
El pueblo no eligió a Bernardo Arévalo
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¿Qué es ser presidente electo por el pueblo? En sentido estricto, según mi definición, un Presidente de la República electo por el pueblo es aquel por quien votó no menos de la mitad, más uno, del número total de ciudadanos. Puede afirmarse que tal presidente es electo por la mayoría de los ciudadanos.
En sentido amplio, también según mi definición, un Presidente de la República electo por el pueblo es aquel por quien votó no menos de la mitad, más uno, del número total de ciudadanos empadronados para votar, o ciudadanos que legalmente pueden ejercer el derecho a elegir. Puede afirmarse que tal presidente es electo por la mayoría de los ciudadanos empadronados.
En sentido estricto, el pueblo no eligió a Bernardo Arévalo. Son ciudadanos los guatemaltecos “mayores de dieciocho años de edad”, como lo declara la Constitución Política. Datos del Registro Nacional de las Personas muestran que, en el año 2018, había casi 13 millones de ciudadanos, y que, en el año 2022, se convirtieron en ciudadanos casi 400,000 guatemaltecos. Supondré cautelosamente que cuando, en el presente año, comenzó el proceso electoral, había aproximadamente 14 millones de ciudadanos guatemaltecos, por lo menos.
En sentido estricto, Bernardo Arévalo no fue electo Presidente de la República por el pueblo, es decir, por la mayoría de los ciudadanos. Fue electo por la minoría. En la primera elección, celebrada el pasado 25 de junio, el número de los ciudadanos que votó por él ni aun se aproximó a ser mayoría de los ciudadanos. Efectivamente, por él votaron 654 mil 534 ciudadanos, que equivalían a 4.67 % del número total de ciudadanos.
En la segunda elección, celebrada el pasado 20 de agosto, Bernardo fue electo Presidente de la República; pero no lo eligió la mayoría de los ciudadanos. Efectivamente, votaron por él 2 millones 441 mil 661 ciudadanos, que equivalían a 17.44% del número total de ciudadanos. En sentido estricto, Bernardo hubiera sido electo por el pueblo si, por lo menos, 7 millones de ciudadanos, más uno, hubieran votado por él.
Las cifras decimales de los porcentajes se han simplificado mediante aproximación.
En sentido amplio, el pueblo no eligió a Bernardo Arévalo. Hasta marzo del presente año había 9 millones 372 mil 163 ciudadanos empadronados. En la primera elección, 654 mil 534 ciudadanos, o 6.98% del número total de ciudadanos empadronados, votaron por Bernardo Arévalo. Fue uno de los dos candidatos presidenciales que obtuvieron más votos, y por ello él contendió en una segunda elección.
En esa segunda elección Bernardo fue electo Presidente de la República; pero no fue electo por el pueblo, porque por él votaron solamente 2 millones 441 mil 661 ciudadanos, o 26.05% del número total de empadronados. En sentido amplio, Bernardo hubiera sido electo por el pueblo si hubieran votado por él no menos de 4 millones 686 mil ciudadanos empadronados, más uno, o 50% más uno.
En la segunda elección Bernardo fue electo por 58.01% de los ciudadanos empadronados; pero no del número total de esos ciudadanos, sino solamente del número de quienes votaron en esa elección, que fueron 4,208,985 ciudadanos, equivalentes a 44.91% del número total de ciudadanos empadronados.
Las cifras decimales de los porcentajes se han simplificado mediante aproximación.
Bernardo Arévalo, entonces, no fue electo por voluntad del pueblo. Bernardo Arévalo no fue electo por el pueblo; pero entonces, evidentemente, no fue electo por la voluntad del pueblo. Ocurre que, en el régimen jurídico electoral de nuestra patria, el Presidente de la República puede no ser electo por voluntad del pueblo. Es precisamente el caso de Bernardo. Por supuesto, él será presidente de todos los guatemaltecos; pero no por voluntad del pueblo, sino porque la ley lo manda.
Ni Bernardo mismo, ni sus socios políticos, ni quienes votaron por él, pueden afirmar que él fue electo por voluntad del pueblo. Huestes, facciones, sectas y pandillas socialistas nacionales, internacionales y extranjeras exigen, con sórdido griterío, que se acate la voluntad del pueblo, y que, entonces, Bernardo sea el próximo Presidente de la República. Incurren en un error porque, en el caso de la elección de él, debe acatarse, no la voluntad del pueblo, sino la voluntad de la minoría que lo eligió. También la cuantiosa mayoría que no lo eligió debe acatar la voluntad de esa minoría.
Post scriptum. La elección de Bernardo Arévalo, aunque pudiera tener finalmente artificiosa legitimidad legal, no puede tener legitimidad política, precisamente porque él no fue electo por el pueblo. Fue electo solamente por 14.44 del número total de ciudadanos, y solamente por 26.05% de los ciudadanos empadronados.

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