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Solución final a la crisis política

Sueños…

Guatemala vive su más profunda crisis política de los últimos 70 años. Por primera vez asoma una leve opción de cambio, sin que la estructura de poder instalada en 1954 tenga suficiente fuerza para frenarla.

En los días del 20 de octubre se vive la incertidumbre sobre cuál será el resultado final de la lucha que han entablado los distintos grupos de poder económico, político y de opinión en este atolondrado país. Hay muchas opciones que no pueden enumerarse todas. Algunas son:

  1. Que el 14 de enero el presidente actual entregue la banda presidencial al presidente electo en agosto.
  2. Que el presidente actual y el MP con toda su comparsa logren eliminar “legalmente” los resultados de junio y agosto, y que el presidente en funciones entregue la decisión final a la asamblea legislativa. Y que esta, a su vez, elija como presidente a los que quedaron tercero o cuarta.
  3. Que el ejército de golpe de Estado, y por la lógica del orden decida el futuro del país en el próximo quinquenio.
  4. Que ninguno de los poderes del Estado sea capaz de una decisión y el gobierno colapse en un desorden total.
  5. Que la confrontación con los grupos sociales de un nuevo baño de sangre y tristeza para el país.
  6. Que el las fuerzas empresariales organizadas y el ejército sean capaces de negociar un transición pacífica y que permitan leves reformas en la conducción del Estado.
  7. Que las fuerzas sociales que tienen bloqueado el país logren ampliar los objetivos de reforma, hasta un cambio estructural en la composición étnica y social de un Estado plurinacional.
  8. A 2 meses y 20 días del día fatal de la entrega del poder nadie puede asegurar ¿qué va a pasar?

Mientras tanto el mundo sigue en su momento más complejo de transición. La correlación de fuerzas entre las principales potencias conduce a que el poder económico y político instalado en Bretton Woods al finalizar la segunda guerra mundial se esté quebrando. Lo que obliga a las potencias a luchar por reescribir una nueva estrategia.

En la gran incertidumbre del país más grande en población y PIB de la región. Nos vamos a detener en analizar que se propone el Banco Mundial. Como nueva estrategia para reorganizar el mundo. Según informaciones del mismo Banco Mundial, este 13 de octubre de 2023, en las Reuniones Anuales del Banco Mundial y el FMI celebradas en Marrakech, Ajay Banga presidente de la institución pronunció un histórico discurso sobre la nueva visión y misión del Banco y la hoja de ruta para cumplirla[1].

Esta nueva y audaz visión es parte de la respuesta de las instituciones tradicionales que han gobernado el mundo desde el 44. La respuesta es una oferta de reformas con el propósito de que la ruptura del sistema comercial y financiero basado en el poder del dólar y de la cultura occidental no se deteriore definitivamente.

Poner fin a la pobreza en un planeta habitable

La principal propuesta va dirigida a dos problemas esenciales, que amenazan a la vida y la estabilidad política en el planeta. Detener las enormes brechas de riqueza entre el primer mundo (USA-OTAN) y el tercer mundo (la mayoría de países de América, Asia y África), evitando la tentación de ese tercer mundo de subirse al reto de poder del segundo mundo (ya no socialista, sino capitalismo de Estado de Rusia, y la poderosa China emergente). Y, segundo, atacar el deterioro ambiental que nos conduce aceleradamente a la destrucción de las condiciones de vida en el planeta.

Misión y visión

“Crear un mundo sin pobreza en un planeta habitable”.
El banco parece dar un giro a su visión tradicional de economía neoliberal, que tiene como objetivo maximizar las ganancias a cualquier precio. Dice el presidente del BM, “…esta visión y esta misión pondrán a prueba la sinceridad de nuestras aspiraciones: nos llevan a un camino que requerirá la reconfiguración de las alianzas, una nueva forma de trabajar y de pensar, un plan innovador para ampliar y replicar iniciativas, recursos adicionales y optimismo respecto de lo que se puede lograr.”

La sinceridad de estas palabras tiene sus obstáculos. La brecha internacional entre países ricos y países pobres, tradicionalmente grande, en las primeras dos décadas de este siglo muestra resultados catastróficos, la brecha ha crecido en forma espectacular. Hasta el punto de que ya no es solamente la diferencia entre países ricos y pobres. Ahora, dentro de los países ricos las brechas aumentan generando desconfianza en las estructuras tradicionales, promoviendo nuevas alternativas populistas que ponen en riesgo el poder tradicional en los países líderes. Y en el tercer mundo, este auge de diferencias entre ricos y multitudes famélicas obliga a la lucha sin fin o la emigración en medio del riesgo y de la muerte.

Ante la oferta y la inversión masiva China en el tercer mundo, FMI-BM, tienen que ofrecer un programa de traslado de inversiones, mejora en la administración pública de los gobiernos y nuevas oportunidades de educación, trabajo y salud para las multitudes de humanos que cada año nacen y presionan al planeta. Las nuevas alianzas van en dos vías. Una ofrecer cuotas de poder en la conducción del capitalismo efervescente a China y Rusia. Y dos, ofrecer proyectos viables de construir repúblicas con democracia electoral clara y abierta a los países del tercer mundo con opciones de inversiones que modernicen sus economías, todo acompañado de un programa de redistribución de la riqueza que aumente el goteo hacia los sectores marginados, que son proporcionalmente la mayoría de la población humana. Todo ello en el límite de exterminar los recursos naturales del planeta sin capacidad de regeneración.

El mundo está cambiando. Lo que obliga a reformular estrategias de desarrollo y de convivencia social y ambiental. Las promesas FMI-BM pueden ser la señal de que el humano comprende la importancia de cambios profundos en las estructuras económicas y políticas. O pueden ser promesas que se lleva el viento.

El primer mundo sabe que se tiene que establecer una nueva ruta estratégica y está buscando construirla. China tiene claro su papel de construir otro liderazgo sobre el mundo. Rusia e Israel andan con su poderío desorientado. Los países del tercer mundo debieran aprender la lección y prepararse para generar proyectos para una vida nueva y no desgastarse en anodinas luchas internas, que solamente preparan un final oscuro.


[1] https://www.bancomundial.org/es/news/immersive-story/2023/10/13/world-bank-president-on-ending-poverty-on-a-livable-planet?cid=ECR_E_NewsletterWeekly_ES_EXT&deliveryName=DM198224

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Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.

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