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En contra de la visión democrática de occidente: una entrevista fatal

Sueños…

El placer de quemar libros

Constituía un placer especial ver las cosas consumidas, ver los objetos ennegrecidos ardiendo, así empieza su épica novela Ray Bradbury, aquel fantástico relato que es una denuncia de las dictaduras de pensamiento único.

Denunciando el macartismo y el estalinismo, nos introduce con plenitud en la hoguera de las dictaduras. El hombre avanzó entre un enjambre de luciérnagas. Quería, por encima de todo, como en el antiguo juego, empujar un malvavisco hacia la hoguera, en tanto que los libros, semejantes a palomas aleteantes, morían en el porche y el jardín de la casa; en tanto que los libros se elevaban convertidos en torbellinos incandescentes y eran aventados por un aire que el incendio ennegrecía.

En la introducción de Farhenheit 451, Bradbury nos cuenta como en sus inicios llegó a reunirse con los oscuros escritores Hawthorne y Poe, quienes lo indujeron a escribir como medio de liberar el espíritu y construir una fuente de interpretación crítica. De la misma manera, en un nuevo encuentro con mi querido amigo de juventud, Agustín Venegas Aceituno, este me comentó, que, en una tarde reciente, mientras dormitaba después de leer El demonio de la perversidad, en donde Poe insinúa que la inducción a posteriori hubiera llevado a las ideologías a admitir, como principio innato y primitivo de la acción humana, algo paradójico que podemos llamar perversidad a falta de un término más característico. Me dijo Tuvo la oportunidad de entrevistar a dos personajes de la actualidad americana. Los presidentes Javier Milei y Gabriel Boric, de los países vecinos Argentina y Chile.

Yo

-podremos unir algún día a todos los humanos para construir un mundo mejor

Agustín

-Jamás, todos somos tan distintos

No se si mi antiguo condiscípulo conversó con ellos directamente o en forma imaginaria, pero el diálogo fue así:

Agustín

-¡Hola, doctor Milei!, gracias por aceptar este café y compartir conmigo, como presidente de la gran república Argentina.

Milei

-¡Mirá ché!, compartir con gente del tumulto es bueno, de vez en cuando. Especialmente porque yo jamás tuve la ambición de hacer política y, más que nada, fui electo para el cargo frente al fracaso estrepitoso, de más de un siglo de políticas colectivistas, que destruyeron nuestro país.

Agustín

-Milei, a todos nos llamó la atención tu llamado a enderezar el rumbo de las llamadas Naciones Unidas

Milei

-Pues sí, esta organización fue creada como un medio de dirimir controversias en forma pacífica y consensual, tratando de evitar confrontaciones armadas, me preocupa el sesgo que está tomando, por el peligro que implica que esta organización fracase en cumplir su misión original.

Agustín

-Pero el sesgo lo dio desde el primer momento, por ejemplo al planificar el exterminio de una nación.

Milei

-Yo solo estoy previniendo lo que va a ocurrir si las Naciones Unidas continúan promoviendo las políticas colectivistas, bajo el mandato de la agenda 2030, y, por el otro, cuáles son los valores que la nueva Argentina defiende.

Milei

-podremos unir algún día a todos los humanos para construir un mundo mejor

Agustín

-Jamás, todos somos tan distintos. En general, todo Estado se organiza para promover políticas colectivistas, es decir, como encontrar equilibrios entre intereses contrapuestos de sus miembros. Y, había que determinar que tiempo tenemos que esperar para determinar cuáles son y si la mayoría de argentinos apoya estos nuevos valores.

Milei

-No nos perdamos, la organización de Naciones Unidas nace del horror de la guerra más cruenta de la historia global con el objetivo principal de que nunca volviera a ocurrir. Para eso la organización grabó en piedra sus principios fundamentales, en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Ahí se consignó un acuerdo básico, en torno a una máxima: que todos los seres humanos nacen libres e iguales, en dignidad y derechos.

Agustín

-Bueno, pero ese que decís defender es un valor colectivista, progresista.

Milei

-Pues sí, bajo la tutela de la ONU y la adopción de estas ideas durante los últimos 70 años  la humanidad vivió el período de paz global, más largo de la historia, que coincidió, complementándose con el período de mayor crecimiento económico de la historia.

Agustín

-Entonces las ideas progresistas si tienen, cuando no se pierden en intereses de pequeños grupos oportunistas, un buen resultado.

Milei

-No se puede negar, se creó un foro internacional, donde las naciones pudieran dirimir sus conflictos, a través de la cooperación, en vez de recurrir – instantáneamente – a las armas y se logró algo impensado: sentar de manera permanente a las cinco potencias más grandes del mundo, en una misma mesa; cada una con el mismo poder de veto, a pesar de tener intereses totalmente contrapuestos.

