OpiniónColumnas

Prioridades hay muchas

Tanmi Tnam

Si preguntamos al liderazgo de cada uno de los pueblos de Guatemala acerca de las prioridades que necesitan de respuestas inmediatas, nos encontraríamos con listas diversas de prioridades.  Cada pueblo y sector tiene sus necesidades.  Los que padecen hambre necesitan comida, los enfermos requieren atención médica y medicinas, los sin casa necesitan de una vivienda, los agricultores necesitan de insumos y seguro para hacerle frente a los cambios bruscos del tiempo, los desempleados buscan fuentes de trabajo, los corruptos están atentos a las oportunidades de sobrevaloración de materiales para una obra o pago por un favor. Los poderes del Estado deben tener sus prioridades si piensan y planifican para atender el bienestar de los guatemaltecos. Las y los guatemaltecos aplauden cualquier medida que se tome cuyos efectos e impacto busquen el desarrollo, el bien común, la justicia y la construcción de la democracia.

El Congreso de la República debe tener una agenda que responda a todos los pueblos de Guatemala con leyes que hagan posible la concreción de respuestas a los problemas y necesidades de la mayoría de Guatemaltecos.  En este sentido, los diputados deben reflexionar, argumentar y legislar por el bienestar de todos y dejar en otro plano sus intereses personales. La ciudadanía sigue de cerca a legisladores con discursos que se inclinan a atender a grupos con determinados intereses, pero también admira a legisladores cuya postura se orienta a la atención de la mayoría de guatemaltecos. El país necesita políticos que trabajen por el desarrollo de todos. Ciertamente, no tardarán en aparecer las manifestaciones organizadas por sectores que solamente ven sus intereses de grupo y poco sobre el fomento de la calidad del servicio público que facilitan a la población en general. Es necesario revisar las leyes que se refieren a la corrupción y a las formas de cómo contrarrestar o eliminarla y el castigo para corruptos debe ser muy fuerte.  El Congreso de la República debe legislar en busca del desarrollo integral en todos los municipios y pueblos de Guatemala.  No más burla a los pueblos de Guatemala, donde los diputados gozan de seguro médico privado, comida y otras prebendas y la mayoría de guatemaltecos empobrecidos, sin servicio público de salud, sin cobertura educativa, etc.

Al Ejecutivo le corresponde que los servicios públicos sean planificados para que lleguen a todos los rincones del país, con trabajadores públicos que desean servir en los lugares más apartados, tener presente las características socioculturales y lingüísticas de las regiones, los conocimientos y la tecnología que poseen los pueblos. No es recomendable desplazar las prácticas sanas de los pueblos por prácticas que imponen los servicios públicos. 

En el caso de las municipalidades, la autonomía debe atender respuestas a las necesidades de salud, educación, medio ambiente, ordenamiento territorial, entre otras de sus funciones. Muchos municipios se caracterizan por la alta contaminación y el desorden que saltan a simple vista. A las municipalidades corresponde velar por el desarrollo de todas las aldeas, caseríos, cantones y la cabecera del municipio.

Los pueblos originarios deben fortalecer sus organizaciones, sus autoridades y generar propuestas para democratizar la Ley Electoral y de Partidos Políticos, la Ley de Servicio Civil, la representatividad en el Congreso de la República, la reforma educativa, el sistema de salud.  En fin, hay que seguir con las discusiones y la autoformación y ser parte del diálogo para la construcción del Estado incluyente.

Area de Opinión
Libre emisión del pensamiento.

Le invitamos a leer más del autor: