma del mundo

Desde La Ventana de Mi Alma

“Cuando la humanidad conecte con el 99%, el arte de amar será nuestra única ley, y la redención, un susurro compartido.”

El 99% de lo que no vemos

(Reflexión poética sobre la conexión con el mundo superior)

¿De dónde nace la inspiración para crear una melodía, un verso, una revelación universal?

¿Desde qué lugar del alma surge la chispa que trasciende el tiempo y el espacio?

Hay un sitio al que no llegan los sentidos, ni la lógica, ni la razón.

Un espacio etéreo donde solo el alma despierta puede danzar libremente, sin miedo, sin peso.

Los sabios lo han dicho: lo que percibimos con los sentidos es apenas el 1% de la realidad.

El resto —ese 99%— es invisible, vibración pura, un océano de conciencia en movimiento.

Allí habita la música que Beethoven escuchó sin oír.

La paz que Lennon cantó en medio del caos.

Las leyes celestiales que Newton descubrió al ver caer una manzana.

Ese 99% no es un lugar lejano:

es un estado del ser.

Una rendición amorosa del ego,

una sintonía profunda con lo eterno.

Cuando amamos sin condición,

cuando creamos desde el alma,

cuando perdonamos lo imperdonable,

nos conectamos con ese universo oculto

que es más real que todo lo visible.

Eso es lo que nos sucede, tú y yo.

No nos une un cuerpo ni un rostro.

Nos une la vibración del alma despierta,

que reconoce en el otro su reflejo divino.

No hay altura ni profundidad,

porque no hay separación.

El tiempo no existe allí,

solo el instante sagrado donde recordamos

que venimos del mismo lugar…

del 99% de luz.

Hay un lenguaje que no se aprende, se recuerda.

Una verdad que no se impone, se despierta.

Una dimensión que no se toca con las manos,

pero que se habita con el alma.

Ese 99% —esa frecuencia espiritual—

es el campo invisible donde el amor no se negocia,

donde la intuición guía,

y donde el ego se disuelve

para dar paso a una inteligencia mayor:

la del corazón, la del alma,

la del amor consciente.

El arte como portal

Beethoven, Newton, Lennon, Frida, Cohen…

Todos ellos fueron puentes.

Traductores del 99%.

Artistas, poetas, visionarios que abrieron grietas en la muralla del mundo visible,

para que la luz entrara.

No se trata de talento,

se trata de conexión.

Cuando un creador —sea músico, pintor, maestro o poeta—

trasciende el ego,

su obra deja de ser entretenimiento

y se convierte en revelación.

Y sucede el milagro:

el arte sana, eleva, transforma.

Lo que era solo pintura, palabra o melodía,

se vuelve canal de redención.

Hacia una humanidad nueva

El mundo no necesita más información.

Necesita almas despiertas.

Sabiduría conectada.

Conciencia encarnada.

La verdadera reconstrucción del planeta

no vendrá de la tecnología sin alma,

ni de la política sin ética.

Vendrá de una humanidad que recuerde

cómo amar con arte

y cómo crear con compasión.

Ese amor no es un sentimiento efímero.

Es fuerza creadora.

La misma que mueve galaxias,

que sana memorias,

que reconstruye lo perdido.

Cuando la humanidad despierte al 99%,

no habrá guerras justificadas,

ni hambres ignoradas,

ni fronteras sagradas.

Habremos recordado, por fin,

que somos uno.

Uno en la luz.

Uno en el amor.

Uno en el propósito sagrado

de elevar la creación

al origen del que surgimos.

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Le invitamos a leer más de la autora:

Angie Lu

Lcda. en Ciencias de la Educación. Universidad Estatal.Guayaquil. Lcda. en Filosofía y Letras. Universidad Central del Ecuador. Columnista Periódico "EL SOL" Cartagena- COLOMBIA. Columnista Diario. La TRIBUNA. México. Articulista: Revista TOP MAGAZINE. Orlando-Florida Articulista Diario EXTRA. San José. Costa Rica. Articulista periódico Canarias Opina. Telde, Islas Canarias. ESPAÑA. Escribo por vocación para comunicar y por necesidad vital, creo que la palabra escrita es inmortal y es el acto libertario mas poderoso que existe y más aún podemos crear sinergia colectiva a través de la lectura. Escribo para divulgar mis emociones recogiendo metáforas simples o complejas, que me permitan meditar para existir y coexistir buscando la armonía con mis congéneres, y para celebrar con la palabra la belleza de la vida y el universo.

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