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Oportunidades y riesgos de la inversión extranjera

Sueños… 

Inversión nacional con ahorro externo

Para que un país pueda avanzar en la búsqueda de mejorar las condiciones de vida de su población es indispensable la inversión. El ahorro puede provenir de la disciplina de generar excedentes del gobierno, las empresas y los consumidores del propio país. En nuestro caso, centroamericano y sudamericano, el ahorro de las empresas se transforma en consumo de lujo de los inversionistas, reparación de máquinas, inversión en nuevos negocios; los ciudadanos no ahorran, se endeudan escandalosamente y los gobiernos nadan en deuda pública que aumenta en forma gigantesca año tras año. Solo queda recurrir a los inversionistas extranjeros. Los cuales trasladan sus recursos públicos y privados en forma de “ayuda” o “cooperación” (con sus restricciones de sometimiento); endeudamiento público y privado; e inversión extranjera directa, o sea, el extranjero ingresa a poner empresas al país receptor.

Hoy hablaremos levemente de esta última forma de ingreso de capitales a nuestros endeudados países. 

La inversión extranjera directa es el traslado de capitales productivos desde una nación o grupo de empresas hacia otros países con el fin de financiar empresas productivas y comerciales con diversos fines. En la actualidad la inversión extranjera directa (IED) es una fuente fundamental de actividades económicas entre los diversos países del mundo. Para nuestro caso la IED es un elemento fundamental para explicar el empleo, los salarios, la educación y otros indicadores sociales.

Tabla
América Latina y el Caribe:
Entradas de inversión extranjera directa (IED), por países receptores
y subregiones, 2010-2019 y 2023-2025
(En millones de dólares y porcentajes)

País o Región2010-19202320242025Porcentaje de IED regional 2025
América del sur134 354 123 602116 705122 44463.0
México32 814 30 68345 47543 22122.3
Centroamérica10 499 12 10512 14412 0696.2
Costa Rica 2 8025 2995 4035 5872.9
Guatemala 1 1561 6111 7291 8821.0
Nicaragua 8581 1031 3971 5030.8
Honduras 1 1635794781 3960.7
Panamá 4 1432 7352 0869380.5
El Salvador 3787781 0517640.4
El Caribe 5 97312 29716 69316 4498.5
Total 183 641178 687191 016194 233100.0

Fuente: Elaborado CPJ, con datos de CEPAL. IED, 2026.

La inversión extranjera directa su impacto en un país en vías de desarrollo

Largos 25 años después de iniciar el ansiado siglo XXI la humanidad no encuentra el rumbo del desarrollo integral, en paz, crecimiento económico, estabilidad social, bienestar colectivo y convivencia pacífica. El mundo real y el académico no parecen avanzar en resolver la intrigante pregunta de cómo la humanidad puede enfrentar el reto del desarrollo y convivencia con la naturaleza en términos racionales. Quizá necesitamos que en el mes de marzo aparezca “una familia de gitanos desarrapados” que “con gran alboroto de pitos y timbales” nos den “a conocer los nuevos inventos”, que incluyan como lograr el desarrollo.

El desarrollo continúa siendo objetivo soñado por una gran cantidad de naciones del mundo, las asimetrías del desarrollo generan, entre otros factores, inestabilidad y limitaciones para resolver grandes temas de la humanidad como la pobreza, el atraso, el hambre y la protección del ambiente. Encontrar una explicación del desarrollo y los factores que lo afectan sigue siendo una tarea intelectual y práctica con el propósito de encontrar rutas que permitan cerrar brechas de desarrollo entre las naciones y abrir causes para la negociación de agendas de integración social, económica, cultural y ambiental con el fin de preservar condiciones básicas de paz y bienestar a la humanidad en su conjunto.

Hasta hoy la IED solamente se justifica por ser la oportunidad de capitales excedentes de los países hegemónicos del mundo, que se confabulan con funcionarios y grupos corporativos para extraer recursos muchas veces sin generar suficientes recursos para la protección del medio ambiente y la población más pobre. Al no tener recursos para generar empresas que exploten los recursos estratégicos del momento, o no tener ni la capacidad ni el interés de explotarlos en nombre del propio país se abre la puerta a inversionistas extranjeros que no tienen un interés de largo plazo en la república que se asientan.

Hasta hoy Costa Rica ha sido un ejemplo de un país pequeño que muestra claramente que se puede ser una nación en vías de desarrollo y aun así alcanzar niveles de bienestar social, crecimiento económico, convivencia con la naturaleza y estabilidad política que generan bienestar para la mayoría de sus pobladores. Ojalá que ese logro perdure ante los nuevos retos.

Necesitamos convertir a la región en una zona que tenga una visión de construir un Estado de cooperación y negociaciones generalizadas que permitan sobrevivir a los conflictos internacionales y regionales en relativa paz y armonía social.

