
La ultima batalla para las cosas amaestradas
Relatividades Perspectivas
Los últimos remanentes del adoctrinamiento que llega a rozar la deficiencia mental, parecen prepararse para una ultima batalla por sostener sus amaestramientos – sistemas de arreos. Sucumben recurrentemente a su típica demostración de carencia de intelecto: asignar títulos de arreos emocionales (izquierda y derecha a todo concepto o asunto, con la finalidad de disimular no poseer capacidad intelectual para tratar o siquiera comprender un tema). Buscan, ahora, intentar que otros adopten esa demostración de ausencia de mentalidad funcional, producto del adoctrinamiento clásico en instituciones tales como la guerrilla y el ejercito: al igual que en el sistema educativo en escuelas, que insta a acatar, repetir y obedecer y ser condenado si se intenta pensar, cuestionar o tener iniciativa propia, dichas instituciones aplican adoctrinamiento en manera aun mas drástica que la típica presión social que los arrieros utilizan para arrear mediante la creencia de que el valor propio radica en coincidencia / aceptación y o calificación.
El soldado que repite lo que sus arrieros quieren escuchar, es premiado, tal y como un alumno obtiene calificaciones altas, si repite sin cuestionar. El resultado son cosas (no, personas) totalmente carentes de raciocinio. Cosas sin la capacidad para pensar sino solamente para repetir, buscando aceptación o aprobación. Esto es asi porque a eso le asignan alta clasificación, dice el alumno, mientras que el guerrillero o soldado o cosa carente de mente activa, dice: Esto me agrada y por lo tanto, es de mi arreo emocional político afín (Izquierda o derecha. Esto me desagrada. Es del arreo emocional político contrario). Los títulos, ya abstractos se tornan en aún mas ambiguos, cuando no solo los arrieros los utilizan y asignan en maneras distintas, sino con la expansión de esa practica por parte de los siguientes amaestrados.
Cosas que únicamente son capaces de asignar títulos de arreos emocionales. Cosas incapaces de analizar – pensar un tema por lo que es ahora buscan desesperadamente que otros adopten ese nivel de mongolismo. Pretenden influenciar mediante actitudes dramáticas (según ellos, impactantes para lograr influencia), quedando en ridículo y como los acéfalos que son. Mencionan a sus arreos emocionales afines, en maneras enfatizadas para (según ellos), causar un impacto emocional que funciono en escasos de intelecto como ellos.
Procuran instar a someterse hacia los arrieros y sistema de arreos. Invitan a colocarse metafóricamente en cuatro patas en calidad de bestia arreable, como lo son ellos hacia los arrieros, pues les fue adoctrinado que la única posibilidad para lograr algo, es suplicarle a un arriero, alabarlo y someterse a sus intereses. Intentan, imbécilmente, provocar «inspiración» en otros, mediante dramatización y enfatización emocional, para reducir intelecto y situarse en nivel de cosas sin funciones cerebrales, que lo único que logran hacer es asignar títulos de arreos emocionales para «disimular» no lograr comprender temáticas (producto de su amaestramiento para ser lo que los arrieros quieren que sean) y ofrecerse – someterse como herramientas útiles para los arrieros e intereses de estos.
Bestias emocionales sin habilidad para razonar. Cosas que únicamente buscan seguir lo que les fue amaestrado mediante recompensa, al igual que un amo amaestra a su mascota mediante recompensas como galletas, e involucrar a otros, con la esperanza de que abandonen su intelecto para sumarse al seguimiento de recompensas puramente emocionales – carentes de intelecto propio.
En recurrentes ocasiones, tras cada situación en la que no logran involucrar a otros, comprendiendo vagamente que las estupideces que les amaestraron, solamente logran arrear a poco pensantes como ellos, buscan proyectar dramatización – enfatización de las «ideas» que les adoctrinaron, con la idiota esperanza de que alguien si anule intelecto y se una a los arreos emocionales. Y no importa cuantas veces se les haga notar que sus «conceptos» son emocionalidades abstractas aun cuando se les invita a demostrar asertividad mediante análisis. En ese caso, recurren a realizar pausas, a reexpresar con énfasis, creyendo que esa enfatización logrará argumentos, o simplemente admiten carencia de fundamentos – bases para sus creencias inducidas. Pero, acto seguido, ante su incapacidad para pensar o siquiera comprender algo distinto en lo que si deban pensar y no solo ser arreados emocionalmente retornan a repetir amaestramientos en maneras enfatizadas esta vez, no para intentar convencer a otros, sino para disuadirse ellos mismos, del hecho de ser no personas ni animales sino cosas utilizables por arrieros, mediante su deficiencia mental.
