Escasa atención a pacientes con cáncer
Poptun
Este 4 de febrero se conmemoró el Día Mundial de la Lucha contra el cáncer. En otros países le otorgan considerable atención a esta fecha con el objeto de formar conciencia, movilizar y generar un compromiso real en las autoridades competentes para buscar reducir el impacto de esta enfermedad y recordar que todos estamos expuestos a padecerlo.
A pesar de los esfuerzos que se impulsan internacionalmente; en Guatemala parece no palparse esa tendencia, porque las cosas permanecen de forma similar desde hace 20 años.
Se continúa sin tomar en serio este mal, lo que se acredita con la ausencia de registros confiables, sistemáticos y actualizados de las personas afectadas en nuestro país. Se prolonga la toma de decisiones para ejecutar las medidas para extender la cobertura en salud y proporcionar atención médica a todos los pacientes sin ayuda social y que ésta se provea en todos los rincones del país. No se impulsan campañas permanentes de concientización en la población, a pesar que la incidencia aumenta alarmantemente.
Cuando se tiene el conocimiento de padecer este mal, se pone al corriente que económicamente es un pozo sin fondo. El tratamiento es sumamente caro. Hay necesidad de suministrar varias quimioterapias y radioterapias, practicar intervenciones quirúrgicas, pruebas diagnósticas, formalizar laboratorios, visitar varios médicos, ingerir múltiples medicamentos para aliviar los malestares, entre otras cosas.
Es por eso, que en otros países existen múltiples ayudas para apoyar a quienes padecen cáncer y los pacientes tienen certeza que no morirán por falta de tratamiento médico o padeciendo dolores deplorables. Cuando no se proporciona una cobertura total, hay programas de protección social que proveen transferencias de dinero mensual para ayudar económicamente a quien lo sufre.
Sin embargo, en Guatemala es preocupante ser diagnosticado de cáncer. Existen pocas instituciones médicas que prestan servicios médicos gratuitos a los que han precisado de sobrellevar esta enfermedad. Algunos de esos entes otorgan protecciones parciales, pero no totales. No se facilitan, entre otras cosas, los distintos exámenes de diagnóstico, medicinas, laboratorios o radioterapias.
Una institución que brinda cobertura oncologica total a sus afiliados, es el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS). El beneficio no se otorga de forma generalizada a toda la población guatemalteca, sino que esa asistencia médica es limitada y dirigida exclusivamente a quienes pagan o han pagado la cuota mensual del seguro.
Otras Instituciones que prestan esta atención de forma gratuita, pero parcial, son los dos grandes hospitales públicos que se ubican en la ciudad de Guatemala: General San Juan de Dios y Roosevelt, pero la población que abarcan y a la que dan cobertura, es reducida. En la página electrónica del Hospital Roosevelt, se muestra que “se atienden promedio de 6 mil 00 pacientes por año, administrando 2 mil 900 quimioterapias y diagnosticando alrededor de 350 nuevos casos de pacientes con cáncer de diversos tipos.”
Luego están otros establecimientos que prestan tratamiento médico, pero hay que financiar los procedimientos, aunque a menor costo. El Instituto Nacional del Cáncer (INCAN), brinda servicio a bajo precio y revela atender a 80,000 pacientes al año y detectar 3,500 nuevos casos. No obstante, las quimioterapias pueden iniciar con precios de Q5,000 y las radioterapias en Q900. Las quimioterapias se pueden suministrar cada 21 días, pero también de forma semanal o diaria. La radioterapia es un tratamiento que se aplica a diario y se puede extender de 5 a 8 semanas.
Con esos precios, se puede determinar que muchas personas de escasos recursos y de clase media sin cobertura del IGSS, no pueden acceder al tratamiento médico y se resignan a morir con dolores fuertes, porque difícilmente pueden soportar esta carga económica. No podrán pagar el tratamiento, ni cuidados paliativos ni comprar medicamentos opioides que les permita aliviar el dolor sintomático.
Por eso, es imprescindible que las autoridades de turno, sean solidarios con esa población que no posee cobertura social. Es forzoso que asuman las medidas para que la cobertura médica sea total y no parcial y que esas terapias médicas sean verdaderamente gratuitas para todas las personas que no gocen de protección social. También es ineludible extender la asistencia médica apropiada a todos los hospitales de la red pública nacional y no únicamente se preste el servicio en la ciudad capital.
Además, es inexcusable impulsar programas de prevención, educación y detección temprana que permitan reducir la incidencia de este mal y admitan disminuir su mortalidad en nuestro país. Hay que tener presente que se calcula que el cáncer será la epidemia mundial del futuro, por lo que válido es apostarle a la medicina preventiva y no a la curativa, porque es mejor prevenir que lamentar y porque prevenir es vivir.



