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El avance del crimen organizado y la tormenta que se aproxima en América Latina

Una Guatemala Diferente es Posible

Sin lugar a duda el escenario político y de seguridad en América Latina está entrando en una nueva etapa, marcada por una ofensiva internacional mucho mas agresiva en contra del narcotráfico, el lavado de dinero y las estructuras criminales infiltradas en los gobiernos, la política de seguridad impulsada por el presidente Trump para el periodo 2025-2026 deja claro que Estados Unidos ya no observa el fenómeno del narcotráfico únicamente como un problema de drogas, sino como una amenaza directa a la seguridad nacional hemisférica.

La declaración de los carteles como organizaciones terroristas representa un cambio profundo en la manera de enfrentar estas estructuras criminales, ya no se trata solamente de capturar traficantes o decomisar droga, sino de perseguir redes financieras, estructuras políticas, funcionarios corruptos y alianzas internacionales que durante años permitieron el crecimiento del crimen organizado en varios países de America Latina.

En ese contexto, Venezuela se convirtió en uno de los primeros escenarios de esta nueva estrategia, las acusaciones en contra de Nicolás Maduro por narcoterrorismo y corrupción reflejan hasta donde puede llegar la persecución internacional cuando existen señalamientos de vínculos entre poder político y crimen organizado; más allá de las especulaciones o versiones que circulan en redes sociales, lo cierto es que el mensaje enviado por Washington es contundente, ningún actor político señalado de colaborar con estructuras criminales se considera intocable.

Pero sin duda alguna, el siguiente gran foco de atención internacional apunta hacia México. Durante el sexenio del expresidente López Obrador la estrategia de «abrazos y no balazos» generó fuertes cuestionamientos, tanto dentro como fuera del país, aunque dicha política buscaba disminuir la violencia evitando confrontaciones directas, muchos consideran que terminó permitiendo un fortalecimiento sin precedentes de los carteles del narcotráfico.

Mientras el Estado reducía la presión operativa sobre estas organizaciones, los grupos criminales expandieron su poder territorial, económico y político. Hoy resulta evidente que el narcotráfico logró infiltrarse en múltiples niveles del aparato estatal mexicano, gobernadores, alcaldes, policías, funcionarios y operadores políticos han sido señalados en distintos procesos e investigaciones por posibles vínculos  con estructuras criminales. 

La captura de figuras históricas del narcotráfico como Joaquin «El Chapo» Guzman y «El Mayo» Zambada, han abierto una enorme caja de pandora; las autoridades estadunidenses han construido durante años expedientes financieros, rutas de lavado de dinero y conexiones políticas que podrían comprometer seriamente a funcionarios y exfuncionarios mexicanos, el seguimiento del dinero, las propiedades, las empresas de fachada y los bienes acumulados ilegalmente demuestran el gigantesco nivel de corrupción que pudo haberse desarrollado bajo la sombra del crimen organizado.

Mexico enfrenta hoy una crisis institucional delicada, la presidente Claudia Sheinbaum heredó un país polarizado, con enormes desafíos de seguridad y bajo una creciente presión internacional, su principal reto ahora será recuperar la confianza institucional, reoxigenar el aparato estatal y demostrar que existe verdadera voluntad política para enfrentar las redes criminales infiltradas en el poder público, no será una tarea sencilla, porque cuando el crimen organizado logra mezclarse con estructuras políticas y económicas, la línea entre delincuencia y poder comienza peligrosamente a desaparecer.

Sin embargo, esta situación no se limita únicamente a Mexico, la realidad demuestra que el crimen organizado opera sin fronteras y que sus redes financieras y políticas se extienden por toda América Latina; Guatemala no es ajena a este fenómeno, durante años, diferentes sectores han advertido sobre la infiltración del crimen organizado en la instituciones públicas, municipalidades, estructuras políticas y organismos del Estado. 

Por ello no seria extraño que en los próximos meses se produzcan capturas, procesos judiciales o investigaciones contra funcionarios y exfuncionarios guatemaltecos vinculados directa o indirectamente con estructuras criminales; el fortalecimiento de la cooperación internacional, el rastreo financiero y la presión de agencias estadunidenses podrían destapar casos que durante mucho tiempo permanecieron ocultos bajo pactos de silencio, corrupción o impunidad.

La región atraviesa un momento decisivo, America Latina deberá elegir entre fortalecer sus instituciones democráticas o permitir que el crimen organizado continue capturando Estados completos, la lucha ya no es solamente contra carteles armados; es una batalla por rescatar la legalidad, la justicia y la credibilidad de las instituciones públicas.

Porque cuando el crimen organizado logra penetrar la política, la corrupción deja de ser un problema administrativo y se convierte en una amenaza directa contra la democracia, la seguridad nacional y el futuro de millones de ciudadanos honestos que únicamente desean vivir en paz, trabajar dignamente y heredar un país mas seguro a las próximas generaciones.

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