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Ecuador en los márgenes de un distinto amanecer

Desde La Ventana de Mi Alma

He meditado profundamente, y hoy, desde ese espacio interior donde el alma dialoga con el dolor y la esperanza, me atrevo a escribir. No para señalar culpables, sino para alzar la voz desde la conciencia de quien ama esta tierra y no se resigna a verla caer.

A veces las naciones tocan fondo no solo por la corrupción que se instala en sus estructuras, sino por la ceguera colectiva que tolera, calla o incluso defiende lo indefendible. Hoy, con el alma aún herida, contemplo mi país en un punto de quiebre. No es una simple crisis política: es una batalla por el alma de Ecuador.

Hemos sido testigos del ocaso de muchas verdades, disfrazadas por años con retórica y manipulación. Pero algo distinto se siente en el aire. Como si la oscuridad, tan densa y persistente, comenzara a rasgarse en grietas de luz. ¿Será la detención de líderes del crimen, la revelación de pactos que nos vendieron por poder, o simplemente que el cansancio ha superado al miedo?

Desde lo profundo de mi ser, creo que cuando la noche es más oscura, es porque el alba está cerca. Lo que estamos viviendo es un llamado a despertar. A dejar de normalizar la violencia, el cinismo y la impunidad. A reconocernos como pueblo que merece dignidad, justicia y verdad.

No es tiempo de venganza, sino de conciencia. No es tiempo de odio, sino de lucidez. Si nos unimos como nación, desde el amor a lo justo y la defensa de la vida, quizás podamos ser testigos del nacimiento de un nuevo Ecuador.

Uno en donde la verdad ya no se esconda.
Uno en donde la voz del pueblo no sea silenciada.
Uno en donde la luz, finalmente, venza a las sombras.
No soy indiferente al sufrimiento de mi pueblo. Me duelen los asesinatos, las injusticias, los pactos oscuros que han robado no solo vidas, sino también confianza y dignidad.
Pero también sé que el caos muchas veces es el preludio del despertar. Y me aferro a la posibilidad de un país que pueda volver a mirarse al espejo con verdad.

El momento que vivimos los ecuatorianos nos convoca a una reflexión nacida de esa esperanza, escrita desde el alma, con el anhelo de que algo esté empezando a cambiar…

La sombra que arde… y el umbral de la luz.
Lo que está ocurriendo en Ecuador no es simplemente un episodio de violencia. Es una revelación.
Durante años se tejieron pactos en la oscuridad, redes de poder que mezclaron política, narcotráfico y corrupción con impunidad, disfrazando todo bajo discursos de justicia o revolución.

El pueblo, muchas veces adormecido por el miedo o la necesidad, cayó en la trampa. Pero la verdad —aunque se oculte— arde. Y cuando arde, purifica.

Las recientes capturas, las declaraciones valientes como las de Salcedo, y la caída del silencio cómplice que protegía a ciertos personajes, podrían ser más que noticias: podrían ser los primeros destellos de un amanecer distinto.
No es ingenuidad pensarlo. Es fe.
Porque cuando el mal alcanza su cúspide, inevitablemente empieza a desmoronarse bajo su propio peso.
Lo que duele ahora —lo que estremece— puede ser el eco de los escombros cayendo.

Sí, son días oscuros. Pero el alma nacional, aunque herida, no ha muerto. Hay una generación que empieza a hacerse preguntas. Hay madres que ya no quieren criar hijos para la violencia. Hay jóvenes que comienzan a ver a la política no como un juego sucio, sino como un espacio que necesita limpieza.
Y hay fe. Esa fe silenciosa que, como la semilla bajo la tierra, germina justo cuando todo parece perdido.

Que este despertar no sea momentáneo.
Que la verdad no sea callada.
Y que los ecuatorianos, cansados del abuso y la manipulación, comprendan finalmente que no hay salvadores mágicos… sino una patria que necesita hijos despiertos, honestos y valientes.

Este podría ser el margen… de un amanecer distinto.

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Angie Lu

Lcda. en Ciencias de la Educación. Universidad Estatal.Guayaquil. Lcda. en Filosofía y Letras. Universidad Central del Ecuador. Columnista Periódico "EL SOL" Cartagena- COLOMBIA. Columnista Diario. La TRIBUNA. México. Articulista: Revista TOP MAGAZINE. Orlando-Florida Articulista Diario EXTRA. San José. Costa Rica. Articulista periódico Canarias Opina. Telde, Islas Canarias. ESPAÑA. Escribo por vocación para comunicar y por necesidad vital, creo que la palabra escrita es inmortal y es el acto libertario mas poderoso que existe y más aún podemos crear sinergia colectiva a través de la lectura. Escribo para divulgar mis emociones recogiendo metáforas simples o complejas, que me permitan meditar para existir y coexistir buscando la armonía con mis congéneres, y para celebrar con la palabra la belleza de la vida y el universo.

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