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La pedagogía de José Cecilio del Valle

José Cecilio del Valle escribió uno de los textos más claros para comprender la naturaleza política del hecho pedagógico titulado “Memoria Sobre la Educación”. El ensayo fue escrito en 1822 en México, mientras guardaba prisión por defender los derechos de Centroamérica. El artículo fue reconstruido y publicado hasta 1829. Esta obra es conocida por las investigaciones y la selección que realizó Mario García Laguardia.

Valleasocia de manera directa el sistema educativo y el fin de perfeccionar la existencia de cada individuo con la reforma política del Estado. En realidad, la enseñanza de los conocimientos que resultan ser“útiles”,así como “los hábitos morales” y “virtudes cívicas” ofrecían, según él, las condiciones básicas para la “felicidad del género humano” y esto era posible en un Estado que garantizara los derechos básicos de libertad y mejoramiento de las condiciones de vida de las personas. Más aun, para Valle este tipo de Estados solo podían constituirse sobre la base de la existencia de lo que él denominó “espíritu público de los pueblos”. En esta perspectiva, lo público provenía de dos dimensiones que se acoplan, siendo el gobierno que “protege los derechos que tiene el hombre para pensar y mejorar su ser”, así como “los pueblos que conocen sus derechos y saben sofocar la tiranía opresora de ellos.”Esto significa que la legitimidad y eje articulador del gobierno era proteger los derechos naturales y otorgar al pueblo la facultad de emanciparse frente aquel que se oponía al cumplimiento de la ley. En otras palabras, se ofrecía la condición que justificaba la desobediencia civil.

El conocimiento de los derechos y la educación cívica solo se obtenían mediante la instrucción que garantizaba la ciencia, así como el sistema de métodos para facilitar su adquisición. La educación consistía en crear una persona que antes no existía y mediante la cual adquiría su humanidad y racionalidad. La educación que proponía Valle solo podía desarrollarse si los valores y los comportamientos se ajustaban a la ciencia. Adelantándose más de 50 años al planteamiento positivista que se desarrolló en Guatemala, Valle planteó como pensador ilustrado que: “Las ciencias son el origen primero de todo bien. No hay en las sociedades políticas uno solo que no mane de ellas. Lo más bello; lo más grande; lo más sublime es obra suya. Yo las adoraría como divinidades si no existiera la que reclama nuestros cultos.”

La sociedad a lo largo de la historia, según lo configura el discurso de Valle, había construido una organización social dividida en clases o grupos sociales, que a pesar de la necesidad de la división del trabajo había producido un desequilibrio que permitió las desigualdades entre “ignorantes e ilustrados; pobres y ricos; desvalidos y poderosos; opresores y oprimidos; hubo clases separadas unas de otras por la diferencia de costumbres, capacidad, intereses y capitales; hubo desigualdad y brotaron las pasiones y vicios que existen siempre cuando unos pueden lo que quieren, y otros son impotentes aun para lo que deben querer.”

Valle creía que la construcción de un gobierno ideal, que permitiera una real división de poderes, solo podía materializarse si la educación se expandía para todos y la organización social desigual permitía reconfigurar el sistema que “hace esclavos a los hijos de un continente para que haya operarios en los cañales y cafetales de otros.” Dos siglos después, las ideas de Valle siguen estando vigentes.