
El negocio de las medicinas y el financiamiento electoral
Barataria
Desde que el señor Bernardo Arévalo asumió el poder, todos los ciudadanos confiamos en que, una persona que no cargaba a sus espaldas compromisos electorales podría cumplir su promesa de luchas contra la corrupción. Poco a poco, al pasar de los meses la decepción se ha hecho mayor. Todo sigue exactamente igual que sus dos últimos antecesores Morales y Giammattei, la corrupción sigue galopante, las exhibiciones de lujos en redes sociales no dan tregua y, sobre todo, ha existido la misma dinámica que antes: Las instituciones corruptas hasta la médula, pero los Ministerios de Gobernación, Educación, Desarrollo, Comunicaciones y Salud se llevan el premio mayor. Contratos van, contratos vienen, en el intermedio se incrementan y las coimas o las mordidas van como siempre a parar al funcionario y a los contratistas que reparten el botín. En tanto el pueblo mira con estupor cómo es que las carreteras están destruidas, los contratos no se cumplen y pasa el tiempo sin que se desarrollen los proyectos, es decir todo o casi todo no funciona en el país.
El Ministerio Público, ni lerdo ni perezoso, esta semana resulto todo un paladín para perseguir casos de corrupción en apariencia buscando beneficiar a la población guatemalteca y para ello enderezó todas su baterías en contra de un contrato celebrado entre el Ministerio de Salud y la UNOPS para compra y abastecimiento de medicinas a los hospitales nacionales. No es el único contrato que ha celebrado el Gobierno de Guatemala y la UNOPS, en realidad ya hay antecedentes como los contratos suscritos por el Licenciado Carlos Contreras Presidente del IGSS en 2019 y que ahorro muchos millones de quetzales, contratos estos que raimundo y medio mundo criticó, incluso fue objeto de muchas citaciones al Congreso de la República de Diputados interesados en favorecer a los suyos, no lograron su cometido, luego, que el Licenciado González salió del IGSS se volvió a las mismas prácticas del pasado y ahora ya siguen comprando a los negociantes de la salud, comprando cada aspirina a precios de 200% más del valor de mercado.
En realidad, no estoy a favor de las muchas políticas del actual gobierno, simplemente porque no tiene políticas que seguir, va sin rumbo, sin norte y con unos “estrella asesores” que lo que han hecho es hacerlo impopular con sus consejos de pacotilla, “expertos en crisis” pero para provocarlas, han hecho tropezar una y otra vez al señor Arévalo con crisis como la última en Gobernación.
Sin embargo, esta vez, el problema del contrato entre el Ministerio de Salud y el UNOPS al parecer no raya en la corrupción, sino en un fallo técnico que sobrepasa el 10% del presupuesto nacional y ello quizá haya sido al parecer lo mas grave y no tanto la inventiva sin prueba alguna que el Fiscal del MP presentó explicando que hay un negocio con depósitos aquí y depósitos allá pero sin siquiera mostrar uno solo. Claro está, un allanamiento a las oficinas ministeriales hará el casual “hallazgo inevitable” y quizá dé para otros casos de corrupción.
Quizá el flamante Ministerio Público debería de enfocar sus baterías en los negocios de la salud, que han estado vigentes por muchos años, en el encarecimiento de los medicamentos, en los contratos millonarios de venta de medicamentos a la Salud Pública y, en que mucho de este dinero ha servido como otros muchos negocios públicos en financiar campañas electorales.
Lo que nadie quiere ver de los actores políticos, incluyendo a funcionarios, diputados, partidos políticos, empresarios y contratistas del Estado es que existe una relación muy directa entre la corrupción galopante en Guatemala y el sistema electoral. Los contratos sobrevalorados en medicinas hacen que haya dinero para financiar campañas y nombres como Gustavo Alejos surgieron con pruebas como grabaciones entre él y Sandra Torres explicando la cantidad de millones que se darían para campaña. Así, los políticos guatemaltecos se han apropiado del viejo adagio “del mismo cuero salen las correas” y, con la maña que poseen viven creando estructuras para saquear al Estado y luego financiar sus propias campañas. En efecto, contratos sobrevalorados en los ministerios para obra pública y servicios públicos son una modalidad que ya tiene su propia marca entre los políticos, un sistema corrupto que corrompe al que llega y que fuerza a los que están a compartirlo de tal manera que sin voluntad política la trampa ya está hecha.
Con el actual gobierno no han cambiado las cosas, definitivamente nunca se pensó que el señor Arévalo acabaría con la corrupción de todo el país. Sin embargo, siempre se deseó que, al menos terminara con la corrupción en el Ejecutivo que es en donde él supuestamente tiene control. Pero la historia se desvaneció con mucha rapidez, los cambios en el Ministerio de Comunicaciones que es, “por antonomasia” el Ministerio más corrupto del país, contratos a granel, incluso el exministro Benito esta siendo procesado porque se le encontró la obscena suma de más de 120 millones de quetzales en efectivo en una casa de habitación, luego hemos ido conociendo casos de corrupción en otros ministerios y con ello. Resulta raro que el Ministerio Público no se anime de manera plena a investigar esta misma corrupción que señala en el Ministerio de Salud, para los demás ministerios en donde la corrupción es a las claras. Tampoco, se anima a investigar la corrupción evidente como se ha hecho viral en el caso del Estadio Doroteo Guamuch, en el cual pese a un contrato de mas de 50 millones a una empresa que nunca había tenido ni por encargo la compra de una fotocopiadora y que no tiene forma de concluir lo que no es una remodelación, sino que es la construcción de una pista de atletismo y una gramilla, imagínense en cuanto saldrá el metro cuadrado de un contrato como este que aparentemente va a tener que ampliarse y la CDAG continuara haciendo lo que quiere y todos nos preguntamos ¿Dónde está el MP?
Esta muy bien que el Ministerio Público investigue contratos como el del Ministerio de Salud y la UNOPS, pero no puede ser tan parcial como en tiempos de la CICIG tuvimos un Ministerio Público con investigaciones parciales. El silencio complice cuando se le pregunta al Fiscal sobre la investigación del caso de las vacunas en tiempos del Covid ponen en evidencia que no se quiere investigar y perseguir la corrupción sino únicamente a los corruptos de uno de los lados de la moneda.
El negocio de la salud ha sido uno de los negocios mas rentables para políticos y empresarios tanto en el Ministerio de Salud como en el IGSS, de tal suerte que, en tanto el ciudadano de a pie, recibe tratamientos carentes de medicaciones que, en muchos casos debe ir a comprar con su dinero, la corrupción le aparta el dinero a los políticos para gastar dinero público en las campañas y asegurar la reelección. El Tribunal Supremo Electoral, en crisis desde finalizadas las elecciones pasadas es incapaz de controlar el financiamiento electoral ilícito que tienen todos los partidos políticos, ni uno de ellos se salva de la corrupción de dinero sucio y de sobrepasar techos de campaña, por ello en tanto la corrupción no se detenga de alguna manera estamos condenados a que siga y continúe financiando las elecciones.

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