
El calentamiento global nos desespera
Sueños…
Cada cierto tiempo aparecen en los medios noticias devastadoras sobre la destrucción de la naturaleza viva del planeta.Huracanes, sequías, destrucción masiva de los bosques, escasez del agua, residuos y desechos humanos (del consumo y la producción) que contaminan y destruyen la vida de animales y plantas, contaminación del aire, cambio climático, uso intensivo de la tierra para consumo de alimentos transgénicos, uso intensivo de contaminantes para aumentar y acelerar el crecimiento de animales y plantas sometidos a crueles experimentos de gran dolor, extinción masiva de las especies que no son “útiles” al voraz ser humano. Los que escribían apocalipsis se quedarían espantados de nuestra crueldad.
En una sutil crítica, Óscar Wilde casi insinuaba que el humano es un dios. Que se complace en presentarse como el creador de la belleza, ocultando sus bajas pasiones y fines de satisfacción propia sin permitir la salvación de la naturaleza.
Ni la crítica puede traducir de un modo distinto las voces que pretenden elevarse para clamar por las condiciones de vida en el planeta. Con el fin de unirnos a las voces que claman por un cambio en la vida de los seres humanos, para detener su impacto negativo en las condiciones de belleza del planeta, vamos a revisar algunas propuestas y comentarios de gente interesada en encontrar una solución. Cada vez mas utópica.
El lunes 30 de agosto, por ejemplo, a las 10 de la mañana, habían nacido en todo el planeta 150 millones de humanos más, de enero hasta agosto, que en su inocencia primera, vienen preparados para continuar la destrucción del planeta, o para sufrir la falta de agua, aire y alimentos que marcarán el fin del humano en el mundo. A esa hora habían nacido 51 mil costarricenses y 332 mil guatemaltecos más. Estamos como diría el gran Dante Alighieri, a mitad del camino de la vida, en una selva oscura industrial y comercial, que aliada al sistema financiero solo tiene como fin llenar el planeta de cemento y destruir los nidos de las aves, los hogares de los mamíferos y los ríos y mares de los peces y semejantes. Todo, nos decía el florentino que este mes cumple 700 años de haber nacido, por que nuestra ruta hemos extraviado. Nunca se imaginó que nunca ibamos a salir del infierno creado por todos los humanos, que llegamos hará 3 millones de años al paraíso y desde aquel terrible momento comenzamos la destrucción. Dante casi nos diría “¡Cuán dura cosa es decir cuál era esta salvaje selva, áspera y fuerte que me vuelve el temor al pensamiento!”
Por ejemplo un grupo intergubernamental de expertos sobre el cambio climático, creado por el vicepresidente Al Gore, y subsumido en la ONU, que pareció el inicio de acciones para detener la destrucción, pero que a los 33 años parece condenado a seguir fotografiando el deterioro sin ninguna posibilidad de incidir en la detención de la causa fundamental.
Este grupo de especialistas destacados nos dice “…se estima que las actividades humanas han causado un calentamiento global de aproximadamente 1,0°C con respecto a los niveles preindustriales, con un rango probable de 0,8°C a 1,2°C. Es probable que el calentamiento global llegue a 1,5°C entre 2030 y 2052 si continúa aumentando al ritmo actual (nivel de confianza alto).”
Un dato adicional es que “…en muchas regiones y estaciones del año se está experimentando un calentamiento superior al promedio mundial anual y, particularmente en el Ártico, el calentamiento llega a entre el doble y el triple. Por lo general, el calentamiento es mayor en la tierra que en el océano (nivel de confianza alto).
Aunque las preocupaciones y tomas de consciencia difieren en infinitas posturas, de acuerdo con la complejidad del tema. Podrías resumirlas groseramente en tres: Existen los que pretenden medidas paliativas para deterior el planeta más lentamente, quiere acudir a dos de los principales instrumentos del deterioro, los gobiernos y mercados; para suplicarles su buena voluntad para contaminar más lentamente. La segunda postura es la de la inmensa mayoría de humanos, continuar con nuestro instinto depredaro, buscando maximizar el consumo sin valorar los recursos de la naturaleza, nada importa, mientras yo sea dichoso. La tercera posición es vista con desconfianza por la mayoría, algunos la tratan de extremismos, fatalismos, visiones apocalípticas; otros incluso se mofan afirmando que es descubrir el agua tibia. Esta visión afirma que las causas finales de la acelerada destrucción de las condiciones naturales del planeta se relacionan con la actividad creativa e inteligente del ser humano. El uso intensivo de los recursos utilizando máquinas, equipos, herramientas científicamente diseñadas, el poder humano de manipular el ADN de plantas y animales, el mejoramiento de vacunas, medicinas y centros de atención de la salud, incrementan el número de humanos hasta cantidades insostenibles. El humano ve incrementado su ingreso per cápita, lo que aumenta el consumo de bienes más sofisticados y destructivos, lo que permite mayor cantidad personas en el planeta, estas a las puertas de llegar a los 8 mil millones de habitantes, para un pequeño planeta que apenas soportaba 5 mil.
Las soluciones fantásticas propuestas, que son la solución pero que nunca serán aceptadas por la mayoría son: detener y revertir el tamaño de la población humana; legislar por convertir en delitos el cortar árboles, destruir ambientes naturales, matar cualquier animal; convertir la mitad de cada república en zonas de naturaleza natural, salvaje, que se le prohiba al humano ingresar en la mitad de los territorios de cada república.
El cambio de cultura depredadora tiene que ser acompañada, como dice el filósofo español, Carlos Taibo, de frenar de inmediato la locomotora del crecimiento de las variables económicas.
Ojalá podamos salvar un planeta que preserve la poca biodiversidad que aún queda.

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