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Responsabilidad II

Vocación de Libertad

Estoy convencido que la solución de muchos de nuestros problemas que vivimos en la post modernidad, pasan por el camino necesario de que los padres asumamos con nuestros hijos en el seno de nuestras familias, la tarea para lo cual Dios creo la familia y dejo todo lo necesario para iluminar nuestro camino.  No hay otra ruta, la historia así lo ha confirmado en diferentes épocas.

Lamentablemente, perdimos la ruta y este eslabón perdido esta duro de recuperar, puesto que no solamente hemos perdido la brújula, sino porque una pandilla de picaros, delincuentes y mafiosos han usurpado los lugares de preeminencia y con sus recursos, muestran rutas cortas y muy bien remuneradas para hacerse del Dios Dinero, hoy ídolo central y cautivador de casi toda la humanidad en el planeta. Tristemente y a pesar de su religiosidad, Guatemala es campeona en esto.

En medio de esta tragedia que nos está tocando vivir, no es la primera para la humanidad en toda su historia, existe siempre la esperanza de entrar al rescate y trabajar desde donde estemos, pero con foco en las futuras generaciones, para lograr superar nuestras sempiternas condiciones de iniquidad e inequidad en las grandes mayorías de nuestra Guatemala conviven. En mi anterior artículo termine con el párrafo siguiente:

“Cada respuesta tiene un estilo único, sale de ti, es tu respuesta. Esto exige preparación y formación de la conciencia moral. Para desarrollar el sentido de la responsabilidad y que este valor crezca dentro de nosotros. Se hace necesario revisar tareas y deberes, despertar el afán de superarnos día a día y ayudar a otros a ser más responsables. De esta manera aparecerá en el mundo la grandeza de la libertad, la gloria del deber cumplido y la nobleza de servir a Dios y a nuestros semejantes.”

Responder de manera responsable implica que hemos de aprender a oír, a interpretar la llamada y a tener capacidad para emitir la respuesta. Hay tres condiciones que agregarán excelencia a nuestra actitud y aptitud para generar respuestas responsables.

¿Cómo mejorar nuestra respuesta fundamentada en éstas tres facetas del desarrollo de la responsabilidad?

Demos el primer paso, aprender a oír: superar nuestra forma de aceptar, percibir integralmente y atender todos los estímulos auditivos y del lenguaje no verbal con el que podemos interpretar el mensaje que nos transmiten dichos estímulos. Para nadie es un secreto que, en nuestra cultura se ha desarrollado más el estar respondiendo interior y hasta exteriormente, incluso, antes de que nuestros interlocutores hayan planteado sus inquietudes.

Los estímulos auditivos y la percepción no verbal, son palabras y expresiones corporales, frases, sonidos que impactan el cerebro y producen una respuesta que supone es procesada por nuestra razón. Saber oír, significa además de percibir e interpretar sonidos y gesticulaciones, hacerse cargo de lo que se oye y percibe.

A estas alturas, como buscamos genuinamente transformar nuestra cultura de oír para responder de forma responsable y con entendimiento, creo que vale la pena repasar algunas sugerencias de expertos que nos invitan a preguntarnos al respecto para valorar de qué manera percibe usted su mundo exterior y como está su responsabilidad en función de las respuestas que emite en cada circunstancia:

¿Oír a tu esposo o esposa, a tus hijos, a tus compañeros es un hábito en tu conducta diaria o sólo una obligación por lo demás fastidiosa?, ¿Hay conversaciones en casa o simplemente monólogos discursivos de buenas intenciones?

¿Cuánta atención prestas cuando te hablan o estas más atento a tu celular?

¿Permites que te hablen, o siempre interrumpes, adivinas lo que te van a decir e inmediatamente respondes?

¿Cuántas veces te has sentido mal por no haber emitido la respuesta oportuna, y no haber sabido interpretar la necesidad del otro?

¿Cuándo respondes, asume las consecuencias?

Se puede afirmar que el noventa y nueve por ciento de los problemas del ser humano provienen de la comunicación, en ambas direcciones: recibir e interpretar el mensaje y emitir la respuesta. Piénselo y actúe. Podemos mejorar y podemos enseñar mejor a nuestros hijos a ser responsables con sus respuestas.

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Le invitamos a leer más del autor:

Juan F. Callejas Vargas

Nicaragüense por nacimiento, Guatemalteco por decisión. 72 años de edad, periodista de opinión, casado con una esposa – Ana Lucrecia Aquino de Callejas - con quien ha procreado ocho hijos. Estudios profesionales en Universidad Rafael Landívar, INCAE y post grados en Inglaterra, Brasil y Estados Unidos de América. Amplia experiencia en diseño y ejecución efectiva de programas de comunicación y diseño de Estrategias a nivel comercial para firmas y organizaciones nacionales e internacionales. Estratega de campañas políticas, de gobierno e institucionales en Guatemala y El Salvador, así como mercadeo social.

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