
La atención a los excluidos II
Tanmi Tnam
Van 65 días de protesta de los pueblos originarios frente el edificio del Ministerio Público con sede en la ciudad capital de Guatemala. Allí siguen solicitando la renuncia o destitución de los cuatro trabajadores del Ministerio Público señalados desde hace meses, rechazan las acciones y decisiones legislativas de la mayoría de quienes emiten leyes a su antojo en el Congreso de la República y han perdido la confianza en la Corte de Constitucionalidad. Los últimos acontecimientos como la pérdida de inmunidad de cuatro magistrados del Tribunal Supremo Electoral, la aprobación del presupuesto y la custodia policial al Congreso para aislarse de la ciudadanía, han agregado más preocupaciones por el futuro del país. Las organizaciones siguen llamando a más sectores que se pronuncien y manifiesten para conservar la poca democracia que se concreta a través de los resultados del voto.
El Presupuesto aprobado para 2024 dedica poca o nada de atención a las necesidades de salud, educación y justicia a los pueblos originarios de Guatemala. Esta decisión se debe al racismo y visión monocultural de dichos servicios públicos. Aún siendo de baja calidad y sin pertinencia cultural abonan para más pobreza o algo para el desarrollo integrado de los pueblos de Guatemala.
Hay preocupación por el deterioro de la Madre Tierra y de los elementos naturales, por ejemplo, la deforestación, la contaminación del ambiente por inmensidad de desechos que tardan muchos años en descomponerse, el uso de grandes cantidades de agua para la elaboración de algunos productos y el monocultivo en grandes extensiones, entre otros. Ante esta realidad, hay conceptos, valores y prácticas con que cuentan los pueblos originarios que pueden ser útiles para la conservación de la vida de la Madre Tierra.
Un problema que preocupa a los pueblos originarios es la conservación de sus semillas nativas porque la sobrevivencia de las familias y de dichos pueblos depende del uso de diversidad de clases de maíz según los climas, el consumo de hierbas y verduras de cada región y árboles frutales según los climas con que cuenta el país. En este contexto, está la venta de semillas modificadas que vuelven vulnerable el uso y conservación de las semillas nativas. Los grandes negocios de semillas modificadas cuentan con dinero, apoyo de gobiernos de turno y la discusión y aprobación de leyes por parte del Congreso de la República.
La elaboración de las leyes descansa sobre visión colonial y para la conservación de los intereses de sectores que controlan el poder político y económico, entonces hay nada o mínimo apoyo a la conservación y respeto a los bienes naturales que todavía conservan los pueblos originarios y que son vitales para la continuidad de la vida. Por otra parte, estos pueblos cuentan con lugares sagrados que todavía están en uso, además, están las ciudades antiguas construidas por los ancestros y que merecen respeto, mantenimiento y conservación en estos tiempos. A estas alturas del tiempo, no ha habido alguna propuesta de dichos pueblos que haya tenido la atención y los efectos para que sea ley específica por parte del Congreso de la República.
Los pueblos de Guatemala, especialmente los pueblos originarios necesitan ejercer y vivir sus derechos colectivos, conservar su identidad, su cosmovisión, sus conocimientos y su tecnología porque conviene a la humanidad y a la Madre Tierra. El liderazgo actual ha mencionado reiteradamente que está dispuesto ser parte activa, responsable y propositiva en la construcción de la democracia que necesita el país. Continuará…

Le invitamos a leer más del autor:



