
La USAC un monopolio educativo que debe terminar
Barataria
Cuando uno se gradúa de la USAC hace un juramento que incluye la defensa de la autonomía de la única universidad nacional. La autonomía de la educación superior universitaria nacional no es poca cosa, en realidad establecía una independencia en todos los ámbitos no solo en lo económico. Todos los profesionales universitarios han jurado defender esa autonomía por la que muchos ilustres estudiantes, profesores y profesionales egresados derramaron sangre y muchos ofrendaron sus propias vidas allí en ese listado esta Manuel Colom, Mario López Larrave, Adolfo Mijangos López, Oliverio Castañeda de León y muchos más que la lista en realidad ocuparía más de la extensión de este artículo.
Entre los profesionales que juraron y prometieron defender la autonomía universitaria se encuentran lamentablemente personajes oscuros, profesionales de pacotilla como Walter Mazariegos actual Rector, Julia Rivera Magistrada Constitucional y achichincle servil del anterior nombrado quienes unidos con otros dos magistrados Ochoa y Molina Barreto sirve de profilaxis al actual Rector. A estos personajes se le suman una serie de otros serviles que también juraron un día defender la autonomía universitaria como el Decano de la facultad de Derecho Henry Arriaga y otra clica de autoridades universitarias. Todos estos se supone que no solo juraron defender la autonomía universitaria, sino que también ejercen una función dentro la USAC para que así sea.
La autonomía universitaria se concibió como una forma de proteger la academia de caer en manos de cualquier grupo interesado en cooptar la ciencia y el razonamiento para que sirviera a intereses ajenos. Precisamente porque es una universidad nacional, se buscó que el gobierno no tuviera injerencia en ella, pero que tampoco tuvieran injerencia otros grupos o mecenas que mediante dotación de flujos de dinero. Así, la Constitución le otorgó no solo autonomía funcional y orgánica, sino financiera. Al parecer las autoridades universitarias Rector, Consejo Superior Universitario, Decanos y Juntas directivas de la USAC o no entienden esto y son unos idiotas o son los más corruptos, porque lo que la USAC menos tiene es precisamente autonomía.
La perdida de independencia de la USAC no inició hace cuatro años, desde hace más de veinte años hay un grupo que colocó serviles en los Decanatos de las Facultades, colocó filibusteros en las asociaciones de estudiantes universitarios y colocó una serie de profesionales interinos chanceros a impartir clases. Se creó un sistema que privilegiaba a los catedráticos interinos, para que cada seis meses les renueven el contrato condicionado a apoyar al Decano de turno, eso pasa en la mayoría de facultades. Se privilegió las graduaciones a estudiantes que eran serviles con las autoridades y así, incluso para acceder a la universidad las evaluaciones que hacen son una mentirilla que muchos pasan con “cuello” y recomendación.
Los constituyentes creyeron que incluir a la academia en la elección de autoridades ayudaría a crear instituciones más independientes e idóneas para desarrollar un Estado de Derecho. Nada más lejos de la verdad, con la reciente elección de una magistrada a la corte de constitucionalidad cuyo único mérito es ser esposa del secretario general de la Universidad ya que ni siquiera ha sido Magistrada de Corte de Apelaciones, pero, cuando se trata de manosear las instituciones, se queda corto lo que hicieron con esa elección de una magistrada de pacotilla que únicamente va a estar a favor de lo que le digan. ¿Qué experiencia tiene la profesional cuyos méritos le quedan cortos para manejar el poder que se tiene en el tribunal constitucional?
Al final el daño más grave, aparte de incluir a la USAC en las diferentes comisiones de postulación para que hagan y deshagan con la institucionalidad del país, creo que ha sido que la Constitución ha creado un monopolio en la educación superior nacional, otorgando a la USAC la categoría de única universidad oficial y otorgándole un presupuesto muy amplío. Ahora bien, es posible que pueda encontrarse algunos caminos legales para lograr crear otras universidades nacionales, sin embargo el riesgo del financiamiento es cierto y la sombra de acciones de inconstitucionalidad siempre se cernirán, por lo que el camino no es fácil.
La USAC debe de dejar de ser la única universidad oficial, es tarea del Congreso de la República, lamentablemente inoperante pensar en una verdadera reforma de la educación superior porque en realidad continuar con este monopolio expone a muchos estudiantes a no poder continuar sus estudios universitarios aparte de que se ha apagado uno de los canales más objetivos y críticos de la realidad social del país: la academia.
Al final de todo, aquellos que juraron defender la autonomía universitaria, ahora juran por la madre que los parió que continuarán destruyendo el legado universitario, porque si allá por el año 2000 la USAC ya daba alertas de que estaba dejando de ser una universidad importante en Latinoamérica, hoy en día esta en verdaderos trapos de cucaracha, con cero academia, mala calidad de profesionales graduados y poco a poco se está acercando a ser una universidad de garaje como hay muchas que autorizan a granel en el flamante Consejo de Educación Privada Superior -CEPS- en dónde cada decano de la USAC sale con universidad aprobada así las dos ultimas Universidad Regional y Universidad Juan José Arévalo han sido aprobadas en papel porque ni siquiera sede tuvieron, mientras tanto hay una gran cantidad de expedientes de otras universidades a las que les “hacen cansada” la aprobación porque ven la educación superior como el negocio del siglo y no como una forma de desarrollar la academia e investigación. Vaya lo que nos espera en adelante para los futuros profesionales.




