Sin crisis económica no hay revolución económica ¿se puede estancar el mundo sin inversión?
Sueños…
El fantasma de la crisis 2007 nos respira en el oido
Hubo una vez que la crisis económica generaba contradicciones sociales y políticas tan profundas que generaban cambios radicales en la producción y distribución de bienes, y en la estabilidad política de las naciones. Hoy con el cambio tecnológico y de comunicaciones ya no existen resquicios para cambiar nada. Una potencia militar puede invadir una nación que quiere convertirse en república independiente y no pasa nada; una superpotencia puede bombardear sin remordimiento sistemas de producción atómica civil sin preocuparse en poner en riesgo la vida de 20 millones de personas. ¿Qué nos espera? Seguir hacia un paredón final sin expectativas ni esperanzas.
Al no esperar un futuro mejor. Ya que el reino de la droga, el lavado de dinero y el uso intensivo de armas de destrucción masiva son imposibles de evitar. El humano perdió los sueños de vivir en un mundo mejor. Solo queda el día a día. Y en ese día a día algo que todavía quita el sueño es que se detenga la inversión de capital en el mundo. Solo nos queda la inversión extranjera directa -IED-, que garantice mantener funcionando el empleo, el consumo, los ingresos, la supervivencia.
El mundo del terror se apodera de todo. El Banco Mundial, en una publicación reciente nos dice: la inversión extranjera directa está en retirada en todo el mundo. La recomendación hay que diseñar políticas para cambiar el rumbo.
Aunque existe gran variedad de propuestas metodológicas para enfrentar los problemas del subdesarrollo. La crisis de mediados de los años 70 y principios de los 80 tomaron malparadas o incapaces a la mayoría de propuestas, lo que preparó el declive de las soluciones de izquierda, y aún peor, el derrumbe de todo el sistema socialista, y con él la fe de la posibilidad de un mundo alternativo al capitalismo.
Incluso, los únicos ideólogos que conservaron la fé y propusieron alternativas fueron los ideólogos neoliberales. El liberalismo, el marxismo, la socialdemocracia y el socialcristianismo solamente atinaron a subirse al carro neoliberal y tratar de sobrevivir poniendo en marcha las reformas planteadas desde los súper think tanks, FMI y Banco Mundial. Las propuestas de los neoliberales para hacer frente al problema del subdesarrollo quedaron sintetizadas en lo que se conoce como el Consenso de Washington. Desde que se originó la crisis, al aparecer un rápido y creciente déficit en la cuenta corriente de Estados Unidos en 1968, déficit que fue enfrentado con una rápida emisión de dólares para sostener la crisis de balanza de pagos y tratar de financiar el comercio internacional, fue evidente que una crisis estructural en todo el sistema capitalista se acercaba. Las reservas de oro de EE.UU. empezaron a disminuir y el estancamiento del aparato productivo yanqui se convertía en un problema para el sostenimiento del sistema internacional diseñado en Bretton Woods.

El FMI reaccionó creando una moneda internacional clandestina, los derechos especiales de giro, DEGs, con el fin de darle liquidez a un sistema de comercio internacional que se estancaba. Sin embargo, la crisis continuó, y algunos países Europeos aprovecharon su superávit, con respecto a Estados Unidos y comenzaron a venderle billetes de dólar a cambio de oro. Esto profundizó la crisis económica norteamericana y cundió el pavor en el gobierno gringo. Finalmente, el presidente Richard Nixon retiró a Estados Unidos del acuerdo de Bretton Woods en agosto de 1971.
Efectos macroeconómicos de la IED
La acumulación originaria del capital es la fuente que construyó los actuales imperios. Invadir y saquear recursos es la esencia para invertir y crecer. Pero solo esta al alcance de algunas potencias. El resto de países pueden imaginar acumular recursos para reinvertir solamente importando capitales extranjeros. Por esa razón, los responsables políticos de los países del tercer mundo, en sus distintas fases de desarrollo, consideran la IED como una fuente importante de crecimiento económico, que puede ayudar a proporcionar financiación para la formación de capital interno, la difusión tecnológica y el empleo, aunque la mayoría de las veces se usa para la corrupción y el enriquecimiento de ciertos grupos de presión, grupos corporativos que comparten tajadas del poder del Estado. Por esa razón, el debilitamiento de las entradas de IED es preocupante, pues la crisis 2007-08, dejó a los gobiernos del tercer mundo sin casi opciones de mayor endeudamiento y solo queda ser simpáticos al capital transnacional.
La creciente inestabilidad internacional, el cambio climático, la pobreza y la desigualdad, así como el descredito de los políticos ponen como una tabla de salvamento la IED.

Canales de transmisión
Como lograr atraer IED en un mundo en que se paralizan las inversiones de capital por la incertidumbre en la conducción del mundo por parte de sus supuestos líderes que ya no responden a reglas ni lógicas de administración. En donde la ONU no es más que un nutrido grupo de funcionarios bien pagados que no sirven para nada. Los dueños de capital en el mundo no quieren ponerlo en riesgo enviándolo al tercer mundo.
El tercer mundo no puede tomar decisiones que sean eficientes, competitivas y honradas. La corrupción e ineficiencia no dejan lugar a la confianza sobre un buen uso de los recursos.
- La empresa extranjera puede aportar capacidad productiva, prácticas gerenciales modernas, elevando la productividad. Pero, también pueden pasar sobre los derechos de comunidades indígenas despojándolos de tierras y recursos. O pagando salarios de miseria.
- Puede protegerse el medio ambiente o deteriorarlo, eso depende de la visión del inversor extranjero y la madurez de sus socios “nacionales”.
- Los canales de producción transfronterizos y la cooperación de plantas en distintos países puede ser positiva. La tendencia arancelaria de la guerra comercial actual puede frenar la IED.
- Transferencias de tecnología y conocimiento, dependiendo de la calidad de la inversión en educación y salud para el conjunto de la población.
- Ya que la experiencia productiva y gerencial se puede transmitir del sector de IED hacia el resto de la economía.
- Para que la IED sea complemento del desarrollo se necesita que la población que la recibe tenga una estrategia de desarrollo, es decir, de bienestar para la mayoría. Sino es una bufonada.

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