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DEMOCRACIA

Antropos

La democracia tiene una dimensión utópica, porque se asocia a las aspiraciones de justicia, igualdad, libertad, soberanía, equidad, justicia, participación, solidaridad, tolerancia.
Mario Magallón Anaya, filósofo mexicano.
 

Democracia es una palabra de hondas y sencillas formas de comprenderla. Hay montañas de libros, artículos y experiencias que le dan sentido y explicaciones conceptuales y teóricas. Sin embargo, es en la vida cotidiana en donde logramos vivenciarla.

Muestro como una forma de mayor comprensión a los amigos lectores, un texto de Norberto Bobbio que nos ayuda a entender lo que es la democracia. Dice este filósofo de la política “Todo grupo social, por grande o pequeño que sea, requiere tomar decisiones colectivas, vale decir, determinaciones que atañen a toda la colectividad, independientemente del número de las personas que las toman. Para que una decisión sea considerada colectiva, y como tal válida y obligatoria para todos, se precisa de reglas que establezcan quien está autorizado a tomarlas y de qué modo”.  

Generalmente la democracia está vinculada a procesos electorales sean estos de todo tipo y de expresiones organizacionales. Cada uno de esos momentos, se supone que las personas tienen la opción de elegir a quienes puedan dirigir una asociación comunal, una cooperativa, a una autoridad educativa principalmente de centros de educación superior público, a los dirigentes sindicales, así como a la dirigencia estudiantil o juveniles, a una asociación de padres de familia, a los alcaldes municipales, diputados a los organismos legislativos, presidente de un país. Y si alargamos este hecho a instancias del Estado como es el caso de Guatemala, en donde se escogen a magistrados de las cortes suprema, cortes de constitucionalidad, tribunal electoral, contralor de la República, fiscal general, miembros de la junta monetaria, del seguro social, procurador de la nación, y en el mismo sentido, los colegios profesionales también hacen lo suyo al preferir a determinados individuos para puestos de sus juntas directivas.  En fin, democracia en términos generales es un acto en el que se puede seleccionar a quienes deberían de ocupar puestos de dirección y de esto concluimos que países como el nuestro está lleno de procesos electorales que rayan en una enorme mentira que le da apariencia al hecho supuesto que podemos como ciudadanos ser libres en la toma decisión en cada instante electoral. Habrá que recordar entonces que detrás de cada uno de estos actos de la vida ciudadana, están parapetados en los diferentes escondites aquellos qué bajo diferentes intereses, son los que en realidad mueven todos los hilos manipulando a quienes elegir.

Mientras tanto, la vida que transcurre en los centros de estudio, trabajo, barrios, pueblos, hogares, calles, caminos, veredas, somos los que con nuestra conducta y actitud social, hacemos realidad lo que es la democracia de la ciudadanía a través del respeto de unos hacia los otros y de estos a los unos  que se expresa en un simple buenos días, buenas tardes, buenas noches, hasta la vista, nos vemos,  buen provecho, muchas gracias, lo  que es propio de personas educadas quienes  nos saludamos con un abrazo o un buen apretón de manos. Manifestándose, todo esto, en gestos de afectividad, solidaridad y fraternidad. Aclaro, ser educado, no es ser instruido, letrado o conocedor de redes, es atesorar un valor de la humanidad que debemos resguardar para que la avalancha de los sinvergüenzas, no se los trague bajo el manto del irrespeto total. De ahí, dice Alain Touraine, en el sentido que “lo que mide el carácter democrático de una sociedad no es la forma de consenso o participación que alcanza; es la calidad de las diferencias que reconoce, que maneja, la intensidad y la profundidad del dialogo entre experiencias personales y culturas diferentes entre sí y que son otras tantas respuestas, todas particulares y limitadas, a los mismos interrogantes generales”.  Se trata de hacer real entonces, lo que es la democracia política, económica, social, educativa, cultural.  

Lo dicho se traduce que la democracia y la justicia, es todo lo contrario al autoritarismo y a la sociedad de masas manipulada por los poderes políticos, económicos a través de los medios de comunicación y redes informáticas. En ese sentido, nos advierte el filósofo mexicano Mario Magallon, que “en las democracias reales, incluyendo las recientes latinoamericanas, los gobernantes gozan de un “voto de confianza” de sus electores, lo que no quiere decir que esto no pueda ser revocado si no cumple con los preceptos democráticos”. En pocas palabras, más claro no canta el gallo.

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