
Globalización y narco
Sueños…
La pérdida de la soberanía nacional ante la globalización
Hubo un tiempo en que creíamos que cada nación, cada república tenía que ser independiente y soberana. Los tiempos cambian. Como se ha estudiado en los últimos 200 años, el sistema capitalista, el sistema universal que nos une, no puede existir sino a condición de revolucionar incesantemente la ciencia y la técnica aplicadas a la producción, al intercambio, a la generalización de métodos y formas culturales en todo el mundo. Todos los seres, asistimos, a una revolución continua de la tecnología de producción, consumo y obstinación que padecemos. El sistema, nos da felicidad y nos ahoga con una incesante conmoción de todas las condiciones sociales, una inquietud y un movimiento constantes. Las generaciones actuales ya no conocen la historia, todo el conocimiento queda condensado en las aplicaciones de un teléfono. Las antiguas relaciones estancadas y enmohecidas, con su cortejo de creencias y de ideas veneradas durante siglos, quedan rotas; las nuevas se hacen añejas antes de llegar a pasar una semana. Todo lo sagrado queda estancado o se esfuma; todo lo sagrado es profanado, y los humanos se enfrentan a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas.
“Espoleada por la necesidad de dar cada vez mayor salida a sus productos, la burguesía recorre el mundo entero. Necesita anidar en todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas partes.” Solamente tiene un pecado original. Para establecer su poder siempre ha tenido que brindar regalías a los poderes del pasado, o las clases medias del presente. Por lo que su consigna de llevar la democracia al mundo entero es demagogia.
El mercado mundial se ha impuesto. En el marco de la lucha entre superpotencias que permanentemente nos recuerdan la posibilidad del holocausto nuclear. Lo que es innegable es que el capitalismo ha conformado un mercado mundial, lleno de contradicciones y de confrontaciones, pero que es el alma del mundo actual. El mercado mundial da un carácter cosmopolita a la producción, el consumo, el ocio de todos los países. Todos terminamos siendo consumidores de los mismos bienes y servicios. Todo el mundo conservador que añora la base nacional de la industria y el comercio ven caídas sus barreras. Y, como corolario. Uno de los mercados más potentes, terribles y amenazantes, la industria internacional del crimen ya tiene toda una estructura internacional de producción, tráfico, crimen, amenazas, corrupción de entes estatales y lavado en grandes bancos transnacionales.
Ha llegado el momento de reconocer su enorme existencia y ¿combatirlo?, ¿legalizarlo?, ¿ralentizarlo?, en fin hay que enfrentarlo internacionalmente.
El narco y su combate se globalizan
La revista Foreign Affairs, nos trae varios temas de interés que vamos a glosar a continuación. Centrándonos en el tema del ataque o asimilación global del narco y sus contornos de crimen, lavado y corrupción[1].
Un primer tema comentado es la tentación de trasplantar a toda Latinoamérica el “modelo Bukele”. Ante el avance y violencia de las organizaciones del crimen, se hace atractiva la iniciativa de “mano dura contra las pandillas, implementada mediante un régimen de excepción y reformas penales contundentes, que buscan desmantelar las evastructuras criminales por medio de detenciones masivas sin orden judicial y la extensión del tiempo de detención administrativa.”
Varios dirigentes de la región, como Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Panamá y Perú), parecen interesados en un acuerdo regional que permita compartir esta estrategia. El combate al crimen organizado se regionaliza, se globaliza.
La razón es que, a los tradicionales problemas estructurales de pobreza, desigualdad de ingresos, de calidad educativa y atención médica, ahora se suman con fuerza los temas de seguridad, migración y cohesión social. Sin dejar de lado la pérdida de credibilidad en los políticos que se refleja en el masivo abandono de las urnas electorales por parte de la inmensa mayoría de ciudadanos.
Navegamos en torno a la violencia y la condena de muerte
No hay día en que los titulares de prensa no nos castiguen con noticias sobre balaceras y sicariatos. En Costa Rica en semanas recientes, frente a dos escuelas públicas se han realizado atentados. En Guatemala, hasta el concierto de Karol G tuvo el agregado de una novedad, balacera con cuatro asesinados, dos de ellos una mujer embarazada y su bebé en el vientre; todos los días existen emboscadas a policías y jueces, arrestos de pandilleros, en fin una vida al vilo del abismo.
