En busca de la verdad
Ventana Cultural
Antes de tocar este tema, me tomó mucho tiempo en pensar en un nombre que se le adecuara, ya que, al hablar de la libertad, debemos tomar en cuenta otro tema que se le relaciona: la rebeldía. Más no aquella que se conoce y se toma como tal hoy en día, sino aquella que no opta seguir a nadie. Y eso nos enseña el libro de Juan Salvador Gaviota. Pero, a la vez, nos guiaremos con las premisas de la psicología, para ver qué nos dice al respecto.
Juan Salvador Gaviota es un relato donde nos relata que no debemos ser del montón. Las gaviotas, por naturaleza, vuelan en grupo a buscar su alimento, no hacen otra cosa. Aunque es una crítica al sumun moral del que estamos inmersos. Preguntas y expresiones como ¿Por qué estás solo? O, eso no te dará de comer. El deberías o no deberías, si hicieras, si no hicieras. El que realmente quiere ser libre, siempre está solo.
Juan era “rebelde” en eso de seguir las tradiciones. La rebeldía, como la misma palabra lo indica, quiere decir, luchar en contra de algo, en este caso, una idea impuesta que oprime y ata las manos.
El relato nos dice que Juan es una gaviota que tenía una pasión, que era la perfección en el vuelo. Viéndolo en cuanto al ser humano. Todos tenemos una gaviota, de acuerdo a la historia. Muy corta, pero muy profunda en su contenido. Los hay que buscan solo la comida, que es muy importante, eso sí, pero hay aquellos que quieren ir más allá. Son gente fuera de lo normal que son tachados de locos o parias. La historia nos ha demostrado a muchos Juan Salvador Gaviota que buscaba perfeccionarse en el vuelo. La pregunta es ¿Cuál es tu vuelo? ¿Qué hace a tu alma volar?
Cada uno de nosotros tiene un vuelo, un don que nos hace únicos e irrepetibles. Algunos, nos gusta enseñar a través de la literatura. Nos dedicamos a escribir y moldear mundos a través de nuestra imaginación, pluma y papel; otros, la música; otros, la danza; otros, la escultura o la fotografía. Solo aquellos que no han explotado sus talentos ni dotes que la vida le ha dado, lo convierte en parte de un rebaño que espera ser pastoreado. Guiado por alguien que tal vez, y solo tal vez, tenga un poco más de cordura que los otros.
“La mayoría de las gaviotas no se molesta en aprender sino las normas de vuelo más elementales: cómo ir y volver entre playa y comida. Para la mayoría de las gaviotas, no es volar lo que importa, sino comer”. Lo mismo pasa con el resto de la humanidad. Vivimos en países donde apenas, cuando mucho, el 1% de la población agarra un libro y lo lee, escucha buena música, no ve programas de televisión basura, el resto, se deja guiar por lo que escucha y ve en la televisión.
A Juan lo expulsan de su bandada y le dan la espalda, porque era diferente. A él nunca le importó el qué dirán, pero, Juan no era como las demás gaviotas, él era completamente diferente. Y al hombre común no le gusta lo diferente.
Juan nos enseña a no darnos por vencidos. “Todos los caminos llevan a Roma”, dice el dicho. Debemos buscar diferentes estrategias para llegar a un mismo objetivo.
Desde niños nos enseñan que existe un cielo y un infierno. Un lugar donde vas a descansar o uno donde eres condenado. Realmente, la novela, que es corta y concisa, dice que no existe el cielo como un lugar, sino, el cielo es encontrar la perfección, y la perfección verdadera se logra estando presente. El tiempo y el espacio, aunque son importantes en lo físico, apela a la mente que no tiene límites.

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