América Latina y el Caribe (25 países):
Participación promedio de las entradas de inversión extranjera directa (IED)
en el producto interno bruto (PIB) y la formación bruta de capital fijo, 2021-2025

image
Oportunidades y riesgos de la inversión extranjera 4

Definición axiomática del desarrollo

En el presente trabajo entendemos por desarrollo un proceso integral en donde una sociedad históricamente determinada alcanza un nivel de construcción de procesos productivos eficientes y competitivos que permiten resolver las necesidades colectivas e individuales de la mayor parte de la población, en el marco del fortalecimiento de una democracia electoral representativa y pluralista que permita el libre desempeño de las cualidades humanas individuales y colectivas, generando oportunidades de educación, salud, trabajo y vivienda para la mayoría en términos de calidad y cantidad, con una fuerte orientación al logro de convivir en forma equilibrada con la naturaleza. En resumen, estos cuatro elementos: sistemas productivos eficientes y competitivos, democracia electoral pluralista, sistema de oportunidades sociales y convivencia con la naturaleza podemos considerarlos los componentes del desarrollo.

Al repasar la situación mundial en torno al tema del desarrollo nos encontramos con dos grupos de países. Por un lado el pequeño y selecto grupo de países desarrollados, aproximadamente 31 naciones, que han alcanzado un nivel de productividad basado en economías de mercado ampliamente competitivas y con el diseño de sistemas democráticos electorales pluralistas, este grupo de naciones se aglutina de preferencia en la llamada Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), es decir es un conjunto de países con características similares o que buscan cierta homogeneidad en sus condiciones económicas, sociales y políticas. Y, por otro lado un abigarrado y discontinuo grupo de naciones en vías de desarrollo o subdesarrolladas cerca de unos 160 Estados reconocidos por las Naciones Unidas, este conjunto de naciones prácticamente no presentan cualidades similares en forma sistemática. En lo único en que se identifican es que ninguna de esas naciones puede considerarse un país desarrollado. Van desde sociedades que no han podido construir un Estado nacional, como aquellas que reflejan características primitivas, otras que tienen características feudales, y algunas con formas mercantiles autoritarias y caudillistas, hasta sociedades que se califican de “emergentes” pues parece que están cerca de iniciar el desarrollo al estilo occidental.

Desarrollo humano y destrucción del resto de seres vivos

El desarrollo es un proceso de maduración de la sociedad, en el marco de una situación internacional determinada, por medio del cual una nación logra avanzar en construir los componentes del desarrollo. En el presente trabajo vamos a concentrarnos en analizar uno de los componentes del desarrollo, el fortalecimiento de un sistema económico y productivo eficiente y competitivo en el entorno de la influencia de la IED en la construcción de este mencionado sistema económico y productivo. Para promover el desarrollo la sociedad tiene que garantizar el diseño de un sistema económico que permita la producción, distribución y consumo de bienes y servicios elaborados a partir de formas de propiedad colectivas y privadas.

El desarrollo es un proceso espontáneo de crecimiento que genera asimetrías e impactos positivos y negativos en el desempeño de la sociedad. Los aspectos positivos se relacional con el mayor acceso a tecnologías de producción más avanzadas con acceso a sectores más amplios de la población en los distintos países y regiones del mundo, generando niveles de vida mayores para grupos más amplios de seres humanos, la producción y el consumo elevan sus indicadores calidad y acceso para la población mundial; los aspectos negativos se relacionan con el aumento de contradicciones y brechas ideológicas, religiosas, aspiraciones nacionalistas y luchas de poder, con el agravamiento de la presión sobre las condiciones climáticas del planeta. La salida, en principio, pareciera ser sentar las bases de un proceso de desarrollo regulado a nivel planetario, en donde bajo un compromiso de comprensión, respeto mutuo y negociación se pueda mantener el ritmo de satisfacción de las necesidades humanas en paz y estabilidad, respetando las leyes fundamentales de la ecología.

Existe una tendencia hacia una mejoría del bienestar humano, que genera una amenaza fundamental a la vida en el planeta, una población humana que sedienta de progreso y bienestar pueda destruir, o acelerar la destrucción, de las condiciones de vida en el planeta. Recordemos que en un período largo de dos millones de años, desde que aparecimos en el planeta los humanos, alcanzamos el número de 1,600 millones de habitantes para el año de 1900; mientras que en aproximadamente cien años alcanzamos los 6,000 millones, y ahora, en el 2026 llegaremos a la escalofriante cifra de 8,408 millones. Aquí la humanidad tendrá que demostrar su verdadera orientación a convivir sabiamente con la naturaleza o continuar la destrucción sustancial de las condiciones de vida en el planeta.

Area de Opinión
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Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.

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