
Evolución de la corrupción
Petardo
A través de los años algunos humanos se olvidaron de la ética y la moral, dejándose llevar por la corrupción.
La corrupción es mal comportamiento consiste frecuentemente en el soborno, el chantaje, la extorsión o el uso selectivo de la persecución, investigación o arresto de terceros. Durante algún tiempo, las estructuras del Estado romano se resistieron a esta corrupción sin sufrir grandes contratiempos. Era parte de un sistema social y político basado en el clientelismo, el abuso de poder, las mordidas y el enriquecimiento personal. La corrupción fue un problema importante en Roma hacia el final del imperio. La corrupción y el mal gobierno condujeron a la inflación, el hambre, las enfermedades y los impuestos excesivos. Los últimos siglos del Imperio Romano estuvieron presididos por algunos de los emperadores más corruptos e ineptos de la historia de Roma.
¿Cuál fue la razón de la caída del Imperio Romano? Su desaparición se puede atribuir a muchos factores, especialmente la corrupción interna, la división y la invasión externa. A medida que Roma creció en tamaño y población, los gobernantes de Roma se volvieron muy corruptos. En lugar de servir a los intereses del Imperio, los gobernantes, generales y políticos se preocuparon más por protegerse a sí mismos.
Las formas de corrupción varían, pero las más comunes son el uso ilegítimo de información privilegiada y el patrocinio; además de los sobornos, el tráfico de influencias, la evasión fiscal, las extorsiones, los fraudes, la malversación, la prevaricación, el caciquismo, el compadrazgo, la cooptación, el nepotismo, la impunidad y el despotismo. La corrupción facilita a menudo otro tipo de hechos criminales como el narcotráfico, el lavado de dinero, la prostitución ilegal y la trata de personas, aunque por cierto no se restringe a estos crímenes organizados y no siempre apoya o protege otros crímenes. Según las Escrituras, la corrupción es un estado de decadencia espiritual y depravación moral que surge de la desobediencia a las leyes de Dios (1 Juan 3:4). Esta desobediencia rompe la relación entre el hombre y Dios (Romanos 3:23). La llegada del capitalismo y de la revolución industrial aumentó las relaciones comerciales y, al mismo tiempo, las prácticas ilegales.
Madame Caroline, protagonista de la novela El dinero, de Émile Zola, publicada a finales del siglo XIX, hace un retrato sin piedad de las costumbres de la época: “En París el dinero corría a ríos y corrompía todo, en la fiebre del juego y de la especulación. El dinero es el abono necesario para las grandes obras, aproxima a los pueblos y pacifica la tierra”. Adam Smith, el máximo teórico del liberalismo, tuvo que admitir que “el vulgarmente llamado estadista o político es un sujeto cuyas decisiones están condicionadas por intereses personales”.
¿Qué se puede hacer para evitar la corrupción? Fortalecer los equipos especiales de alto nivel de lucha contra la corrupción del Poder Judicial y del Ministerio Público exhortando que jueces y fiscales actúen con la mayor objetividad. Endurecer los impedimentos para contratar con el Estado. Sancionar duramente los actos de omisión de función. Informándose sobre el estado de derecho y sobre lo que su gobierno se ha comprometido a hacer para combatir la corrupción. Ser parte de una ciudadanía informada no sólo es vital para una democracia saludable, sino que también hace que los funcionarios electos sean responsables de sus acciones.

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