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La atención a los excluidos III

Tanmi Tnam

La exclusión es uno de los problemas estructurales del Estado de Guatemala. Hay exclusión de la representación específica de los pueblos originarios en la organización del Estado, el porcentaje del presupuesto público anual poco logra identificar a los empobrecidos, hay muchas comunidades donde hacen falta servicios de educación del nivel medio y el servicio de seguridad simplemente está ausente. En muchos temas de la vida nacional la exclusión afecta a sectores y pueblos enteros.

En el área rural, hay ausencia de programas y proyectos que se encaminan a fortalecer los medios de vida propios de las comunidades y por lo mismo hay escasez de recursos económicos que faciliten las condiciones de bienestar a las familias. En este contexto todo es problema porque abunda el hambre y no es posible atender las respuestas a las necesidades con que cuenta la niñez, la juventud y las mujeres. En pocas palabras, la exclusión provoca la emigración de miles de guatemaltecos que no encuentran facilidades de subsistir en su propia comunidad.

Ante esta realidad de exclusión, es recomendable un gran diálogo nacional que debería de liderar los 48 Cantones de Totonicapán junto a las demás autoridades indígenas identificadas en estos últimos meses, las organizaciones sociales, la representación de los cuatro pueblos, las iglesias, universidades, empresarios, en fin, todas las fuerzas vivas del país.  Esto se debe a que el pensamiento excluyente está en todas partes. Como respuesta a todas las necesidades y problemas que significa la exclusión, es necesario retomar las conclusiones y recomendaciones a que llegaron distintos Acuerdos de Paz y más las posturas actuales que se mencionan por parte de algunas organizaciones de los pueblos originarios. Este es el tiempo en que organizaciones con presencia en las localidades expliquen de manera sencilla, clara, agradable, en el idioma de la región que somos un país multilingüe y multicultural pero que necesitamos reconocer esa realidad para buscar respuestas que ayuden a disminuirla.

La exclusión no se resuelve con la creación de entidades oficiales específicas que se supone deberían atender respuestas a las necesidades de los pueblos originarios, puesto que se pierden ante la inmensidad del problema, ya sea porque cuentan con poco presupuesto para atender al 50% o más de la población guatemalteca, luego se ponen al servicio de los politiqueros, la cobertura es mínima y en muchos casos sin llegar a los usuarios porque tienen una pequeña estructura técnica que no logra abrir caminos en las decisiones que vienen de algún ministerio que funciona según la tradición establecida.

El próximo gobierno debe establecer la priorización de respuestas que desde el Estado sean viables, medibles, con presupuesto disponible y personal con pensamiento y habilidades técnicas para atender la disminución del racismo y la exclusión en los servicios públicos con presencia en las regiones que corresponden. Será de revisar muy bien cuáles son los ministerios que en discurso han dicho alguna vez que tienen respuestas concretas a la exclusión. Esta revisión es para identificar dónde están las cuestiones administrativas, técnicas, financieras y de actitud del personal que limita concretar los servicios con pertinencia.

La invitación respetuosa es que pueblos y gobierno de Guatemala asuman responsablemente un proceso que facilite aprovechar algunos pasos en la dirección que todos necesitan.  Llegarán los momentos en que se complementen los conceptos básicos y la organización acerca de la democracia que el país necesita.

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