
América frente al desafío del Crimen Organizado Transnacional
Una Guatemala Diferente Es Posible
En los últimos días se ha producido un hecho, que puede marcar un cambio importante en la política de seguridad del continente, El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anuncia la creación de una iniciativa regional para enfrentar al crimen organizado transnacional, durante la cumbre denominada Shield of the Americas (Escudo de las Américas), en la que participaron varios mandatarios latinoamericanos. Mas allá de las posiciones políticas que puedan existir sobre esta decisión, el anuncio refleja una preocupación creciente que comparten muchos países del hemisferio; el poder cada vez mayor de los carteles del narcotráfico, de las pandillas transnacionales (MARAS) y de otras organizaciones criminales que operan más allá de las fronteras nacionales.
Durante décadas, el crimen organizado dejo de ser únicamente un problema relacionado con el tráfico de droga, hoy, hablamos de estructuras criminales complejas que combinan narcotráfico, lavado de dinero, tráfico de armas, trata de personas, extorsión y corrupción; en muchos lugares estas organizaciones han logrado controlar territorios, penetrar sistemas políticos y judiciales, financiar violencia y actuar como verdaderos ejércitos irregulares que operan a escala transnacional.
En este contexto, los EEUU, anuncia la creación de la Américas Counter Cartel Coalition ( Coalición de las Américas), una iniciativa destinada a coordinar esfuerzos regionales para enfrentar estas estructuras criminales, según lo planteado por las autoridades de los EEUU, esta coalición busca fortalecer la cooperación entre países, compartir información estratégica, bloquear financieramente las redes del crimen organizado y reforzar las capacidades de seguridad de los Estados que enfrentan estas amenazas. El mensaje que envía esta política es contundente, para algunos gobiernos del continente, las organizaciones criminales, los carteles del narcotráfico, las maras, ya no son vistos únicamente como grupos delictivos tradicionales, sino como amenazas a la seguridad regional y a la estabilidad de los Estados, en otras palabras, la lucha contra la criminalidad organizada en todas sus variantes deja de ser exclusivamente una tarea policial o judicial para convertirse en un tema de seguridad estratégica regional.
Sin embargo, es importante recordar que el combate contra la criminalidad organizada no puede limitarse únicamente a estrategias militares o de seguridad, si algo ha demostrado la experiencia de muchos países es que el crimen organizado se fortalece con instituciones débiles, corrupción, impunidad o falta de oportunidades para amplios sectores de la población, por ello la respuesta frente a estas amenazas debe ser integral; implica fortalecer el Estado de derecho, garantizar un sistema judicial eficaz, apoyar a las fuerzas de seguridad que actúan dentro del marco legal y proteger a los ciudadanos que diariamente enfrentan la violencia. Pero también implica algo más profundo, defender los valores que sostienen la convivencia social, el respeto a la ley, la honestidad, la responsabilidad pública y el compromiso con el bien común, ya que estos son los pilares fundamentales para evitar que las estructuras criminales encuentren espacio para expandirse.
Por esa razón, cualquier esfuerzo internacional para enfrentar el crimen organizado debe ir acompañado de políticas que fortalezcan las economías locales, generen oportunidades para los jóvenes y reconstruyan la confianza entre los ciudadanos y sus instituciones. La seguridad verdadera no se construye únicamente con fuerza, se construye también con justicia, con oportunidades y con una sociedad que rechace la ilegalidad en todas sus manifestaciones.
Hoy el continente enfrenta un desafío complejo, el crimen organizado es poderoso, adaptable y violento, pero también es cierto que las sociedades democráticas tienen la capacidad de enfrentarlo cuando existe cooperación internacional, instituciones sólidas y una ciudadanía comprometida con la legalidad.
La lucha en contra de la criminalidad organizada no es solo una cuestión de seguridad pública, es en esencia, una defensa de la libertad, la estabilidad y la dignidad de nuestras sociedades; y, en esa tarea, gobiernos, instituciones y ciudadanos tenemos una responsabilidad compartida.
AL RESCATE DE GUATEMALA.
GUATEMALA NECESITA DE SUS MEJORES HOMBRES Y MUJERES.

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