
Fue un buen tipo mi viejo…
Lugar Hermenéutico
Como muchas otras celebraciones, el Día del Padre es una actividad importada, que se celebra en nuestro país hace poco más de un siglo. Merece especial connotación en una época como la actual, donde la familia tradicional, tal cual la conocimos y en la que muchos crecimos, por diversos factores, está en franco peligro de extinción.
Aunque sé, que, existen escuelas para padres, honestamente no conozco personas que se hallan preparado para asumir, quizá, uno de los desafíos más importantes en la vida de un hombre, pues la mayoría repetimos los valores compartidos en nuestra casa, emulando el comportamiento de nuestro referente paterno.
Mi padre, era un hombre recio, que con sumo sacrificio y esfuerzo logro sacar adelante a su familia, trabajando en su máquina de coser haciendo pantalones, en aquellos años donde la sastrería permitía obtener importantes ingresos, alternando esta actividad, dependiendo la época del año, labrando la tierra sembrando diversos granos.
Pero sin duda, uno de los trabajos que más disfrutaba era estar al frente de su molino de tres tolvas, una para maíz, otra para café y otra para moler la harina que después se convertía en salpores o deliciosas quesadillas en la casa de muchas familias de su querida Asunción Mita, lugar desde donde descansa eternamente.
Diariamente, procuro emular los pasos de aquel maravilloso ser humano, que Dios me regalo como padre, mi guía, mentor, amigo, quién partió de este mundo hace ya 15 años, a quien, por cierto, no hay día que no le recuerde, con nostalgia, cariño, amor y sentimientos de profundo agradecimiento.
Un hombre sencillo, de carácter fuerte y firme, que nació en la década de los años treinta, hijo de esa época, que me enseño desde chico, que el valor de la palabra sustituye cualquier documento, que se cumple cualquier responsabilidad que se asume y que debe cuidarse el honor y el nombre, pues finalmente es lo que perdura, aún después de que la persona muere.
Con la clara convicción que las acciones de nuestros hijos son un claro espejo de nuestras mismas acciones, procuro brindar buenos ejemplos a mis dos chiquillas, pues he observado que no siempre escuchan lo que les digo, pero casi siempre imitan lo que hago.
En un nuevo día del padre, gracias, papá por todo su esfuerzo, dedicación, tiempo, disciplina, paciencia, gracias por su ejemplo. Hasta el cielo, infinitas gracias.

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