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El Ocultismo en la Segunda Guerra Mundial 

Editado Para La Historia

Aunque no lo creamos, el ocultismo, lo esotérico y el espiritismo son seguidos por muchos dirigentes mundiales. Durante la Segunda Guerra Mundial, el ocultismo fue altamente utilizado e involucró tanto creencias esotéricas como prácticas ocultas en los que participaron algunos de los principales actores de la guerra, particularmente en la Alemania nazi. Aunque no es un tema ampliamente tratado en los relatos históricos tradicionales, varios elementos sugieren que las creencias ocultistas tuvieron un papel significativo en las decisiones y movimientos de la época.

El régimen nazi, bajo el liderazgo de Adolf Hitler, fue muy conocido por su interés en el ocultismo, el misticismo y la astrología. Varios miembros clave del Partido Nazi, incluidos Heinrich Himmler y Rudolf Hess, tenían una profunda fascinación por las creencias esotéricas. En particular, Himmler fue conocido por su interés en lo paranormal y lo oculto. Fue él el encargado de organizar investigaciones sobre temas como el Santo Grial y las antiguas tradiciones arias.

Heinrich Himmler, líder de las SS, creía que los nazis podían recuperar el poder de los antiguos arios a través de prácticas esotéricas. En su obsesión con el misticismo, Himmler fundó la Ahnenerbe, una organización dedicada a investigar la arqueología, la mitología y la historia con el fin de desenterrar «verdades ocultas» que pudieran ayudar a los nazis a legitimar su dominio. La Ahnenerbe realizó numerosas expediciones en busca de artefactos como el Santo Grial y otros objetos que, según la tradición, otorgarían poder sobrenatural.

También se sabe que algunos de los líderes nazis, incluido Rudolf Hess, consultaban astrólogos para tomar decisiones clave. Hess tuvo una gran relación con el ocultismo y, antes de su famoso vuelo a Escocia en 1941, lo consultó con un astrólogo. Muchos historiadores han especulado que sus creencias influyeron en sus decisiones.

Durante la guerra, los nazis estaban interesados en encontrar artefactos sagrados que, según creían, podrían otorgarles poderes sobrenaturales. El Santo Grial, la lanza de Longinos (la lanza que introdujo este romano del mismo nombre en la costilla de Cristo) y otros objetos de la antigüedad eran considerados reliquias de gran poder. Los nazis organizaron expediciones para buscar estos artefactos, algunos de los cuales, según rumores, terminaron en manos de la Ahnenerbe. El régimen nazi también utilizó simbolismos ocultos en sus propios emblemas y rituales. La esvástica, por ejemplo, tiene raíces en símbolos antiguos y fue adoptada por los nazis debido a su relación con la «pureza racial» y su conexión con antiguas creencias germánicas.

Si bien la Alemania nazi fue el epicentro del ocultismo durante la Segunda Guerra Mundial, otros países también tuvieron relación con el esoterismo.

Por ejemplo, los británicos también tenían su propio interés en el ocultismo y las artes esotéricas. La inteligencia británica reclutó a varios esotéricos y psíquicos durante la guerra para realizar trabajos de espionaje y realizar predicciones sobre los movimientos del enemigo. Algunos relatos cuentan que se utilizaban métodos como la lectura de cartas y la predicción astrológica para obtener una ventaja estratégica.

Las creencias esotéricas fueron utilizadas como una herramienta de control social y político con el régimen nazi buscando legitimar su poder a través de antiguos mitos y símbolos. Sin embargo, la influencia del ocultismo en la guerra fue más simbólica y cultural que una fuerza tangible en los eventos históricos. Son hechos que mezclan historia, misterio y mitología, y que continúan capturando la imaginación de muchos.

Queridos lectores, esto del ocultismo, el espiritismo y la astrología sigue estando presente en nuestros días, aunque a muchos no nos interesen estos temas. Y nuestros políticos, nacionales y extranjeros, solo son seres humanos como los demás a los que estas ciencias ocultas no tienen por qué dejar indiferentes.

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Franck Antonio Fernández Estrada

traductor, intérprete, filólogo ([email protected])

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