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Narcopolítica, terrorismo y socialismo radical, un riesgo para el proceso electoral

Kidon 

La narcopolítica, es toda actividad ilícita relacionada con la inclusión en los partidos políticos o el gobierno, de figuras ligadas o financiadas por el narcotráfico, con el objeto de influir directamente en las decisiones estatales, para facilitar las operaciones de tráfico, comercio y almacenamiento de precursores, drogas, y demás productos ilegales, utilizando para ello los canales gubernamentales o políticos. 

Narcoterrorismo, es el uso sistemático de la fuerza o la violencia extrema, por parte de grupos armados, con el objeto de causar terror en la población o el gobierno, en busca de imponer la ejecución de algún objetivo ilícito, relacionado especialmente con el trasiego de drogas, armas o personas, con el mismo propósito o resolución criminal, afectando gravemente la seguridad nacional o regional por la magnitud del daño que producen. 

Mientras que el narco-socialismo, es la corriente política de izquierda radical, por virtud de la cual el candidato o funcionario público electo, se proyecta ante la población mediante la utilización e imposición de discursos y acciones ideológicas, destinadas a socavar o alterar el orden público, atacar, disminuir o eliminar las atribuciones de las fuerzas de seguridad, o debilitar, permear e influir en las instituciones de justicia, para facilitar así las operaciones de narcotráfico a nivel mundial.  

Sin embargo, al parecer la narcopolítica y su expansión en Guatemala, no es un tema de importancia para el socialista Bernardo Arévalo, quien al día de hoy, es el mayor responsable del aumento desproporcionado de las actividades relacionadas con la siembra, cultivo y procesamiento de drogas, así como el comercio nacional e internacional de estos productos, pues, durante su decadente gestión ha sido incapaz de enfrentar, atacar y combatir con todo el peso de la fuerza pública a este fenómeno criminal y las huestes que lo proliferan. 

Y es que, a casi tres años de la gestión gubernamental, hemos sido testigos de cómo el país, se ha convertido no solo en un centro  transnacional de distribución masiva de todo tipo de drogas, sino que también en un espacio de almacenamiento, cultivo, fabricación y procesamiento de substancias ilegales, las cuales han sido detectadas en diferentes partes del mundo, colocándonos en una posición muy comprometida ante la comunidad internacional, debido al poco o nulo empeño demostrado para combatir a las estructuras de narcotráfico.

Es por ello, que el gobierno de los Estados Unidos de América, no solo declaró a los carteles que trafican el alijo como terroristas, sino que exigió a los Estados la implementación de las acciones públicas enfocadas en impedir por cualquier vía la infiltración en la política de actores relacionados con el narcotráfico, así como la utilización de las herramientas legales que permitan su localización, procesamiento, captura y en su caso, la extradición de los responsables. 

Pero, lo más lamentable de todo es poder comprobar que la narcopolítica logró penetrar impunemente las instituciones encargadas de investigar y juzgar las acciones delictivas, pues, no es secreto y menos para la embajada, que uno de los hijos del doctor Mauricio Corado, presidente de Cámara Penal de la Corte Suprema de Justicia, es amigo íntimo del presidenciable del partido Cabal, Roberto Arzú, así como del diputado Luis Aguirre, ambos sindicados de tener nexos directos con estructuras relacionadas con el narcotráfico, lo cual, desde luego afectará el juzgamiento y las posibles extradiciones que se promuevan en contra de cualquier sindicado por estos delitos, pues sabrán que en la Cámara Penal, contaran con un voto para generarles impunidad. 

Como tampoco es un secreto el caso de la hija del Fiscal Regional del Ministerio Público, Luis Arturo Archila, quien de forma sospechosa fue reclutada como colaboradora de los principales líderes del partido Cabal, obviamente a sabiendas de que su padre, es el superior jerárquico de las fiscalías de Delitos Electorales, Narcotráfico, Lavado de Dinero, Corrupción, entre otras, donde casualmente se encuentran asignadas las denuncias promovidas en contra de los dirigentes que pululan alrededor de ese narco-partido, muy seguramente sin que el Fiscal General lo sepa. 

Esas relaciones afines, más otras que no sabemos, nos colocan en una posición muy delicada incluso a nivel internacional, pero en especial a nuestros vecinos del norte, quienes debido a ello, hace unos días se pronunciaron enérgicamente, pues ven en el país un riesgo latente, de que las instituciones encargadas de investigar, juzgar y capturar a los capos del narcotráfico, no sean capaces tan siquiera de poder garantizar un proceso electoral libre de la participación política de estos rufianes, quienes sin lugar a duda buscaran llegar al poder y de hacerlo terminaremos reducidos a un narcoestado. Piénselo. 

“El socialismo sólo funciona en dos lugares: el cielo, donde no lo necesitan, y el infierno donde ya lo tienen”. Ronald Reagan. 

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Raúl Falla

Abogado y notario

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