
Nutriendo los aprendizajes
Reflexiones
¿Cómo nutrir los aprendizajes? La pregunta es sugestiva, podemos pensar que esto se logra en el acto de estudiar, de leer o de recibir información por cualquier medio electrónico. Pero el nutrir los aprendizajes va más allá. No solo está en el hecho de tener disciplina al momento de elaborar las tareas de investigación, los ejercicios de repetición, análisis o resolución de los problemas planteados por el docente en la escuela.
Nutriendo los aprendizajes también puede denotar que debe nutrirse a la persona con vitaminas y minerales para fortalecer su sistema nervioso, principalmente su masa encefálica para poder procesar la información que se recibe del medio y en el caso particular de la educación, lo que debe la persona procesar en el formato cognitivo de enseñanza-aprendizaje.
¿Cómo nutrir los aprendizajes en un país donde el bienestar general queda tan lejos? Guatemala ocupa los primeros lugares en el ranking mundial de desnutrición crónica, teniendo el 50% de los niños de 0 a 6 años en esa terrible condición. ¿Cómo afecta la desnutrición el desarrollo del cerebro en los niños? Los niños que son malnutridos no crecen adecuadamente, ya sea física o mentalmente.
Sus cerebros son más pequeños que lo normal debido al reducido crecimiento dendrítico, la reducida mielinización y la producción de menos glía (células de apoyo en el cerebro que siguen formándose después del nacimiento y son responsables de producir mielina). El crecimiento del cerebro explica por qué los niños que fueron malnutridos, con frecuencia sufren déficits duraderos de comportamiento y cognitivos, como desarrollo más lento del lenguaje y las habilidades motoras finas, cociente intelectual más bajo y aprovechamiento escolar deficiente.
Después del nacimiento, el crecimiento del cerebro depende de manera crítica de la calidad de la nutrición de un niño. La leche materna ofrece la mejor mezcla de nutrientes para promover el crecimiento del cerebro, siempre que los bebés lactantes reciban alguna forma de suplementos de hierro a partir de alrededor de los seis meses de edad. (La mayoría de los cereales para bebés son fortificados con hierro, y los lactantes requieren este suplemento a los seis meses, ya sea que sus madres tengan deficiencia de hierro o no). El hierro es crucial para mantener un número adecuado de glóbulos rojos portadores de oxígeno, que a su vez son necesarios para impulsar el crecimiento del cerebro.
Los efectos de la desnutrición en la primera infancia (0 a 8 años) pueden ser devastadores y duraderos, lo que determina una disminución del tamaño cerebral y de las macroestructuras, así como en las alteraciones de los sistemas de neurotransmisores. Pueden impedir el desarrollo conductual y cognitivo, el rendimiento escolar y la salud reproductiva, debilitando así la futura productividad en el trabajo, Support zero to three (2017).
Es imperativo que los programas de gobierno de los partidos que participarán en las elecciones generales 2023 contengan bien definidas las líneas de políticas públicas relativas al vergonzoso problema de la desnutrición crónica en el país.
No podemos continuar con un programa tan mediocre como el del Ministerio de Educación, en el que se reparte una bolsa de alimentos para la supuesta nutrición de nuestros estudiantes, que contiene una pobre variedad de productos que se consumen en uno o dos días en una familia de cuatro o cinco miembros.
Actualmente se les entrega a los estudiantes de todos los niveles educativos del sector público sin la evidencia que produzcan resultados favorables. La entrega se realiza en dos o tres días al inicio del mes, días en los cuales se suspenden las actividades escolares en detrimento de la calidad educativa, este programa es tan incorrecto como el de obligar a docentes y madres de familia a elaborar los alimentos en las escuelas.
Necesitamos con urgencia un verdadero complemento nutricional para coadyuvar al desarrollo encefálico en la primera infancia y contribuir al proceso de aprendizaje. Un producto terminado, que pueda ser entregado todos los días a nuestros niños y niñas en sus escuelas. El futuro de los niños es hoy, mañana será demasiado tarde.

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