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La cristiandad frente a la resurrección de Jesús

Barataria

La Resurrección de mi Señor Jesús, representa sin duda alguna el acontecimiento más importante de la fe cristiana cuya creencia se deriva del judaísmo, pero que cobra verdadero sentido al entender que la redención del hombre no podría venir de un decreto de Dios así por así, no podría venir de que Dios se hiciera de la vista gorda sin exigir retribución por el pacado de la humanidad.  Así la vida, obra y milagros de Jesús no hubieren trascendido de ninguna manera, si hubiera muerto sin resucitar, puesto que en toda la humanidad han trascendido muchos personajes que han dejado huella, fundado religiones, esparcido enseñanzas e incluso a muchos se les ha atribuido milagros; pero que, sin embargo sus huesos y cenizas yacen en tumbas algunas conocidas y otras desconocidas.

Jesús no fue un cualquiera, es el Hijo de Dios, que negándose asimismo encarnó en la humanidad al nacer en un pesebre en la aldea de Belen, para convivir con la humanidad, ver sus fallos, sus dificultades, sus pobrezas y también sus riquezas y con ello llevar la obra de redención en la cruz en El Calvario.  Si esta historia hubiere acabado con el cuerpo de mi Señor Jesús, hubiere trascendido, pero no fuera excepcional sino que Cristo no solo pagó la deuda del pecado de la humanidad en la cruz, sino que resucitó y venció a la muerta al salir del sepulcro resucitado.

Este hecho, la resurrección de Cristo marcó el inicio del cristianismo ahora tan cuestionado y criticado.  No es la ética cristiana la mala, no son los valores cristianos los pervertidos, no son las enseñanzas de mi Señor Jesús las que pervierten a la humanidad, tampoco es la ética cristiana la que produce y reproduce personajes deleznables.  En realidad, hay una distancia muy grande entre credo y praxis.  Las creencias que fundamentan la vida cristiana se encuentran claramente establecidas en la Biblia, pero quienes hoy en día promueven y practican esa fe cristiana en realidad se han alejado cada día más de esas enseñanzas.

Guatemala, se considera un país cristiano, como muchos de los países occidentales.  Pero llama mucho la atención que el porcentaje de evangélicos en Guatemala redunda alrededor del 48% entre las encuestas más conservadoras, hay muchas otras instituciones que sitúan el porcentaje de población guatemalteca en un 60%.  Esto significa que entre 4 a 6 personas de cada diez se declaran evangélicos en Guatemala.  Esto, aunado a informes de la Alianza Evangélica de Guatemala que ha establecido en sus registros que cuentan con iglesias registradas en, alrededor de más de 40,000 iglesias todas estas registradas también en el Ministerio de Gobernación, es decir iglesias organizadas formal y legalmente.  De allí que se excluye de estas aquellas iglesias evangélicas (de las que hay muchas) que no tienen personalidad jurídica propia o la tienen en trámite.  Frente a la religión Católica hay, al menos, seis templos evangélicos por cada parroquia católica.

Porqué menciono estos datos, pues porque al contrastar el porcentaje de evangélicos y católicos que se declaran practicantes, frente al porcentaje de corrupción en Guatemala, los resultados arrojan verdaderamente sorpresas.  En efecto, Transparencia Internacional y otras fuentes sitúan a Guatemala en el puesto número cinco de los países más corruptos de Latinoamérica, superado por países como Venezuela, Nicaragua y Haití.  Algunos me dirán que es percepción, que las encuestas no son así y quizá si comparamos a Guatemala con Haíti pues no debería ser tanta la corrupción.

Cierto es, pero aparece el contraste cuando Guatemala parece ser uno de los países con mayor porcentaje de evangélicos y católicos practicantes en Latinoamérica, pero que también es uno de los países más corruptos de Latinoamérica.  ¿En dónde está el problema? ¿Acaso la Biblia no enseña que robar es pecado? ¿Acaso la Biblia no enseña que torcer la justicia es pecado? ¿Acaso la Biblia no enseña que se debe ser honesto y honrado? ¿Cómo pues nos explicamos que un país con tantos evangélicos y católicos practicantes sea también uno de los países más corruptos en Latinoamérica?

Lo cierto es que existe un divorcio entre fe y práctica, para los evangélicos guatemaltecos una cosa es la iglesia y la fe en donde van cada domingo a predicas, cantar y escuchar de la Biblia y otra cosa son los “negocios” privados y públicos, más si estos devienen del Estado que ha enriquecido a muchos ganancias indebidas.  Lo cierto también es que existe un divorcio entre fé y prática, para los católicos guatemaltecos, que en esta Semana Santa andan cargando procesiones, van a misa todos los domingos y comulgan y forman parte de las hermandades, pero que para ellos no hay nada de malo en tomar los dineros públicos.  Así las cosas, este divorcio entre fe y practica es algo que hace que un país como Guatemala aparentemente sea tan religioso, pero también aparece en la realidad como uno de los más corruptos.

Mi Señor Jesús resucito, para darnos una nueva vida, esa vida no esta en el cielo, esta aquí en la tierra, en donde debemos de actuar lo más apegado a la ética religiosa de cualquier credo que profesemos sea católico o evangélico, debe ser la ética, la conducta y la aplicación de los principios cristianos los que deberán estas en las acciones de aquellos que se llaman evangélicos o aquellos que se presentan como católicos practicantes.  Esta ética es personal, no se trata de gritar como lo hacía el anterior presidente corruptazo el señor Giammattei diciendo “Dios bendiga Guatemala”, cuanto estaba robando millones de quetzales en vacunas contra el Covid19 que cobró miles de vidas humanas.  No se trata de hacer un Estado confesional, Guatemala es un Estado Laico y así deberá seguir.  Se trata de que cada funcionario deje de ser tan hipócrita y si es evangélico o católico practicante se arrepienta de sus pecados y empiece a practicar la fe, en adelante sin continuar con los robos, los negocios sucios y el tomar dinero publico.

En este día domingo, que hablamos de fe, de creer en un Cristo resucitado, mi llamado es a todos los funcionarios públicos a que en serio dejen de ser tan hipócritas y empiecen a practicar la fe que profesan o que se quiten la máscara porque son lobos vestidos de ovejas.  Porque al final la Justicia Divina siempre llegará y sus delitos, sus robos y desvergüenzas siempre los alcanzarán.

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Emilio Estrada

El Doctor Emilio Estrada, es abogado egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, obtuvo su PhD en Sociología en la Universidad de Salamanca, España, es abogado litigante.

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