
La diversidad cultural para el desarrollo de todos (2)
Tanmi Tnam
En Guatemala, antes de la invasión española ya existían, según la historia, los pueblos Maya y Xinka. A partir de esta irrupción y con el paso del tiempo, el país está integrado por los pueblos Maya, Xinka, Garífuna y Ladino. Esta diversidad de culturas representa un desafío para la planificación del desarrollo integral deseable para todos.
El origen de la diversidad cultural apareció junto con los grupos humanos y que cada uno concibió la vida, el trabajo, la cultura, el vivir juntos y las relaciones con los elementos naturales como parte de o de manera aislada. Con el paso del tiempo, como reacción ante la diversidad de culturas, el Estado debe reconocer de manera responsable que cada cultura, su forma de vida, sus medios de vida, las maneras para su comunicación, las aspiraciones de la población y el conjunto de conocimientos deben ser considerados como condiciones y medios para alcanzar el desarrollo político. Cuando este último es impuesto de manera unilateral, generalmente genera conflictos estructurales que permanecen en el tiempo.
Son muchos los problemas que genera la falta de reconocimiento de la diversidad cultural para construir el Estado incluyente, en cuenta la identidad de los pueblos y la participación en la estructura de las organizaciones de poder. Cuando una cultura se impone sobre otras, es un hecho que origina problemas estructurales en el campo de la política.
En el ámbito político, el Estado de Guatemala, debe revisar sus principios y políticas para alcanzar el desarrollo para todos, la justicia, la igualdad y el respeto a los derechos individuales y colectivos. El liderazgo que orienta y conduce las reflexiones en política debe abandonar actitudes, pensamientos y acciones que favorecen la exclusión. Necesitamos el liderazgo para la construcción de la democracia con representación de los pueblos y no más para la continuidad de la colonia en pleno Siglo 21. Tiene claridad construir “la unidad en la diversidad”. Que hablen los pueblos como lo han hecho y que estén bien representados en todo proyecto político porque necesitamos vivir en armonía en y para nuestro país.
Es necesario evaluar los efectos e impacto de la exclusión que provoca la estructura del poder monocultural y la aplicación de políticas públicas en todos los sectores que llegan a los pueblos vía los servicios públicos. El líder político de ahora y el futuro, debe manejar datos e información sobre los efectos de la exclusión en la participación de los pueblos y sectores, de todas las edades y el costo que implica. El dinero público debe servir para la atención de todos y no para la continuidad de los conflictos políticos.
El liderazgo político que necesita Guatemala debe identificar y comprender la importancia y el uso de la diversidad cultural, para la toma de decisiones pertinentes en el contexto nacional y orientar con maestría y participación de todos los pueblos la construcción de proyectos políticos incluyentes. No más injusticia y desigualdad. Necesitamos líderes políticos de servicio a los pueblos y a su país y con argumentos convincentes y viables para que todos vivan en mejores condiciones.
El liderazgo político que necesita Guatemala, debe ser el ejemplo del diálogo entre personas con distintas lecturas de la realidad compleja, diversa y conflictiva con el fin de buscar respuestas que sirvan para la construcción de respuestas que tomen en cuenta el pensamiento, el bienestar y las aspiraciones de todos. Los líderes políticos y los pueblos tienen que fortalecer sus habilidades de diálogo.
Continuará…

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