
Diversidad cultural y democracia
Tanmi Tnam
Cuando hablamos de diversidad cultural hacemos referencia a la presencia de varias culturas en el mismo espacio geográfico, sociedad o país. En este sentido, percibimos e identificamos que cada cultura tiene idioma, espiritualidad, conocimientos, cosmovisión, historia, demandas y aspiraciones. Las personas viven según su cultura materna que se aprende en el seno del hogar y por lo mismo sirve para concretar las interacciones con las personas de su cultura y con posibilidades de apertura hacia otras culturas. La cultura, cualquiera que sea, dispone a las personas a reconocer e interpretar la realidad del contexto.
Para facilitar el diálogo entre culturas y aportar en los espacios de decisión por la vida y el desarrollo de los pueblos, es necesaria la participación y representación en tales espacios de decisión para aportar según la cosmovisión, utilizando el idioma materno, la concepción y práctica del desarrollo y vivir en armonía todas las culturas. Que hablen y participen las culturas solamente es posible en un proyecto político que considera importante e inevitable la diversidad y su inclusión responsable. Un proyecto político inclusivo facilita el reconocimiento y dispone de respuestas claras para la vigencia de los derechos colectivos de las culturas y de los pueblos. Un proyecto democrático para contextos de diversidad cultural facilita la palabra a cada cultura, reconoce la participación de cada una e ilumina de búsqueda de cómo mejorar la justicia, la armonía, el saber vivir juntos y el desarrollo para todos. La Declaración Universal sobre la diversidad cultural de la Organización de las Naciones Unidas en uno de sus considerandos afirma que “el respeto de la diversidad cultural, la tolerancia, el diálogo y la cooperación enmarcados en un clima de confianza y entendimiento mutuos, están entre los mejores garantes de la paz”. El reconocimiento de las culturas y su inclusión en las políticas públicas disminuye conflictos y la extrema pobreza.
En contextos de diversidad cultural, la participación y representación de la cultura de cada pueblo facilita escuchar argumentos y estrategias para contrarrestar la discriminación y el racismo, formas de concebir el desarrollo, visiones y prácticas para conservar el ambiente, formas de administrar justicia y un verdadero esfuerzo para alcanzar el desarrollo para todos.
Es necesario el esfuerzo para difundir la importancia de conocer y comprender las profundidades de la diversidad cultural. Esto es posible a través de la educación en todos los niveles educativos, la difusión a través de los medios de comunicación que tienen presencia y apertura a la vida de las comunidades locales, en las regiones y en todo el país. Dar a conocer los componentes y prácticas de las culturas orienta la participación y el contenido de las demandas para la conservación de las mismas culturas y fortalece la formación para diseñar y ejecutar proyectos políticos incluyentes.
En nuestro país, es necesario reconocer los obstáculos que contrarrestan los esfuerzos por el reconocimiento pleno de la diversidad cultural, la participación y representación de la cultura de los pueblos para construir la democracia que busca la eliminación de la desigualdad en los ámbitos económico, político y educativo. Es preciso señalar las limitantes del uso democrático de la diversidad cultural que hay en la Constitución Política, en las leyes ordinarias, en el currículo escolar y en proyectos políticos excluyentes. El 21 de mayo de cada año es el Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo.