Lo actual es que los problemas son similares en todos los países, pandillas violentas, narcotráfico, películas y novelas destacando la hermosura y aventurerismo de los pandilleros y pandilleras, aumento de las muertes por arma de fuego, las armas provienen de las mismas fábricas de USA y Europa, los centros carcelarios como centros de operaciones de las pandillas, ingobernabilidad de los gobiernos, poderes del Estado que en lugar de trabajar unidos se desprestigian mutuamente, un orden público en bancarrota.
Cuando un periodista escribe se pregunta se el crimen es organizado o no. La información de prensa parece indicar un creciente poder político y económico de los cárteles, que desde los principales centros en México, Colombia, Ecuador, Venezuela, Bolivia, ahora se han globalizado y abren potentes sucursales de tráfico, producción, venta y extorsiones en todos los países. Existe una red con vínculos internacionales. Red que maneja la más alta tecnología de la informática y las comunicaciones, que porta armamento más moderno que las autoridades, que manejan dineros en bancos nacionales e internacionales, en monedas y bitcoins, en paraísos fiscales y hasta en caletas de los congresos.
Los gobiernos, sin base política ni credibilidad, muestran interés en la tendencia de endurecer sus políticas, el modelo salvadoreño embriaga a cualquiera. Bukele ya ofreció intervenir en Haití y resolver el problema de las pandillas que tienen de rodillas al país más pobre de América. Será tan fuerte el impacto del crimen organizado que orille a los gobiernos a olvidar por un momento el Estado de derecho y los derechos humanos, que en general no pasan de ser un bonito formalismo.
La democracia está naciendo en cuidados intensivos
La demagogia de la política, el enriquecimiento espectacular de los políticos, el abuso de poder, y la vana representatividad vienen deteriorando la credibilidad de los ciudadanos en la realidad de la democracia. Los partidos políticos son partidos taxi, se comercian al mejor postor para inscribir candidaturas opacas. La ciudadanía se aleja de las urnas. Ya en todos los países el abstencionismo ronda más del 60%.
Emergen de la nada líderes populistas que bajo la panacea déjenme resolver por la fuerza los problemas, tienden a caer en el autoritarismo. Sobre todo que Europa y los gringos ya no pueden sostener su anterior discurso de implantadores de la democracia. Tras su fracaso en Irak y la caída de la máscara victimista en Gaza, el mundo ya no tiene en quien confiar.
En países como Ecuador, Haití, Honduras y Jamaica, que enfrentan serios retrocesos en materia de seguridad, el “bukelismo” ha emergido como una supuesta panacea. Honduras y Jamaica han lidiado con desafíos similares a los de El Salvador y sus gobiernos han intentado, sin mucho éxito, políticas de seguridad al estilo Bukele, afrontando el dilema de cómo incrementar la seguridad sin socavar las bases del Estado de derecho.
Si el sueño de la paz, la equidad, la democracia ya no existe. Los carteles toman el poder, un nuevo mundo se abre. Se combaten o se adoptan como nuevo sistema de relaciones sociales. Algunos sueñan que la construcción de cárceles de alta seguridad, clasificación de bandas como terroristas y la retirada de ciertas libertades en caso de emergencia, son la vía para sostener la convivencia social.
El nuevo mundo no pasa por los objetivos 2030 de Naciones Unidas. Otro modelo se está imponiendo, el de los cárteles de la droga mexicanos. La presencia y rivalidad del Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) están dominando financiera y organizativamente en la región, las rutas del comercio de bienes y servicios tradicionales se ven arrollados por la búsqueda de rutas para el comercio de cocaína y fentanilo.
Resolver la desigualdad es el camino
El último reporte de Naciones Unidas sobre el drogas y crimen pone el dedo en la llaga:
- Se estima que la mayor parte (37%) de los homicidios intencionales en el mundo fue registrada en las Américas, aun cuando en la región vive menos del 8% de la población mundial.
- La presencia de armas de fuego ilícitas agrava aún más el impacto de la violencia, con un estimado de 75% de homicidios cometidos con armas de fuego, cifra significativamente superior al promedio en el mundo (54%).
- Además, bajos niveles de educación, altas tasas de desempleo y la incertidumbre ponen a las personas jóvenes en un estado de vulnerabilidad de cara a la victimización, los comportamientos violentos y delincuenciales e incluso a ser reclutadas por estructuras criminales organizadas.
- Los optimistas consideramos que un proyecto social-democrático, que busque construir repúblicas democráticas, legales, honradas, eficientes y competitivas es el único camino antes del precipicio.
[1] https://revistafal.com/regionalizacion-de-las-politicas-de-seguridad-en-latinoamerica/ Un comentario de Santiago Taracena.

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