
Empresarios a la cárcel
Por: Eduardo Weymann
El pueblo venezolano está atravesando el infierno de una economía intervenida en extremo, típico de los modelos populistas de la izquierda, que tiran la sensatez al cesto de basura, y en nombre de los pobres, empobrece a todos. La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, recientemente atribuyó la recesión venezolana “al declive en la producción de petróleo, la falta de bienes intermedios, los controles de precios y otras regulaciones y controles administrativos generalizados, así como a la violación de los derechos de propiedad, lo que deteriora el clima empresarial”. Por otro lado, Lagarde indica que la aceleración de la inflación, se debe a la creciente escasez y a la monetización de grandes déficits fiscales -emisión monetaria sin respaldo para cubrir el presupuesto público-.
De acuerdo con la evaluación del tercer trimestre que hizo este año el Fondo Monetario Internacional sobre Venezuela, la economía de este país se va a contraer 10%, el desempleo cerrará en 2016 cercano al 20%, la inflación se incrementará al 720%, y en 2017 la inflación se proyecta que cerrara con el dantesco 2,200%, o sea una hiperinflación. De acuerdo a una nota de Bloomberg (2 de diciembre), hay testimonios de venezolanos que tienen que pasar a 6 cajeros automáticos para obtener 6,000 bolivares, equivalentes a $1.30.
Es tal la cantidad de billetes, señala Bloomberg, que ahora tienen que manejar diariamente los venezolanos, que han tenido que recurrir a bolsos de gimnasio para transportarlos, no cuentan los billetes, sino los pesan, convirtiendo así a Venezuela como uno de los más dramáticos casos de hiperinflación, como la Alemania posprimera guerra mundial -donde la gente llevaba los billetes en carretas-, la Yugoslavia de 1990 y Zimbabue hace 10 años. Esta galopante inflación obligó recién a las autoridades monetarias venezolanas a emitir billetes de mayores denominaciones de 500, 1.000, 2.000, 5.000, 10.000 y 20.000
bolívares.
Por si fuera poco la disfuncionalidad del modelo del régimen de Maduro, según la abundante información al respecto que está circulando en el Internet, a través de la Superintendencia de Precios Justos (SUNDDE) aquellos empresarios y gerentes “acaparadores y especuladores”, se les pueden aplicar discrecionalmente altas sanciones económicas y hasta ¡12 años de cárcel! O sea, no solo el régimen de turno colapsa el modelo económico, sino obliga al sector productivo -pequeño, mediano y grande- a pagar el costo. Lo más grotesco de este drama, es que, (según CCN Español), a pesar de que Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo (más que Arabia Saudita, Rusia, o Irán y ocho veces más que Estados Unidos), le compró crudo a Estados Unidos en febrero de este año (550,000 barriles). En pocas palabras, no es la disposición de recursos naturales la que dispone el nivel de desarrollo de una economía, es el modelo. Y una última consideración: más que pareciera que aún no son suficientes las lecciones históricas de los modelos económicos disfuncionales, lo que sucede es que los discursos políticos populistas aún
son poderosos.
Descubre más desde El Siglo
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



