
Debate sobre la tradición: Mujer, Clero y Doctrina de la Iglesia Católica
Zoon Politikón
¿Cómo puede ser que a una mujer le alegren las declaraciones del Papa Francisco? Es lo que muchos cuestionan cuando celebramos que, con un contundente no, el Papa Francisco afirmó que las mujeres no pueden ser diaconisas ni formar parte del clero. No oficialmente, la única iglesia en el mundo que no tiene clero femenino es la Iglesia Católica. La Iglesia Ortodoxa, con toda su belleza, ya ha sucumbido: ya tiene diaconisas.
Muchos se sintieron incómodos al respecto, pero es muy fácil responder a esta pregunta: la Iglesia no está para acomodarse a nuestros criterios, gustos o sexos, sino para ser fiel a su fundador, nuestro Señor Jesucristo. Y justamente, los pastores están llamados a ser como lo fue Cristo. Además, la Iglesia en sí es mujer, es la esposa de Cristo, y no pretendemos que se case consigo misma, sino que, muy por el contrario, cumpla su rol.
Con mucha suavidad, el Papa Francisco explicó que las mujeres cumplen su rol como mujeres y son un enorme aporte a la Iglesia siendo ella mujer, no siendo ministros. Entre otras declaraciones que causaron revuelo, también dijo, por ejemplo, que está en contra de los vientres subrogados.
No obstante, no podemos tapar el sol con un dedo. Algo que ha sido muy cuestionado del Papa Francisco es justamente su ambigüedad y el hecho de que no da respuestas contundentes. Sin embargo, bajo esta misma premisa, vemos que no está para ser como nosotros queremos, sino como está llamado a ser. Incluso con una periodista, quien tiene una tendencia un poco más progresista, él logró conmoverla hasta las lágrimas. Le dijo: «En ti veo un interés genuino, veo que te conmueve», refiriéndose, por ejemplo, al tema de los vientres subrogados, ya que hay mujeres para quienes no existe otra opción.
Entonces, aunque deja claro que está mal, que muchas veces incluso puede ser un negocio, insiste en que se debe analizar caso por caso. Esto no significa que lo considere correcto, sino que es un llamado a buscar alternativas. Pero, por supuesto, sabemos que este asunto también se puede distorsionar.
De nuevo, no podemos ignorar que parece haber cierta resistencia por parte de Francisco respecto a la tradición. Él aclara que una cosa es la tradición y otra son las ideologías. No podemos decir que todo es perfecto, ya que uno de los problemas de este papado es la ambigüedad, o bien su apertura hacia muchas doctrinas, pero no tanto hacia las vertientes dentro de la misma Iglesia que buscan preservar tradiciones históricas.
Además, es importante recordar que, de acuerdo con la doctrina cristiana, el fariseísmo es algo que debemos combatir. Es por esto por lo que surge la tensión sobre hasta qué punto el resguardar la tradición no cae en esa intransigencia de ser «todo ley y cero amor». Recordemos que el mandamiento más importante, según nos dejó nuestro Señor, es amarnos los unos a los otros. Este mandamiento del amor no estaba presente en la interpretación rígida del Antiguo Testamento.
En una entrevista con Nora O’Donnell, de origen irlandés, se le hicieron muchas preguntas, y en todas mantuvo un tono más bien apacible. Lo mismo ocurrió respecto a la fidiucia supplicant, que fue muy polémica, ya que se interpretó como si la Iglesia Católica reconociera las uniones del mismo sexo. La entrevistadora le preguntó esperando una respuesta más progresista, pero el Papa dijo que no. Explicó que lo que busca en esa carta es que la Iglesia sea para todos, ya que católico significa universal, y que se debe bendecir a todos, pero no a las uniones del mismo sexo.
Muchos se preguntaron por qué no habló del pecado. Sin embargo, Francisco sí afirmó que las uniones del mismo sexo van en contra de la ley natural y del derecho canónico, y que él no puede bendecirlas, ya que esto iría en contra de lo que nos pide nuestro Señor. Dejó muy claro que no se puede bendecir una unión de personas del mismo sexo, pero sí se puede bendecir al individuo que busca a Dios.
Aunque no lo mencionó directamente, la Iglesia Católica tiene un santo llamado Charles Lwanga, que, junto con sus 20 compañeros, fueron mártires por su fe. En África, había un rey sodomita y caníbal que no solo abusaba sexualmente de sus pajes, sino que además se los comía. Charles Lwanga es el santo patrono de Courage, una organización que busca sanar la herida de la atracción homosexual para quienes desean vivir en gracia y castidad, y que acuden a la Iglesia para ello. Courage significa «coraje» en inglés, y Charles Lwanga es su patrono.
No olvidemos que el enemigo está bien preparado, mientras que nosotros, que nos atrevemos a dar la batalla contracorriente, nos quedamos sin espacios, especialmente en el plano académico y en los medios alternativos.
Ahora bien, cabe aclarar que, aunque algunas de las posturas del Papa Francisco puedan parecer ambiguas o incluso contradictorias, no se alejan de la doctrina de la Iglesia. Por ejemplo, en cuanto a la subrogación de vientres, la Iglesia ha sido clara al oponerse, ya que ve en esta práctica una instrumentalización del cuerpo de la mujer y de la procreación. Sin embargo, el Papa, con su estilo característico, reconoce que hay situaciones complicadas en las que algunas mujeres no tienen otra opción. Por eso insiste en analizar cada caso de manera individual, lo que no debe entenderse como una contradicción, sino como una actitud pastoral más comprensiva y misericordiosa.
Del mismo modo, Francisco ha hecho una distinción importante entre lo que es la Tradición —entendida como la transmisión viva de la fe— y las tradiciones humanas, las cuales no tienen el mismo peso ni son inmutables. Así, la apertura del Papa hacia el diálogo y el acompañamiento no necesariamente implica un rechazo a la tradición, sino una forma de vivirla con mayor empatía.
Otro tema que puede generar confusión es la reserva del sacerdocio a los hombres. Es cierto que la Iglesia Católica es la única que sigue sin clero femenino. No obstante, esta es una enseñanza definitiva, tal como lo afirmó Juan Pablo II en Ordinatio Sacerdotalis, y no es algo que esté abierto a debate.
Respecto a las uniones entre personas del mismo sexo, aunque en ocasiones las palabras del Papa Francisco han sido malinterpretadas, él ha sido enfático al señalar que no es posible otorgar bendiciones estas uniones. No obstante , ha dejado claro que todos aquellos que se acercan a Dios, sin importar su orientación sexual, deben ser recogidos y bendecidos con respeto. Esto está en la línea con la doctrina de la Iglesia, que separa el valor intrínseco de la persona de la evaluación moral de sus acciones.
En conclusión, aunque el enfoque del Papa pueda parecer más accesible y centrado en el acompañamiento pastoral, su postura se mantiene firmemente anclada en la enseñanza de la Iglesia, buscando siempre un balance entre la verdad y la compasión.

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