
Políticas educativas al escrutinio
El gobierno pretende priorizar el nivel medio, lo cual es algo necesario pero si no se fortalece el sistema educativo en su totalidad el efecto de la política será el reforzamiento de las desigualdades existentes en el país. Hasta la fecha quienes se han beneficiado del nivel medio, particularmente del ciclo diversificado y la universidad son los jóvenes que pertenecen a los estratos sociales más altos.
Según la Primera Encuesta Nacional de Juventud –ENJU- 2011, de los 2 millones cuatrocientos mil jóvenes estimados entre 18 y 29 años, el 85% reportó que no tenía ningún nivel de estudios universitarios y el 7% que no poseía ningún tipo de estudios. El 7.6% indicó que poseía estudios de técnico universitario o licenciatura y el 0.13% de maestría. Sin embargo, estos datos generales cambian al observar la situación por estrato socioeconómico. Del total de jóvenes que pertenecen a los estratos más altos, el 43% reportó asistir a la universidad, mientras que de los estratos medios solo el 10% y de los estratos bajos el 1.6%. Quienes reportan no tener ningún tipo de estudios el 14% pertenece a los estratos bajos, el 3% a los estratos medios y 0% a los estratos altos.
Para aumentar la matriculación universitaria de los sectores medios y bajos se requeriría de elevar las oportunidades de jóvenes con acceso a la educación diversificada y del ciclo básico. Sin embargo, esto demanda igualmente un fortalecimiento del nivel primario. De hecho, en el año 2015 del total de jóvenes entre 13 y 15 años que deberían estar en el ciclo básico (un millón ciento cincuenta mil), solo el 46% se encontraba cursándolo; el 24% se inscribió en el nivel primario y el 30% estaba fuera del sistema educativo. En otras palabras si se quiere universalizar el ciclo básico o aumentar significativamente este tipo de estudios deben hacerse esfuerzos para incorporar a aquellos que todavía están en el nivel inferior e incentivar a los jóvenes que no asisten a que se reincorporen a sus estudios.
«¿Qué tipo de estrategias utilizarán para incorporar al 30% de adolescentes entre 13 y 15 años y el 69% entre 16 y 18 años al sistema educativo?»
Esta misma dinámica, aunque de manera más dramática se muestra en el ciclo diversificado. Del total de un millón sesenta y seis mil jóvenes entre 16 y 18 años, solo el 24% se inscribió en este nivel; el 7% se encuentra en el ciclo básico y el 69% ya no se inscribió ya al sistema educativo. La complicada situación del Ministerio de Educación para mejorar la cobertura de este ciclo consiste en atraer a más de dos tercios del grupo de edad que por razones esencialmente económicas abandona cualquier esfuerzo de preparación. Si a esto se agrega que según la ENJU, los cursos de capacitación para el empleo se ofrecen, según el nivel de preparación obtenida. Así solo el 16% de los jóvenes que los recibieron no tenían ningún grado de escolaridad o hasta el ciclo básico, 20% el ciclo diversificado y el 74% si poseía estudios universitarios.
Las preguntas para quienes promueven las políticas del nivel medio son ¿Qué tipo de estrategias utilizarán para incorporar al 30% de adolescentes entre 13 y 15 años y el 69% entre 16 y 18 años al sistema educativo? ¿Qué acciones emprenderán para incorporar en el ciclo básico al 25% de adolescentes entre 13 y 15 años que todavía se encuentran en el nivel primario? ¿Cómo se atenderá a los jóvenes que no tienen estudios para vincularlos al mundo laboral? Aún más ¿Cómo conciliarán la cobertura con la calidad educativa? Hasta la fecha solo se conoce la buena intención pero aún nos deben los mecanismos concretos.



