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Vulgar clientelismo en el Mineduc

GuilleEn el final de 2016, queriendo pasar desapercibido, sabiendo que fomenta la corrupción, el Ministerio de Educación al emitir el Acuerdo Ministerial 2941 dispuso abrir de par en par las puertas para que, a la usanza de los viejos tiempos, los diputados y allegados al partido oficial tengan plazas de maestros para vender, intercambiar o negociar a su antojo, pues las escasas condiciones que para su designación a duras penas se habían podido establecer han sido derogadas. El magisterio es uno de los pocos sectores de la administración pública donde las plazas definitivas, las conocidas como 011, son otorgadas por concurso de oposición. Si bien ese proceso de selección hasta antes de la disposición clientelista del Mineduc tenía mínimas exigencias, como era la de obtener al menos sesenta puntos en las pruebas de matemáticas y de idioma español que se aplica a todos los candidatos, era al menos un pequeño filtro que permitía seleccionar a los maestros medianamente mejor calificados.

No hay otro requerimiento técnico profesional más, de allí su importancia y necesidad. Con la disposición ministerial fechada el 14 de diciembre de este año se elimina ese requisito, por lo que sin importar el resultado en esas pruebas se podrán asignar plazas a cualquier candidato. A pesar de la propaganda que quiere hacer creer que ya no son necesarios más maestros, el Mineduc contrata anualmente entre cinco mil a diez mil nuevos docentes. Las plazas 011 conceden a los profesores mínimas condiciones de trabajo, debiéndose reconocer que esto sucede por presión del magisterio organizado pues, de lo contrario, el Gobierno mantendría en posición de interinato a todos los docentes, como sucedía en el modelo privatista conocido como Pronade.

«El Mineduc contrata anualmente entre cinco mil a diez mil nuevos docentes.»

La lucha de los gestores más responsables dentro del Mineduc es que no exista el interinato, de modo que los niños tengan los docentes mejor calificados de entre los que solicitan una plaza, pero los políticos se las ingenian para otorgar interinatos que luego se convierten en plazas definitivas. Por ello en noviembre 2013, con el acuerdo ministerial 2575, finalmente se consiguió que existieran algunas exigencias académicas para seleccionar a los profesores, transparentando el otorgamiento de las plazas al hacerlo en base a mínimos méritos y no por tráfico de influencias y negociaciones políticas. Además, sabiendo la situación de los interinos y la baja calificación que en el sistema escolar obtienen los maestros, se estableció la obligación ministerial de ofrecer capacitaciones a aquellos que habiendo realizado las pruebas no las aprobaran, de manera que en nuevas convocatorias pudieran obtener al menos la calificación mínima en matemáticas e idioma español y así obtener la plaza.

Es esta exigencia la que el clientelista régimen de FCN-Nación (esos que se niegan a informar sobre sus ingresos y gastos de campaña) ha tirado por los suelos, bajo el argumento que no existe disponibilidad financiera para ofrecer tales capacitaciones. Sin embargo, si la disposición es de 2013 ya en los presupuestos siguientes el Mineduc debió hacer las previsiones respectivas y para 2017 estos recursos debieron ser debidamente previstos y exigidos en la propuesta de presupuesto presentada al Congreso por el Ministerio de finanzas. Es más, para 2017 no solo no se le retiraron recursos al Mineduc sino que se le incrementaron, por lo que si no se previeron los fondos para las capacitaciones fue porque el Gobierno así lo dispuso. Y lo decidió porque de esta manera los diputados de la bancada oficial, amigos y parientes de los gobernantes tendrán plazas magisteriales como moneda para pagar favores, chantajear a desafectos y hacer distintos negocios, particularmente en donde hay más gente necesitada de trabajo.

Si el Partido Patriota, con su corrupción gigantesca a cuestas destruyó las escuelas normales y puso en manos de clientelistas y comerciantes la formación de los maestros de primaria, Jimmy Morales y sus ministros han decidido volver a la época de los regímenes militares, cuando las plazas de maestros se manejaban entre las familias de los oficiales y los diputados afines. La corrupción, aunque de palabra la niegan, la transpiran y les es inherente. Las nuevas generaciones, lamentablemente, pagarán los costos.