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Virginia Laparra se convierte en prófuga de la justicia

Virginia Laparra una servil integrante al cartel de la toga liderado por Iván Velázquez y Thelma Aldana, se convierte en una prófuga más para evitar la justicia guatemalteca por los delitos que cometió.

Virginia Laparra prófuga

Virginia Laparra, exfiscal anticorrupción de Guatemala, anunció este jueves 18 de julio que se exilia para supuestamente “preservar su vida”. La decisión llega tras dos años de prisión y una reciente condena de cinco años de prisión conmutable dictada por un tribunal por un supuesto caso administrativo en su contra.

“Lo hago con tristeza y con plena consciencia de que esta decisión será especialmente dura para mi familia, mis amistades y mis abogados. Les pido que entiendan la dificultad de mi decisión y que procedo con el objetivo único de protegerme y protegerles”, expresó Laparra en una carta.

Laparra considera que las dos sentencias en su contra son arbitrarias y menciona la “amenaza de que la persecución penal no se detenga” como motivo decidio escapar y volverse prófuga. “Más que nunca, tengo certeza de que la verdad está de mi lado. Desde el exilio, les vuelvo a confirmar: eso nunca me lo podrán arrebatar”, concluyó.

Es evidente que la delincuente condenada, no quiere responder por sus delitos y decidió escapar.

Contexto de los Procesos Penales

Entre 2020 y 2022, Laparra estuvo en prisión acusada de abuso de poder, tras una denuncia del juez Lesther Castellanos. La semana pasada, Laparra fue condenada a cinco años de prisión conmutables por divulgar información confidencial en 2017, con el Estado de Guatemala sumándose como agraviado en el caso.

Durante su reclusión, la defensa de Laparra y organizaciones internacionales denunciaran violaciones a sus derechos y complicaciones de salud no atendidas oportunamente por las autoridades. Situaciones que eran falsas y fueron utilizadas para buscar la impunidad de Laparra.

Falsa persecución que denuncia Laparra

Entre 2019 y 2023, más de 50 operadores de justicia, periodistas, líderes indígenas y activistas guatemaltecos han optado por el exilio denunciando una supuesta persecución política por parte del Ministerio Público, pero la verdad es que fueron denunciados por evidentes delitos que cometieron con el visto bueno de los altos mandos de la CICIG.

Todos estos operadores denunciaron que sus vidas corrían peligro pues en el poder ejecutivo se encontraba Jimmy Morales y luego Alejandro Giammattei por lo que no se les podía garantizar su seguridad ni justicia.

Hoy la historia es otra sus hueste están en el poder dirigidos por el ineficiente Bernardo Arévalo, pero los prófugos siguen insistiendo falsamente que corren peligro.

Con la huída de la delincuente Virginia Laparra, quedó en evidencia que lo que buscan estas parias es cooptar todas las organizaciones para garantizarse impunidad por todos sus delitos y así gozar de los millones de dólares obtenidos por cometer fechorías que atentaron contra Guatemala.

Esperamos que el escape de la prófuga Virginia Laparra sirva como precedente que a estos delincuentes no hay que darles medida sustitutiva pues escaparán de la justicia, lo mejo es tenerlos en prisión hasta que acaben su condena.