
Nos vemos en el Spa
Editado Para La Historia
En los últimos años hemos visto el surgimiento de establecimientos que llevan el nombre genérico de spa. Estos lugares se dedican fundamentalmente al tratamiento de la piel, al reconfort y al bienestar del cuerpo. Proponen tratamientos faciales, de reducción de peso, de fortalecimiento de los músculos, masajes corporales, algunos incluso cuidado y corte del cabello. También he visto el nombre spa de uñas, que es un lugar donde se hace una buena manicure. Pero no todos conocemos el origen de la palabra spa, que no forzosamente está relacionado con tratamientos de belleza. Spa es el nombre de una pequeña ciudad de Bélgica, y si digo pequeña ciudad es porque solo tiene algo más de 10,000 habitantes, pero de la ciudad Spa sí podemos decir que es un lugar muy elegante y exclusivo.
La palabra Spa es el acrónimo del latín Sanitas per aquam, que es “Sanar por el agua”
Bélgica es un pequeño estado del centro norte de Europa, pero cuenta con una larga historia que data de la prehistoria. Es un estado relativamente reciente pues obtuvo su independencia solo a comienzos del siglo XIX.
Spa es una de sus ciudades y es conocida desde la antigüedad por sus termas de aguas ferruginosas. Ya el historiador romano Plinio el Viejo hablaba de las mismas diciendo que eran buenas para purgar el cuerpo, curar fiebres y disipar afecciones de cálculos. Es solo a mediados de los años 1500 que el médico del rey inglés Enrique VIII, con su visita, contribuyó a darle reconocimiento. Otros reyes vinieron a visitar Spa, entre los cuales el más famoso fue el zar ruso Pedro el Grande, que visitó Spa en 1717. A partir de ese momento toda la nobleza europea, incluyendo los príncipes más encumbrados, se daban cita en este lugar en un ambiente único.
Toda la vida mundana europea del siglo XVIII se presentaba en Spa, incluyendo al célebre Giacomo Casanova, quien escribió que era un lugar para hacer mil locuras y confesaba que él también había cometido las suyas (¿cuándo no?). Con el pretexto de tomar las aguas, cada cual hacía lo mejor que le parecía. Podríamos decir que, como en Las Vegas, lo que pasaba en Spa en Spa quedaba. Quién vio la película Barry Lyndon puede darse cuenta de cómo era el ambiente en Spa en aquella época. En 1763 abrió sus puertas lo que hoy es el casino más antiguo de Europa llamado La Redoute, del que es heredero natural el nuevo Casino de Spa, para aquellos a los que les gusten los juegos de azar.
En cuanto a su arquitectura podemos decir que la ciudad se quemó en sus dos terceras partes por un incendio en 1807, cosa que era corriente en aquellas épocas porque muchas casas y edificios se construían de madera y la iluminación era por velas. Esto hace que las construcciones sean una mezcla de diversas épocas que se yuxtaponen de comienzos del XIX hasta nuestros días
Hoy Spa es una ciudad moderna. En ella cada año se celebra un festival de la canción francófona de mucho éxito, cuenta con una floreciente industria relacionada con el agua, incluso tiene su embotelladora bajo el nombre de Agua de Spa que se vende en muchos países del mundo. Su catedral es la Iglesia de Nuestra Señora y de San Remaclo, patrono que es de la fertilidad en los matrimonios.
Desde el punto de vista histórico, fue importante durante la Primera Guerra Mundial porque en ella instalaron los alemanes su Estado Mayor en su invasión a Francia y a Bélgica, a pesar de que este país se había declarado neutro. También vivía en Spa el Káiser Guillermo II cuando Alemania capítulo y con ello terminó el segundo imperio alemán
Si tiene la posibilidad de visitar Bélgica, amén de comer wafles, mejillones con papas fritas y chocolates (que son típicos de este hermoso país), tomar buena cerveza y visitar Bruselas, Brujas, Amberes, Malinas, Gante y Lieja, no olvide darse una vueltecita por Spa y tomar un poco de sus aguas para, como decía Plinio el Viejo, “purgar el cuerpo, curar fiebres y disipar afecciones de cálculo”.
Le invitamos a leer más del autor:
Descubre más desde El Siglo
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