Agustín

-Bueno, las naciones unidas fueron el escenario abierto al público, por debajo son el FMI, el Banco Mundial, y la Organización mundial del comercio quienes regulan las economías en su conjunto y han logrado grandes avances en la productividad per cápita de casi todo el mundo. Olvidándose, eso sí, de fortalecer la calidad de la educación y los servicios de salud.

Milei

-Insisto. El resultado fue que pasamos de tener dos guerras mundiales, en menos de 40 años, que – en conjunto – se cobraron más de 120 millones de vidas, a tener 70 años consecutivos de relativa paz y estabilidad global, bajo el manto de un orden que permitió al mundo entero integrarse comercialmente, competir y prosperar.

Porque donde entra el comercio, no entran las balas – decía Bastiat – porque el comercio garantiza la paz, la libertad garantiza el comercio y la igualdad ante la ley garantiza la libertad.

Agustín

-Parecía que todo iba bien. ¿Qué pasó según tu opinión?

Milei

-Ahora bien -en algún momento- y como suele ocurrir con la mayoría de las estructuras burocráticas que los hombres creamos, esta organización dejó de velar por los principios esbozados en su declaración fundante y comenzó a mutar.

Agustín

-Acabás de señalar una verdad profunda. Las mejores instituciones creadas por líderes importantes, apoyados por mayorías nacionales, que se convierten en el eje de un avance en la economía, el bienestar de la mayoría y la tranquilidad, como todo lo que existe en el universo, nacen, crecen, se reproducen y mueren. En este caso, una institución que ha sido estandarte de equidad y eficiencia, tarde o temprano genera recursos excesivos, que permiten que grupos organizados, grupos corporativos empiezan a desvirtuarla y reorientar sus recursos hacia un pequeño grupo.

Milei

-Pues sí, naciones unidas, una organización que había sido pensada –esencialmente- como un escudo para proteger a los humanos de sí mismos, se transformó en un Leviatán de múltiples tentáculos, que pretende decidir no sólo qué debe hacer cada Estado-Nación, sino también cómo deben vivir todos los ciudadanos del mundo.

Agustín

-Siguiendo con el ejemplo, en toda la región tenemos instituciones del Estado que es indispensable proteger y prolongar su vida. Pero no solo ante los que las atacan directamente por ineficientes y corruptas; sino, también autocríticamente tratando de podar las bases de la ineficiencia y la corrupción.

Milei

-Me preocupa que una organización que perseguía la paz; se convierta en una organización que les impone una agenda ideológica a sus miembros, sobre un sinfín de temas.

Agustín

-Todos queremos rescatar los Estados que defiendan los derechos humanos y procuren sociedades de paz, progreso y solidaridad mutua, pero no podemos eliminar las luchas ideológicas y que unas ideologías se impongan un tiempo y presionen por ser consideradas universales y las únicas verdaderas. Será que los humanos nunca tendremos consenso.

Milei

-Tenés que considerar, que en el ejemplo que pongo, el modelo de Naciones Unidas, que había sido exitoso, y que se fundaba en la cooperación de los Estados nación, ha sido abandonado; ha sido reemplazado por un modelo de gobierno supranacional de burócratas internacionales, que pretenden imponerles a los ciudadanos del mundo un modo de vida determinado.

Agustín

-Aquí sí, tengo que divergir con vos en algunos temas. El modelo nunca ha funcionado en forma perfecta. Las 8 principales potencias del mundo lo utilizaron para dirimir sus conflictos en el tercer mundo, encontrando seres ingenuos, oportunistas o fanáticos que se adherían a una u otra ideología y generaron confrontaciones que han llevado a la muerte, la destrucción y el sufrimiento a pueblos enteros. El capital dominante se concentró en el sector financiero mundial, la explotación del petróleo y la producción y mejora tecnológica en el mercado de armas, lo que ha generado enormes masas de dinero para una minoría, que está sustentada en esas burocracias nacionales e internacionales que fueron compradas con privilegios.

Yo

-podremos unir algún día a todos los humanos para construir un mundo mejor.

Agustín

-Jamás, todos somos tan distintos.

-Qué momento mágico, en medio de la penumbra de unos marcos de madera rojos, bajo la tenue luz de la tarde, con los vasos tintineantes de un hielo que suena como un leve ajetreo de teclas, en el translúcido fulgor del amarillo del whiskey, nos despedimos, de este amigo, dejando para la otra semana una nueva charla enigmática.

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Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.

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