
Inversión extranjera, hacia la dependencia o el desarrollo
Sueños…
Capitalismo e inversión extranjera
En un reciente informe, la CEPAL, informa sobre las tendencias de la inversión extranjera directa -IED- en América del sur. Mostrando sus riesgos y alternativas. Casi se presenta la IED como la esperanza final para salir del atraso en esta deslumbrante región[1]. ¿Será la IED una alternativa para países pobres, con enormes desigualdades, con rencores abonados durante décadas? Es un tema apasionante que estaremos revisando en los siguientes párrafos.
El capital es la forma económico-social que domina el conjunto de las relaciones internacionales. Tanto la cultura, la independencia, la soberanía, el deporte, la ciencia y la tecnología, todo baila al son que tocan los capitales. ¿Qué es el capitalismo? Vale la pena recordarlo siempre, es un sistema de producción y cambio tecnológico que domina en todo el mundo. El capitalismo es el único sistema que existe en la actualidad en todos los países y regiones del planeta. El capitalismo no es único. En unos países tiene la forma política de democracia liberal, en otros es capitalismo feudal, en otros es capitalismo de Estado, y así sucesivamente.
El sistema domina en el planeta porque responde a la esencia del ser humano. El egoísmo, que se refleja en el afán eterno de propiedad y consumo sin sentido. El capitalismo tiene una lógica muy sencilla. Se basa en invertir dinero en procesos productivos que utilizan capacidad humana (gerencia, mano de obra, cultura, política, etc.) y recursos productivos (materias primas, maquinaria, IA, tecnologías, etc.), mezcla estos recursos y obtiene una plusvalía o ganancia. Que se reparte en todo el entramado social según el papel de cada individuo en la estructura social.
Cuando el capital se acumula en una región, país o sector productivo tiende a buscar nuevos nichos donde invertirse y generar excedentes. El capital se traslada de un país a otro en diferentes formas. Ya sea como endeudamiento, público o privado; ya sea como inversión productiva (en empresas productivas); en forma de capital comercial, en forma de “ayuda” al desarrollo; como donaciones políticas; como lavado de dinero, etc.
La forma más idónea es la inversión extranjera directa. Ya que es el traslado de inversión externa con el fin de producir bienes y servicios y ofrecerlos al mercado. Allí, el riesgo y la plusvalía pueden compartirse entre el país origen y el país anfitrión.
Las trampas de nuestra América
La CEPAL nos dice que su informe de la IED se presenta en un momento esencial para el futuro. Estamos ante un sesgo de la historia que podría ser estruendosamente negativo o positivo para todos los que habitamos América. Según CEPAL, América Latina se encuentra en una crisis del desarrollo que se expresa en tres grandes trampas: una trampa de baja capacidad para crecer, caracterizada por un crecimiento económico bajo, volátil, excluyente y no sostenible, una trampa de alta desigualdad, con baja movilidad y cohesión social y una trampa de baja capacidad institucional y de gobernanza poco efectiva. En pocas palabras nuestro desastre social es el resultado de un sistema capitalista de baja competitividad, muy ineficiente; sociedades desiguales y con pocas esperanzas para las mayorías y con gobiernos ineficientes, sin credibilidad y a veces corruptos.
Ante el estancamiento y la falta de competencia que se derivan de sistemas capitalistas basados en el feudalismo, es decir, dominio absoluto de terratenientes, banqueros y comerciantes que invierten en empresas cuasi monopólicas, pareciera que la única ruta de la modernización de estos países es atraer inversión extranjera directa. Es decir, que empresas extranjeras provoquen competencia, atraigan nuevas tecnologías y mejores salarios.
Puede ser una vía modernizadora o un nuevo engaño. Sí se atraen inversiones en industrias pesadas, alta tecnología y trabajos para gente con educación técnica y profesional puede ser un motivo de impulso para generar mejores ciudadanos. Sí se concentra en explicar la minería, el oro, el gas, el petróleo, o materias primas agrícolas, con empleos de baja educación y peores salarios puede ser el camino de la pobreza permanente.
Todo dependerá de que en los países de la región surjan dirigentes con una visión patriótica, democrática, protectora del ambiente y forjadora de una mayoría de gente bien alimentada, con educación de calidad y apego a la democracia.
Trampas del desarrollo:

Frente al mundo en caos
El mundo se ha estancado en términos reales y teóricos. En términos reales se presiente un abandono de los objetivos de combatir el calentamiento global y proteger las especies; económicamente el mundo tiene un crecimiento lento y con amenazas de crisis financiera; socialmente aumenta, desde el fin de la pandemia, la pobreza, el hambre y la migración masiva; políticamente, los valores democráticos se debilitan y la inoperancia y corrupción de la burocracia y los políticos llevan al descrédito de las instituciones del Estado.