Buscan desesperadamente, lograr coincidencias con otras «personas». Finalmente, acaban reuniéndose con grupúsculos de no – pensantes, con quienes encuentran «asertividad» a través de coincidencia, mas no a través de conclusiones lógicas. Se estimulan mutuamente con expresiones dramáticas – enfatizadas que según sus «mentes», les otorgan asertividad (por complacencia puramente emocional sin intelecto). Y más triste aun: tras esas reuniones con cosas afines, se muestran ante otros, con aires de grandeza y de seguridad por «asertividad». Presentan actitudes arrogantes y con tintes de victoria, ante otros a quienes nunca logran demostrar asertividad real producto de análisis lógico – intelectual. Expresan superioridad porque poseen la razón y no los pensantes porque se reunieron con otros tarados con los cuales compartieron / coincidieron actitudes emocionales dramáticas en las que añadieron énfasis a conceptos carentes de fundamentos – bases intelectuales. Tristemente, debido a su falta de capacidad mental, creen que eso les otorga asertividad.
Al relacionarse con personas – seres pensantes, irremediablemente vuelven a percibir ausencia de asertividad real e intelecto en sus conceptos e ideales y debido a su incapacidad mental para pensar y lograr asertividades en lugar de arreos emocionales, vuelven a necesitar convencer a otros, para no sentirse solos en su idiotez. Adoptan actitudes autoritarias para según ellos, lograr influir en otros. Se expresan en maneras «dominantes» para convencerse a si mismos, que logran o lograran transmitir su estupidez a otros para no ser los unicos imbéciles amaestrados y asi, aliviar la sensación urgente por su carencia de capacidad intelectual para dejar de ser inferiores en cuanto a intelectualidad.
Optan por asignar títulos de sus amaestramientos – arreos emocionales y amaestramientos para ser arreados o de otras índoles, a lo que personas – seres pensantes les digan con la triste y lamentable esperanza de que las personas repentinamente experimenten un colapso mental y caigan a su nivel de irracionalidad. Más triste y lamentable, aún, es que lo intentan con personas a las que ya han intentado convencer con sus estupideces sin intelecto. Personas que les han demostrado mediante lógica y asertividad reales o a través de cuestionamientos intelectuales que no lograron siquiera abordar, que carecen de raciocinio. Tristemente, vuelven una y otra vez, a intentar convencer o integrar a personas – seres pensantes en sus amaestramientos de nivel de deficiencia mental tras delatarse a sí mismos como imbéciles acéfalos, ante otros. Su posesión excesiva de confianza por la coincidencia puramente emocional sin intelecto, con otros poco pensantes, sumada a su carencia total de capacidad para pensar y para asimilar y aceptar que están siendo estupidos que se aferran a sus amaestramientos (lo cual los haría intentar al menos dejar de ser tan escasos de mente y ridículos por autoengañarse con la ilusión de que mostrar actitudes dramáticas y enfatizadas, suplanta a la mentalidad activa y asertividad, los torna en ni siquiera ya, idiotas, sino en payasos ridículos que parecen nunca lograr notar su imbecilidad (que intentan imponer o transferir), la cual todos los pensantes si notan y generalmente disimulan con tratos amables y hasta juguetones para no herir sus egos con su magnánima estupidez. Son los clásicos personajes que se comportan en maneras idiotas y ridículas, creyendo que causan impactos en otros, que luego serian catalizadores intelectuales en ellos cuando la realidad es que solamente proyectan estupidez y ridiculez que todos notan pero que nadie se atreve a señalar no solo por pena ajena, sino por lastima ante la idea de dañar severamente el ego de un pobre imbécil que se siente eminencia y busca proyectarse como tal mediante dramatizaciones – enfatizaciones – actitudes de arrogancia o dominancia, para disuadirse del hecho de ser una mente desactivada o jamas activa.
Tristemente, algunos notan que son para fines prácticos, bestias intelectualmente infrahumanas. Lo notan en ocasiones en las que se relacionan con personas – seres pensantes, en ocasiones en las que se les presentan ideas o conceptos que si fueron pensados, o en ocasiones en las que se les cuestionan sus argumentos (los cuales no pueden fundamentar porque ni siquiera poseen respaldos analíticos, lógicos y mucho menos, asertivos), pero sus niveles mentales – intelectuales les impiden evolucionar siquiera en pseudo personas (no tan atrás en el proceso evolutivo, como lo están) y recurren a buscar sentir «asertividad» mediante coincidencia social o a través de actitudes dramáticas y expresiones enfatizadas para sentirse dominantes, autoritarios o influyentes con la finalidad de mitigar dolor al saber que son cosas que jamas serán relevantes por culpa de su ausencia de intelecto.

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