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Prospectiva educativa para el 2026

Reflexiones

“Hemos comprobado que la única idea ridícula sobre el futuro es que seguimos creyendo que está lejano, la cuarta revolución industrial está aquí y con ella vienen cambios trascendentales en la forma en que vivimos y, por ende, la preparación que debemos tener para la vida”.
Salvador Alva, Presidente del Tec. de Monterrey

Estamos en el ocaso de un año que termina, con la ansiedad natural por el año nuevo que se avecina. Un año 2026 que anhelamos venga con muchos buenos augurios en lo social, lo económico y lo político. Parafraseando a Antonio Gramsci diría: “El viejo año se muere. El nuevo año tarda en aparecer. Y en ese claroscuro pueden surgir los monstruos”. Deseamos que no.

Envueltos en este clima simbiótico de nostalgia y alegría, debemos de realizar una prospección para el próximo año. Es obligado decir que las condiciones para la mayoría de guatemaltecos fue mala, esto se puede observar en los indicadores de desarrollo humano. Aunque en los números macroeconómicos las cosas parecen estar bien. Lo que sigue sin funcionar en Guatemala es la “teoría del goteo» o “efecto derrame”, teoría económica que sostiene que, el crecimiento económico en los sectores más ricos de la sociedad, eventualmente se filtrará hacia los sectores más pobres, mejorando el bienestar general. 

En consecuencia, este ha sido un año que ha dejado amargura, frustración, desconfianza, incredulidad en muchos corazones guatemaltecos.

En el sistema educativo nacional no hubo avances en cuanto a la calidad educativa. No se modificó el programa de formación docente, el programa de docentes en servicio, el currículo nacional base, el modelo de gestión educativa, etc. No se ha entendido que la educación es la base del desarrollo cultural, social, económico, técnico, científico y político. Sin educación de calidad no hay desarrollo posible.

La educación es un viaje continuo para desarrollar habilidades como el pensamiento crítico y la creatividad, permitiendo a las personas reinventarse a sí mismas, en un mundo cambiante, donde los desafíos son oportunidades y la innovación y adaptación son clave para crear el futuro que deseamos, no solo predecirlo. 

Los guatemaltecos esperan para el próximo año, cambios e innovaciones centradas en la implementación de las políticas públicas, esto se puede visualizar como incorporación de tecnología en el aula (conectividad, dispositivos electrónicos), oportunidad para que todos los niños, niñas y adolescentes en edad escolar tengan acceso a la educación, que se haga una realidad la educación inclusiva y pertinente, que se den las actualizaciones curriculares pertinentes, para que los jóvenes tengan acceso a programas de electrónica, matemáticas, robótica, computación, programación y formación técnica en el ciclo diversificado.

Guatemala necesita que sus jóvenes tengan otro tipo de oferta académica. En el subsistema escolar se mantienen las carreras de secretariado, perito, bachillerato y magisterio. Estamos concluyendo el primer cuarto de siglo y debemos presentar a la población joven, que es la mayoritaria en el país, un nuevo catálogo de carreras, que estén acorde a lo que demanda la era de la inteligencia artificial y el nuevo orden multipolar.

Para 2026, la educación, en Guatemala, se debe enfocar también en la ampliación de cobertura para reducir la brecha entre niveles educativos, no podemos pasar por alto la formación docente, se debe tomar la decisión de transformar lo que no ha sido efectivo. Se debe tener convenios de cooperación educativa con otras universidades nacionales y con algunas internacionales que ofrezcan un servicio de calidad. El docente es fundamental en el proceso de aprendizaje, por lo tanto, su formación debe encaminarse a poseer habilidades blandas y pensamiento crítico, liderazgo pedagógico, empoderamiento de la tecnología digital, inteligencia emocional, inteligencia artificial, interculturalidad, etc.

El ministerio de educación para el año 2026 debe saldar la deuda histórica de transformar la franja de supervisión educativa, de ampliar la cobertura en educación extraescolar, en educación física, música y artes, debe así mismo, terminar el abandono de la educación inicial, es ahí a donde debe ir la mayoría de recursos si verdaderamente queremos un mejor país.

Guatemala necesita una renovación curricular en 2026, priorizando el acceso, la calidad, la tecnología, el idioma inglés, la capacitación docente en lenguaje y matemáticas y formación ciudadana, apuntando a una formación holística, para contar con hombres y mujeres excelentemente preparados para los desafíos que nos depara el siglo XXI.

¡¡¡¡Feliz y venturoso Año Nuevo 2026 estimados amigos!!!!

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