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Pueblos indígenas en Guatemala

Petardo

En Guatemala debemos analizar sobre nuestros pueblos indígenas. 

La situación de los pueblos indígenas en Guatemala se caracteriza por profundas desigualdades y exclusión, a pesar de que la Constitución reconoce su existencia como parte de una sociedad multicultural. Si bien se han ratificado acuerdos internacionales sobre sus derechos, en la práctica, persisten brechas sociales, económicas y políticas entre indígenas y no indígenas.

La situación socioeconómica de los indígenas en Guatemala continúa mostrando profundas desigualdades debido a los problemas estructurales, como la exclusión social, el racismo y el despojo de sus medios de vida, que los coloca en una situación de pobreza y extrema pobreza. A menudo se les priva de recursos y tradiciones que son fundamentales para su identidad, bienestar y supervivencia. Este tipo de situaciones los obliga a huir de sus hogares y trasladarse a pueblos y ciudades, o sufrir más marginación, pobreza, enfermedades, violencia e incluso a extinguirse como pueblo.

La histórica marginación en la que han vivido, el analfabetismo y la falta de información en lengua materna son algunos de los factores que favorecen las prácticas de compra, condicionamiento y coacción del voto en las comunidades indígenas. Las comunidades indígenas viven en constante contacto con la naturaleza, y tienen un sentido de libertad y comunicación con ésta, lo cual le permite al indígena no atarse o esclavizarse al tiempo apresurado que caracteriza a las zonas urbanas.

¿Cómo evitar la discriminación hacia los indígenas? 

Una forma de eliminar la discriminación institucional es mediante el ejercicio de la inclusión y la participación, dos enfoques complementarios: La inclusión, es un enfoque que reconoce el valor de la diversidad y las oportunidades positivas que esto implica. Los pueblos indígenas son reflejo de la herencia y el legado de diferentes culturas, que poseen su propia forma de convivencia y de trabajo. Son acceso a las lenguas originarias, la danza, la música, las fiestas, las tradiciones y a una gran riqueza ancestral. 

Para los pueblos originarios la vida y la muerte son dos caras de la misma moneda, así como es el día y la noche. La vida es el reverso de la muerte, y ésta de la vida” (Vilca, 2019). Se tiene que morir para volver a nacer, es decir se tiene que morir para volver a vivir.

La cosmovisión indígena tiene un claro origen agrícola; en ella el medio ambiente (el territorio real y simbólico es un factor fundamental y tiene como uno de sus rasgos característicos el que no exista una separación —como en el pensamiento occidental— entre naturaleza y cultura, orden natural y orden social, Para los aborígenes el sol es el padre mayor de la naturaleza, es el hombre, el centro del mundo es su dios Kaku-bunkuakukuy. La luna, es la mujer, la compañera única del sol y cuya función es orientar las siembras y darle fertilidad a la mujer en el embarazo.

Para los indígenas, la tierra es la fuente de vida, un regalo del creador que nutre, sustenta y enseña. Aunque los indígenas varían mucho en sus costumbres, cultura e impacto sobre la tierra, todos consideran a la Tierra como su madre y la veneran como tal. Más allá de las connotaciones místicas, la importancia del Sol en la naturaleza siempre fue algo evidente para los pueblos originarios: su potencia, luz y calor les permitía disponer de una serie de conocimientos prácticos que aplicaban en el día a día.

Los primeros africanos fueron introducidos como mano de obra esclava por los conquistadores españoles. La mayoría de ellos se concentraron en las costas y, debido a su reducido número, terminaron siendo asimilados por la mayoría ladina. Por fortuna los indígenas ya no se dedican en Guatemala solo a la  agricultura, ahora tenemos grandes profesionales sobre: Turismo, Artistas, maestros, Abogados, buenos Médicos, algunos políticos partidistas, Ingenieros, odontólogos Etc.

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Leonel Guerra Saravia

Médico y cirujano con maestrías de ciencias sociales, política, relaciones internacionales y filosofía.

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