En Centroamérica, se especula con los riesgos al alza de la inflación son lo que presiona al aumento de los tipos de interés, lo que a su vez aumenta los peligros de problemas externos, fiscales y financieros. Sin dudar, los conflictos geopolíticos y tasas de interés elevadas provocan problemas de comercio internacional, volatilidad de los tipos de cambio, disminución de los flujos mundiales de IED. Todos los países del tercer mundo ven como han caído en los dos últimos años las inversiones extranjeras, en América del Norte (-5%), África (-3%) y Asia (-8%). En el gráfico vemos la inestabilidad de IED en nuestra América, el año 2023 disminuyó un -9,9%
Podríamos decir que el comercio y las finanzas internacionales son fuente de ampliación cultural y económica para un país. También pueden ser fuente de dependencia y coloniaje. Hablando del comercio podemos intuir que existen dos fuentes por medio de las cuales un país puede alcanzar el propósito de colocar sus productos en forma masiva en el mercado internacional, provocando inversión y empleo en su economía. Primero, la forma natural, eficiente, que provoca riqueza, liderazgo y crecimiento sostenido en el tiempo. Esto es por medio del cambio tecnológico, el esfuerzo innovador, la creación o innovación de nuevos proyectos tecnológicos y científicos aplicados a la producción, elevando la productividad y la eficiencia, este es el camino que lleva a la hegemonía en los mercados y el liderazgo. Dicho en otras palabras, un cambio económico real, promoviendo nuevas ramas productivas, diversificando la producción, elevando la división del trabajo en la sociedad, generando nuevos productos y utilizando tecnologías de punta. Segundo, el otro camino que permite elevar las ventas en el mercado mundial, sin necesariamente elevar el bienestar de una nación es la devaluación.
Cuando en agosto de 1971 el presidente Richard M. Nixon, en cadena nacional de radio y televisión declaró que EE. UU. estaba fuera del arreglo de tipos de cambio fijos, y que ya no se vendería dólares a nadie al precio fijado de $36 la onza de oro troy, inmediatamente los europeos se dieron por aludidos y diseñaron su estrategia del “túnel de la serpiente”, aceptando devaluar y revaluar de acuerdo con necesidades estratégicas. Se le llamó el túnel de la serpiente porque en esencia buscaba competir con adversarios económicos fuera de la comunidad europea devaluando y revaluando, pero manteniendo una escasa dispersión entre los tipos de cambio europeos. Es decir, el compromiso era que todos los europeos, en la medida de lo posible, iban a seguir los tipos de cambio líderes, si bajaban todos bajaban, sí subían todos subían, con el fin de competir con foráneos y no atacarse entre sí.
Los japoneses, por el contrario, decidieron que su respuesta no sería entrar en los retos del tipo de cambio, cada vez que Europa o EE. UU. devaluaran la respuesta de Japón sería acelerar la inversión en investigación y desarrollo de nuevas tecnologías, para mantenerse en la punta de la competitividad basados en el cambio tecnológico, la disminución de costos promedios y auge de la calidad.
Los latinoamericanos nunca se dieron por enterados de que ya existía una guerra de tipos de cambio. En la región se leyeron los periódicos muchos años después. La fuerte rivalidad entre la tríada, la pérdida de competitividad de EE.UU., la emergencia como superpotencias económicas de los temidos Japón y Alemania, y el aparecimiento de un cartel poderoso de países subdesarrollados, la OPEP, cambiaron el panorama mundial, desde mediados de los 70 y hasta principios de los 80 aumentaron tanto los tipos de interés como la cotización del dólar, lo que significó una ruptura no esperada, sobrevino la crisis de la deuda y las estructuras socioeconómicas de los países inmersos en una sustitución de importaciones subsidiada sufrieron una fuerte sacudida.
El pago del servicio de la deuda exigía un gran volumen de divisas por parte de los países que habían implementado la industrialización por sustitución de importaciones y eso era algo que el modelo difícilmente podía generar; la protección había originado un sesgo anti exportador y la producción nacional no era competitiva fuera de los mercados protegidos. Además, las pocas divisas que obtenían las economías eran destinadas a las importaciones de bienes intermedios y de capital, necesarios para generar la producción sustitutiva, que era esencialmente de bienes de consumo.
A partir de aquí, Costa Rica muestra nuevamente su talante de pionero, rápidamente se separa de los clamores de pobrecito y lo terrible de la deuda. Junto con Chile inicia un proceso de reforma estructural conocida como paes, y se consolida como un país relativamente competitivo. estos dos países pueden ser fuente de inspiración para los agentes interesados en seguir los cambios del entorno y sacar conclusiones que permitan tomar decisiones en torno al diseño estratégico. Los paes fueron esenciales para el cambio productivo y dieron como resultado dos países latinoamericanos muy competitivos. Los paes tienen el defecto de no generar una reforma en las estructuras del Estado ni la generación de estrategias de protección de la mayoría de la población y menos de la naturaleza.
En el momento actual, Centroamérica recibió más inversiones que en 2022 (12%). En general, la región se ha vuelto relativamente más atractiva, por un lado, goza de una extraña estabilidad, por otro, los gringos ven la necesidad de invertir en el istmo para aplacar ligeramente la migración masiva. Se destacan Costa Rica (28%) y Honduras (33%).
Epílogo
- La IED puede ser una fuente de empleo mejor remunerado, transferencia tecnológica y modernización.
- Puede ser una fuente de saqueo de recursos naturales, indefensión de las comunidades indígenas y destrucción de ambientes naturales.
- La IED es imparable, la lógica del capital lo obliga a crecer, diversificarse y expandirse por todo el mundo.
- Las ventajas se harán reales en el país que sus grupos de liderazgo: empresarios, académicos y trabajadores diseñen una estrategia nacional para obtener los mayores beneficios y paliar los efectos negativos.
- Será fuente de conflictos y destrucción en los países en que su fragmentación social no permita diseñar una estrategia nacional inclusiva.
Le invitamos a leer más del autor:
[1] https://www.cepal.org/es/publicaciones/80564-la-inversion-extranjera-directa-america-latina-caribe-2024



